Sala Rovira, una historia de arte

La Vanguardia Human InterestNews ReportES 4 min read 50% complete by Sònia Hernández HernándezMarch 21, 2026 at 06:00 AM

                                                                                                                Sala Rovira, una historia de arte

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La única inauguración a la que el admirado dibujante Cesc (Francesc Vila Rufas, fallecido en el 2006), asistió en pantalón corto fue a la de su primera exposición en la Sala Rovira, a los dieciséis años. Fue el principio de una larga relación, y uno de los casos que ejemplifica, para Segimon Rovira i Cambra, la apuesta decidida por el dibujo de la galería que fundó su abuelo, Segimon Rovira i Bori, en 1942. En tiempos de censura y represión franquista, fomentar y divulgar la obra de ilustradores y humoristas gráficos suponía un intento de dar aliento para mantener viva la estela del esplendor de las revistas y publicaciones culturales catalanas de principios del siglo XX.Algo similar pretende la exposición que, en la galería Silvia Sennacheribbo recorre los setenta años de historia de la Sala Rovira, local mítico de la Rambla Catalunya: “En una época era una tradición establecida los domingos ir a misa, comprar el tortell y hacer un circuito por las galerías de la zona, como la Gaspar y La Pinacoteca”, comenta el comisario. Cerró hace catorce años, en el 2012. Emili Grau Sala: ‘Noia, gerro i taula’, París, 1958​Había empezado en 1942 como imprenta, taller y almacén a cargo de Rovira i Bori, promotor de destacadas iniciativas culturales; entre otras, la Federación Catalana de Sociedades de Teatro Amateur, como también formó parte de l’Orfeó Català. La primera exposición que se hizo en el espacio concebido como galería estaba dedicada a Isidre Nonell. El hecho de que no se vendiera ninguna obra no desanimó al recién estrenado galerista, que continuó su andadura con Ricard Opisso. Bajo su liderazgo, en 1954 se organizó la exposición 150 Años de Dibujo , de la colección de Antonio Badrinas, uno de los hitos de los que se deja testimonio en la exposición.A mediados de los sesenta, tras el fallecimiento de su padre, Antoni Rovira i Juyol se hizo cargo del establecimiento, que seguía siendo imprenta, papelería y galería. Su tenacidad para ampliar los artistas de la sala y sus esfuerzos por dar a conocer el dibujo anterior a la Guerra Civil son las características que se subrayan en la línea histórica trazada en la muestra. La elaboración de cuidados catálogos con la ayuda del periodista, publicista y político Joaquim Ventalló y del crítico Josep Maria Cadena es otro de los logros de esta etapa. Juntos promovieron la Fira Nacional de Dibuix en Rambla Catalunya entre 1977 y 1979.Obra de Joan G. Junceda​La muestra cuenta con unas 90 piezas, todas sobre papel, de las 200 del fondo de la galería que todavía conserva Rovira i Cambra, quien tomó las riendas en 1980, cuando falleció su padre: “La selección ha sido cuidadosa, para demostrar que por la galería pasaron artistas catalanes muy destacados”, comenta. Grau Sala, Lola Anglada, Ricard Opisso, Junceda, Torné Esquius, Rosa Serra, el ya citado Cesc, Tatiana o Picarol encabezan una larga lista de autores de diferentes generaciones. Cada uno de los Rovira, padre, hijo y nieto, se esforzó por reunir a los mejores de su época. Al comisario le resulta difícil concretar si la muestra acaba siendo un homenaje a la sala o, en cambio, a los artistas: “Todo esto ya es historia. En primer lugar, porque yo ya no veo este tipo de dibujo, desde hace años. Pero creo que es un tipo de obra que va mucho más allá de la representación. Ahora se pueden encontrar segundas y terceras lecturas. La mayoría de las obras son originales que se publicaron, y por algo sería. Se trata de recuperar todo esto”. El nieto del fundador es consciente de que las galerías de arte, así como el trabajo de la mayoría de dibujantes y profesionales de la ilustración, en este momento transitan por otros caminos, por lo que el valor y el testimonio de las obras expuestas las hace más apropiadas para un museo, “pero no es fácil gestionarlo”, se lamenta.Cierra el recorrido la artista Tatiana y sus celebradas fachadas de Barcelona: “Cada vez que hacía una exposición, vendía muchísimos cuadros”, recuerda el galerista. Su uso de los colores y las texturas evoca una Barcelona en época de esplendor, a principios de los dos mil, una ciudad ansiosa por recibir las nuevas corrientes de aire y de luz, una inquietud heredera de la que llevaba a los dibujantes de hace casi un siglo a retratar irónicamente su día a día. Todo lo que vino y lo que ha ido sucediendo después ya son historias diferentes.70 anys de la trajectòria artística de la Sala Rovira (1942-2012) Comisariada por Segimon Rovira i Cambra. Galería Silvia Sennacheribbo. Barcelona. Hasta el 18 de abril

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The exhibition showcases seventy years of Sala Rovira's history.

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The first exhibition in the gallery was dedicated to Isidre Nonell.

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The gallery closed fourteen years ago, in 2012.

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Segimon Rovira i Bori founded the Sala Rovira gallery in 1942.

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Cesc's first exhibition was at Sala Rovira at age sixteen.

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