Noticia Basado en hechos observados y verificados directamente por nuestros periodistas o por fuentes informadas. 21 mar 2026 - 08:11Raquel Sáez supo desde niña que podía comunicarse con los muertos. Ese don, que ella no llama así, le impidió relacionarse como una niña normal. Se escondía cuando presagiaba cosas en su cabeza que iban a suceder y que los adultos no entendían. Sáez, médium, síquica (persona que tiene la capacidad de percibir información oculta o fenómenos inexplicables mediante sentidos no convencionales), conferenciante y escritora, acaba de publicar Un puente hacia el alma (Planeta) una guía para vivir y para morir bien. "Es un viaje de autosanación y reconocimiento de tu esencia para la vida en la Tierra desde su chispa divina", describe en la introducción del libro. Con esta premisa, Sáez abunda en la idea de que todos tenemos conexiones con el mundo espiritual. Solo hay que encontrarlas. Este libro da las pautas para que la muerte no sea un tema prohibido, sino la antesala que hay que preparar bien, sin miedo ni asignaturas pendientes.La conexión con quienes ya no están físicamente no resulta tan imposible como pensamos. Muchos hemos sentido una señal de alguien que se fue¿Cómo me convence si le digo que no creo en poder hablar con mis seres queridos fallecidos? Que mi escepticismo puede con mis ganas.En primer lugar, mi labor no está enfocada en convencer a nadie. Mi intención es compartir un conocimiento que no solo nace de mi experiencia personal, sino también de la de muchas otras personas, documentadas a lo largo del tiempo, que sostienen que la muerte no es el final. El escepticismo muchas veces se construye desde el miedo. Aquello que nuestra razón no logra comprender tendemos a apartarlo o negarlo. Pero ¿por qué negar la existencia de algo simplemente porque todavía no tenemos los medios suficientes para comprobarlo científicamente? Si la humanidad siempre hubiera pensado así, probablemente no habrían existido muchos de los avances y descubrimientos que hoy forman parte de nuestra realidad. Aunque no seamos plenamente conscientes, incluso ahora mismo, mientras lees estas palabras, estamos rodeados de energía y comunicación. Vivimos en un mundo de ondas que transmiten y reciben información constantemente. Desde esta perspectiva, la conexión con quienes ya no están físicamente no resulta tan imposible como a veces pensamos. Muchos hemos sentido alguna vez una señal de alguien que se fue: el olor a tabaco o a un perfume familiar, un sueño especialmente vívido, una sensación difícil de explicar. Pequeños momentos que parecen recordarnos que el vínculo sigue presente.¿En qué se basan su técnica y su formación?La mediumnidad se apoya en evidencias que resultan difíciles de explicar desde el conocimiento previo del médium: recuerdos muy específicos, últimas conversaciones antes de la muerte, objetos personales o incluso pensamientos que la persona nunca ha contado a nadie, pero que parecen emerger durante la comunicación. El propio Albert Einstein demostró que la materia y la energía son dos formas de una misma realidad. Bajo esta premisa, y en correlación con todo lo aportado, cuando un cuerpo muere la materia y la energía que lo componían no desaparecen, sencillamente cambian de forma dentro del universo. Lo que llamamos la muerte del cuerpo físico podría entenderse, desde una mirada más amplia, como una transformación; el final de una forma y la continuidad de lo que identificamos como alma o energía.¿Todo el mundo tiene habilidades síquicas para alcanzar la meta?Las habilidades psíquicas, incluida la mediumnidad, en mi experiencia, no comienzan intentando hablar con quienes ya no están físicamente, sino aprendiendo primero a escucharse a uno mismo, a reconocer esa sensibilidad que siempre estuvo ahí, pero a la que no supimos dar luz ni comprender. Como cualquier otra capacidad humana, requiere constancia, paciencia y un profundo trabajo interior. No se trata de dones reservados a unos pocos, sino a potenciales que pueden desarrollarse cuando se cultiva la sensibilidad, la atención y el conocimiento de uno mismo. En definitiva, un don, cualquiera que sea, deja de ser un simple don si no se cultiva y se desarrolla. Por ello abro espacios de formación dirigidos tanto a la adultez como a la infancia. Mi intención es poder visitar muchos lugares del mundo, seguir aprendiendo de cada encuentro y continuar compartiendo esta mirada sobre la vida y la muerte, caminándolas juntas, como dos expresiones de una misma experiencia.Desde pequeña no di nada por hecho en la vida, así que todo aquello que el universo y mi alma me han ofrecido para vivir, lo he abrazado hasta la última gota de aprendizaje¿Cómo se consigue hablar con quienes no están entre nosotros?Es importante recordar que todo avance en el camino empieza y acaba en uno mismo. Como decía Carl Gustav Jung: “Quién mira hacia afuera, sueña, quien mira hacia adentro, despierta". El lenguaje espiritual que muchas veces buscamos fuera en realidad habita dentro de nosotros, en el origen de nuestra alma, donde ya todo es, pero decidimos olvidar al venir aquí. Nada está verdaderamente fuera; lo que aparece en el exterior muchas veces solo actúa como un gran recordatorio de lo que somos…y también de lo que no somos. Desde esta comprensión interior, donde la materia y el éxito que nos propone la mente no siempre conectan con la verdadera plenitud y paz, es donde se abre la posibilidad de percibir y comprender otras realidades.¿Ha sido requerida alguna vez para ayudar a la Policía?Soy consciente de que existen médiums que han colaborado con las fuerzas de seguridad en distintos países. En España, aunque no suele hablarse de ello abiertamente, también se dan casos, más de los que creemos. En otros lugares, como Estados Unidos, estas colaboraciones han tenido mayor visibilidad como refleja la serie Medium, inspirada en la vida de la médium Allison Dubois. En mi caso personal, no he tenido la experiencia de participar en este tipo de situaciones, y, además, no es un ámbito en el que centre mi labor de momento.¿Qué es ser médium internacional? ¿Cómo lleva a cabo su trabajo?Desde pequeña no di nada por hecho en la vida, así que todo aquello que el universo y mi alma me han ofrecido para vivir, ya sea en sombra o en luz, lo he abrazado hasta absorber la última gota de aprendizaje. Personalmente, no creo que haga nada extraordinario. Simplemente expreso y comunico lo que ha sido mi experiencia vital desde la infancia, junto con todo lo recabado a lo largo de cientos de consultas, formaciones y encuentros. Un camino profundamente dedicado a comprender la vida y también la muerte. El libro, así como toda la labor que voy desarrollando, nace con una intención muy clara; que las capacidades psíquicas dejen de percibirse como una carga y puedan comprenderse como una bendición desde la más pura naturalidad. Que aprendamos a abrazarnos en nuestras sombras y en nuestras luces, aceptando la experiencia de vida desde el disfrute, no desde el miedo y desde la consciencia del alma. Que cada vez más personas conozcan esta labor es para mí un gran honor, pero también una gran responsabilidad, por lo que mi trabajo interior es continuo. Como suelo decir; "Donde mi alma se requiera, allí estaré", compartiendo, acompañando y recordando que el verdadero camino siempre comienza dentro de nosotros, y que la muerte no es más que un paso del alma, vida tras vida.¿Por qué tenemos tanto miedo a la muerte si no es final realmente?Como apuntaba la doctora Elisabhet Kübler- Ross "La muerte no es más que pasar de una habitación a otra". Y al tomar esta cita, podríamos preguntarnos si realmente tenemos la habitación en la que estamos lo suficientemente ordenada para marcharnos a la siguiente. El miedo a la muerte no nace de la muerte en sí, sino del desconocimiento y la incomprensión; de la pérdida de control y de conexión con el presente. Caminamos muchas veces ciegos ante lo más seguro que nos va a ocurrir: todos, sin excepción, emprenderemos algún día el viaje hacia el Hogar. Y, sin embargo, vivimos como si nunca fuera a suceder, con la maleta siempre sin hacer. Enfadados los unos con los otros, sin expresar el amor que habita en nuestras células, acumulando cajones de 'cosas pendientes' que terminan convirtiéndose en un peso constante. Tememos morir, y, en muchos casos, ni siquiera hemos empezado realmente a vivir. A vivir con consciencia, conectados con nuestro corazón y con nuestras pasiones; reconociendo la energía que somos. Y entonces, cuando llegue el momento en que la muerte nos llame, quizá podamos sonreír con serenidad al saber que, al menos, intentamos vivir siendo la mejor versión de amor que pudimos llegar a ser. Como apuntaba Platón: "Aprendiendo a morir se aprende a vivir mejor".La Escuela Consciente que fundó, ¿de qué manera alterna sus enseñanzas y métodos con la escuela convencional?La Escuela Consciente nace de la niña que fui, una niña que experimentó el terror, la incomprensión y el rechazo más profundo hacia sus propias habilidades psíquicas. Conservo aún el recuerdo vivo de esconderme en los rincones de la casa para intentar dejar de ver, sentir y percibir todo aquello que ocurría tanto de día como de noche. En medio de ese silencio y soledad, me prometí que, cuando fuera adulta, haría todo lo posible para que ningún niño tuviera que atravesar esas experiencias sin comprensión ni acompañamiento. Todo infante y toda familia merecen un espacio donde estas vivencias puedan ser escuchadas, comprendidas y acompañadas con respeto. La Escuela nace precisamente con ese propósito; ofrecer un lugar de atención, escucha y desarrollo consciente de las habilidades psíquicas. Y, ¿cómo funciona?En la Escuela escucho, acompaño y permito que el niño pueda ser él mismo, algo profundamente necesario dentro de un sistema educativo que, en muchas ocasiones, resulta rígido y poco abierto a estas realidades. Aquí se les ofrecen herramientas para comprender lo que les sucede en su día a día. A través de asambleas, encuentros y espacios seguros de diálogo, los niños pueden expresar libremente sus experiencias y emociones sin sentir rechazo por ser 'diferentes'. También realizo ejercicios y dinámicas que les ayudan a comprender y canalizar sus percepciones – las diferentes formas de sensibilidad o 'claris' – para que aprendan a convivir con ellas desde la calma, el respeto y el equilibrio. La intención es ofrecer comprensión, acompañamiento y conciencia, para que aquello que en muchos casos se vive como una carga pueda transformarse en una capacidad integrada dentro de su propio crecimiento personal.¿Los niños son más moldeables que los adultos?Ante todo, no olvido que siguen siendo niños. La diferencia es que aquí también se les ofrece un área fundamental que rara vez se contempla en la educación tradicional; la dimensión espiritual. Así, por ejemplo, Irune sueña con ser médica, pero ya lo hace conectada con su corazón y su esencia. Algo que, si muchos adultos hubiéramos recibido en nuestra infancia, probablemente habría cambiado profundamente el rumbo de nuestras vidas. En la Escuela también trabajo la consciencia hacia el otro, comprendiendo que cada palabra, gesto y cada actitud tienen un peso real en el bienestar de quienes nos rodean. Los niños aprenden que el bullyng puede dejar una huella profunda y que el respeto y la compasión son parte esencial de su crecimiento. Por ello, en las aulas se cultiva un ambiente de calma, respeto y amor. Un espacio donde los niños pueden crecer sintiéndose seguros, comprendidos y acompañados, aprendiendo no solo a comprender sus capacidades, sino también a vivir desde la consciencia, el cuidado mutuo y la conexión con lo que verdaderamente son. Porque un niño despierto es un mundo nuevo. ¿Tienen las mujeres más dones sensoriales para practicar esa guía espiritual que nos haga vivir mejor?No creo que exista una diferencia esencial entre lo femenino y lo masculino en cuanto a la capacidad de desarrollar habilidades sensoriales o espirituales. Estas cualidades forman parte del ser humano, independientemente de su género. Sin embargo, sí es cierto que, culturalmente, muchas mujeres han estado más abiertas a explorar su mundo interior y emocional, y a ir más allá de lo estrictamente racional. Esa conexión con el sentir suele facilitar la exploración de la sensibilidad, la intuición y de aquellos dones que tienen que ver con la percepción más sutil de la realidad. En las formaciones, retiros y consultas, más del noventa por ciento de las personas que se acercan son mujeres. Esto refleja, en parte, un movimiento femenino muy significativo que busca despertar la consciencia, sanar y colocar el amor allí donde antes había miedo.Los hombres no siempre han tenido espacios seguros donde expresar abiertamente sus emociones o vulnerabilidades¿Quizás a ellos les ha costado más abrirse en este sentido?También es importante reconocer que, dentro de muchos contextos sociales y educativos, los hombres no siempre han tenido espacios seguros donde expresar abiertamente sus emociones o vulnerabilidades sin que ello se interprete como una pérdida de fortaleza o de 'hombría'. Valoro profundamente cuando los hombres llegan a cualquier espacio que abro, pues en muchos casos han atravesado un profundo proceso de introspección y valentía personal para permitirse explorar dicha dimensión interior. En conclusión, más allá de lo femenino o lo masculino, lo que verdaderamente importa es la apertura del corazón y la disposición a conocerse a uno mismo. El camino espiritual es, en esencia, un camino profundamente humano, pero también cósmico. Como señaló el poeta mexicano Octavio Paz; "La libertad no es una filosofía y ni siquiera una idea: es un movimiento de la conciencia".El alma, qué es además de un elemento poético. ¿Todos tenemos una diferente? El alma es el espíritu encarnado en el cuerpo: una energía, una creación divina destinada a evolucionar a través de la experiencia. El alma nace de la expresión de Dios o de la Fuente creadora - cada quién puede nombrarlo según su sentir o su tradición -. Como también señala la tradición bíblica, y hablando desde una interpretación libre, fuimos creados "a imagen y semejanza de Dios". Compartimos así un mismo origen, aunque cada alma recorra un camino propio. Ya en la filosofía clásica, el pensador griego Platón reflexionaba profundamente sobre esta dimensión del ser humano. En uno de sus diálogos dejó escrita una idea que sigue atravesando los siglos: "El alma del hombre es inmortal y nunca perece".Mirar hacia dentro implica recordar quienes somos realmente y aceptar la vida con amabilidad, en lugar de hacerlo desde el enfado¿Por eso el alma es inmortal y el cuerpo no?El alma no tiene un principio de destrucción interno, no se puede descomponer como lo hace el cuerpo. La muerte en definitiva es la separación del alma y el cuerpo, permitiendo que la esencia continué existencia tras existencia en otro plano, o como me gusta nombrarlo: Nuestro Hogar. Podríamos imaginarlo como una gran sinfonía. Todas las almas proceden de la misma música primordial, pero cada una interpreta una melodía distinta según su aprendizaje, su recorrido y las experiencias que atraviesa a lo largo de la vida. No estamos separados los unos de los otros, sino unidos por una misma red de existencia; por ello, cada movimiento en tu camino resuena también en el mío. Quizá por eso explorar nuestras capacidades más profundas – incluidas aquellas psíquicas – a veces puede provocarnos miedo. Mirar hacia dentro implica recordar quienes somos realmente y aceptar la vida con amabilidad, en lugar de hacerlo desde el juicio o el enfado. Y ese proceso, inevitablemente, supone también un trabajo profundo con el ego.¿Sus experiencias la han convertido en la mujer que es?Sin duda. Aunque siempre he procurado mantener viva y despierta a la niña que fui, no ha sido hasta hace relativamente poco cuando he logrado integrar y sanar a aquella niña que vivió con miedo al rechazo. Ese miedo me llevaba muchas veces a aceptar y contentar a todos los que estaban alrededor sobre esforzándome continuamente, olvidándome de mí misma. Con el tiempo he ido reconociendo a la mujer adulta en la que me he convertido, aprendiendo a seguir el sentir de mi corazón. He aprendido a decir no al otro cuando es necesario, pero sobre todo a decirme sí a mí misma. ¿Ha sido un camino fácil?Ha sido un camino que me ha exigido valentía y un autoconocimiento elevado, porque durante mucho tiempo recorrí una senda que casi nadie de mi entorno comprendía o aceptaba. Eso me llevó a convivir con una profunda soledad que maldecía pero que ahora bendigo. Una soledad que, aunque dolorosa, también me permitió conocerme en profundidad, incluso en los trocitos más rotos de mí misma. Y al poder abrazarlos, también pude agradecer todo lo que me han enseñado y el crecimiento que me han regalado. Cada experiencia vivida, cada persona que se quedó y cada persona que se marchó – a veces por miedo o incomprensión – ha ido esculpiendo partes de mí que hoy me permiten sentir que estoy caminando, con humildad, hacia el propósito de mi alma. No ha sido fácil. Muchas personas no imaginan las lágrimas que han caído por mis mejillas en momentos de profunda soledad y miedo. Pero también ha sido gracias a todo eso que hoy puedo sentir una enorme felicidad cuando veo cómo se crea comunidad y familia en las formaciones o en los retiros; cuando alguien puede hablar abiertamente de lo que le ha ocurrido sabiendo que no será juzgado. Hay un alivio inmediato en ello. Siempre fui una niña agradecida, pero ahora soy plenamente consciente de ello. No sé cuántas veces doy las gracias cada día, pero es que no doy nada por hecho.El llanto, la palabra, la capacidad de observar nuestros pensamientos pueden convertirse en una especie de GPS interior en el camino debido¿Lloramos y hablamos menos de lo que deberíamos para desahogar emociones que nos pesan?Vivimos en un mundo en el que creemos estar conectados porque estamos al tanto de todas las noticias e incluso de la vida de los demás. Sin embargo, muchas veces vivimos profundamente descontentos de nosotros mismos. Ese descontento interior, cuando se prolonga en el tiempo, puede terminar manifestándose en forma de malestar físico, mental o enfermedad. No sabemos realmente quienes somos ni hacia dónde queremos dirigir el rumbo de nuestras vidas. En muchas ocasiones somos el resultado de un constante 'mañana' o 'ayer', de expectativas que no siempre nacen de nuestro propio sentir; 'mis padres quieren que haga esto', 'la sociedad espera aquello de mí', 'debo cumplir con la fórmula del éxito que marca el sistema'. Y si nos salimos de ese molde, parece que automáticamente quedamos etiquetados como un fracaso. Una etiqueta que muchas veces termina pesando más que la voz silenciosa de nuestra propia alma, es decir, de negarnos a nosotros mismos lo que realmente queremos. Dentro de este contexto, las emociones quedan relegadas a un segundo plano. Nos cuesta llorar, expresar aquello que vive en nuestras profundidades o algo tan sencillo como poner palabras a lo que vibra dentro de nosotros. Y muchas veces es porque ni tan siquiera sabemos identificar qué nos ocurre. El llanto, la palabra o la capacidad de observar nuestros propios pensamientos pueden convertirse en una especie de GPS interior en el camino debida.¿A quién recomienda su libro?Recomiendo Un puente hacia el alma a todas aquellas personas que deseen ahondar en su universo interior, dar respuestas a preguntas que quizá quedaron suspendidas en algún momento de su vida y aprovechar, con mayor consciencia, la oportunidad de vivir dentro del marco cuerpo – mente – alma.Es un libro para quienes deseen tener 'la maleta' preparada para un viaje que, tarde o temprano, nos acontecerá a todos: la muerte y el regreso al hogar. Comprendiendo que el único tiempo verdaderamente existente es el ahora. Por ello, la importancia de amar todo lo que podamos y de dar valor a lo verdaderamente importante: nuestros seres queridos, la paz de nuestra alma y el sentido profundo de nuestra existencia. También está dirigido a quienes deseen aprender a acompañar a un ser querido en su proceso de transición - desde la mirada del familiar- honrando su camino incluso cuando el dolor nos atraviesa por dentro. Y para quienes, una vez que el ser querido ha partido al hogar, deseen comprender de qué maneras puede mantenerse el vínculo, cómo se manifiestan las señales y cómo podemos aprender a reconocerlas.En definitiva, deseo que este libro sea una oda para amar tanto la vida como la muerte. Porque si, solo quien vive con consciencia puede morir en paz.Deseo que llegue el día en que la muerte pueda hablarse con naturalidad, incluso en la mesa de un domingo en familia; que sepamos qué desea nuestro ser querido cuando llegue su momento, cómo quiere ser acompañado e incluso qué señal podría enviarnos después. De ese modo, el duelo no quedará marcado por la culpa de lo no dicho, sino sostenido por todo el amor que sí supimos compartir. Porque cuando aprendemos a mirar la muerte sin miedo, comenzamos por fin a vivir con verdad.Conforme a los criterios de
Raquel Sáez , médium y autora de 'Un puente hacia el alma': "Espero el día en que la muerte se hable con naturalidad, un domingo en familia"
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AI-ExtractedSáez's book, 'Un puente hacia el alma', is described as a guide for living and dying well.
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Raquel Sáez claims she can communicate with the dead since childhood.
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Sáez believes everyone has connections with the spiritual world.
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Sáez states that mediumship relies on evidence difficult to explain from the medium's prior knowledge.
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