Actualizado Mi�rcoles, 25 marzo 2026 - 00:03Lo conoci� en un foro de Internet y llevaba meses chateando con �l. Dec�a que era
Michael Jackson, que no hab�a muerto en 2009, que necesitaba dinero para poder atravesar un mal bache. Todo en un perfecto castellano. Y col�. La v�ctima, una persona mayor y solitaria, le lleg� a coger cari�o. Confianza. Y acab� transfiri�ndole cerca de 10.000 euros al falso cantante. Nunca m�s volvi� a saber de �l.Este es solo uno de los muchos ciberdelitos que amenazan hoy en d�a a personas no nativas que se adentran en la tecnolog�a.
Diego Zapatero, letrado y socio de
Asoban Abogados, relata esta historia a�adiendo que su despacho recibe una media de "50 llamadas diarias de personas estafadas" a las que les han limpiado una buena suma de dinero. "Por norma general, tienden a caer personas de una edad superior a 60 a�os, muy anal�gicas, con poco conocimiento de internet y que apenas saben utilizar dispositivos m�viles", explica.Los timos han evolucionado. Ya no hace falta que alguien te arrebate la cartera en el Metro, aunque eso siga ocurriendo. Ahora se busca que la v�ctima entregue voluntariamente su dinero o sus datos. De ah� que el 70% de los fraudes, seg�n Zapatero, se produzcan por medios telem�ticos. Y algo que no todos saben es que, en muchas de estas ocasiones, el montante sustra�do se puede recuperar."Existe un marco legal que responsabiliza a las entidades bancarias cuando hay de por medio operaciones fraudulentas como el phishing (que utiliza emails, SMS o llamadas telef�nicas para enga�ar a la v�ctima y hacerse con sus datos) o la Estafa del Amor (que funciona como el caso de
Michael Jackson: meses de conversaci�n para asentar un v�nculo a trav�s del cual pedir dinero). Se trata del Real Decreto de Servicios de Pago, una directiva europea cuyos art�culos 44 y 45 establecen los deberes de vigilancia de los bancos como proveedores de pago. Y es independiente de que el fraude se produzca online o de forma f�sica".El protocolo para intentar recuperar el patrimonio afanado consta de tres pasos fundamentales. Primero, actuar con rapidez: interponer una denuncia en la Polic�a o la
Guardia Civil. Segundo, comunicarse de inmediato con el banco para solicitar la cancelaci�n o retrocesi�n de los fondos. Tercero, si el banco emisor no responde, presionar tambi�n sobre la entidad receptora, ese al que fue a parar el dinero, para intentar retenerlo antes de que desaparezca.Entre las tretas cada vez m�s habituales, cuenta Zapatero, destaca la Estafa del hijo en apuros, en la que el delincuente se hace pasar por un familiar de la v�ctima argumentando un imprevisto grave. "Dice que necesita dinero urgentemente, y apenas les da tiempo para pensar ni margen para verificar la situaci�n". Tambi�n el Fraude del CEO, en el que un email aparentemente escrito por el director general de una compa��a, casi siempre enviado un viernes por la tarde, solicita con prisas una transferencia urgente al departamento financiero, y el Timo del Man in the Middle (Hombre en el medio), m�s sofisticado, en el que los malhechores se cuelan en las comunicaciones entre una empresa y alg�n proveedor, cambiando el IBAN de las facturas para desviarse a s� mismos los ingresos. Estos dos �ltimos obedecen m�s al mundo empresarial, pero protagonizan unos desfalcos "brutales, de cientos de miles de euros".Regresando del mundo digital al real, Zapatero recomienda no perder de vista nunca las pertenencias, ni en tu propio coche. Bien lo sabe Andrea, quien a�n no se ha recuperado del susto que sufri� hace unos meses. Acababa de comprar en el centro comercial de su localidad, Colmenar Viejo, y se encontraba metiendo las bolsas en su maletero. Nada m�s entrar al veh�culo, alguien toc� su ventanilla. "Un hombre me avis� de que se me hab�an ca�do unas llaves... Abr� la puerta para comprobarlo y, en ese instante, otra persona accedi� al asiento del copiloto y me rob� el bolso. Cuando me di cuenta no supe c�mo reaccionar... me bloque�", evoca esta afectada.De aquella experiencia, recuerda que sus atracadores eran tres, y que consiguieron acceder a su cuenta bancaria, desde su propio m�vil, en exactamente siete minutos. "Mientras uno conduc�a hasta Tres Cantos, donde a trav�s de un cajero me sacaron los 2.000 euros que ten�a, otro consegu�a modificar los l�mites de mi tarjeta de cr�dito en la app de mi banco. Con esto consiguieron ir a una tienda Apple y gastarse 7.500 euros m�s en dispositivos... Eran aut�nticos profesionales", detalla.Para su desgracia, su entidad bancaria no reaccion�. "Deber�a haber contado con un cortafuegos, detectar todos esos movimientos tan inusuales". Denunci� esta situaci�n aunque, de primeras, la sucursal le dijo que era su despiste y que no pod�an hacer nada. "Se me vino el mundo abajo. Soy una persona humilde que trabaja en una empresa de seguridad. No me pod�a permitir perderlo". Al final, y tan solo dos meses despu�s, el banco admiti� que no eran sus cargos y, antes de llegar a juicio, su despacho de abogados logr� que le devolvieran los 9.500 euros �ntegros."Cuando se trata de personas mayores o consumidores vulnerables, la propia ley les reconoce una protecci�n reforzada. Eso lo saben las entidades bancarias, que en un gran n�mero de casos optan por alcanzar acuerdos extrajudiciales, evitando que este tipo de casos salgan a la luz", remata Zapatero, asegurando que gracias a esto se consigue recuperar el dinero sustra�do "en el 60% de los casos".