I�aki Dom�nguez MadridActualizado Domingo, 29 marzo 2026 - 03:11Los cines representaron una de las esencias del ocio en lo que al siglo XX se refiere, un rol que, a d�a de hoy, quiz� han dejado de desempe�ar. Para mejor comprender esta funci�n socializadora de tales lugares, �qui�n mejor que un experto en tales lides? Hablo con el productor y director cinematogr�fico Enrique L�pez Lavigne, nacido en 1967.Iniciaremos nuestra ruta por uno de sus cines predilectos: los
Cines Cuatro Caminos. Seg�n comenta: "Este era el para�so de los chavales. Eran cines de sesi�n continua. Entrabas a las cuatro de la tarde y sal�as a las once de la noche".En esas sesiones conviv�an pel�culas de Disney como
El agujero negro (1979) con La noche de los sexos abiertos (1983), de
Jess Franco. "Uno se preguntaba: �c�mo es posible este programa?", reflexiona. De ah� surge el amor de Lavigne por las pel�culas populares, "por ese cine en el que uno puede hablar en voz alta, en el que la gente fumaba, en el que las chicas y los chicos ten�an sus primeros rollos, en el que hac�as amigos sin saber la pel�cula que ibas a ver...".Sala de cine en el barrio de Tetu�n.EMA juicio de Lavigne, "la pel�cula no era lo importante, lo importante era el cine mismo". Las tardes del s�bado, Enrique permanec�a toda la tarde encerrado en el cine Cuatro Caminos. En otras ocasiones, cog�a el autob�s y se iba a
Carabanchel, a cines de otros barrios. Su tarea consist�a en delimitar y mapear la ciudad en base a sus cines.Un genio, dos compadres y un pollo (1975) es una de esas pel�culas que el productor es incapaz de olvidar. "Con un t�tulo as�, �c�mo no ibas a ver la pel�cula!", apunta. "Otra era Chinos y minifaldas (1967). Los t�tulos te llamaban la atenci�n para ir a ver las pel�culas". Adem�s, los �ltimos setenta representaron la explosi�n del cine X. "Para un adolescente de 12 o 13 a�os", recuerda Enrique, "esos t�tulos s�per guarros eran muy llamativos. En los cines de estreno el taquillero te dejaba pasar en las pel�culas S aunque fueses menor. Como eran pel�culas de mayores al d�a siguiente lo contabas en el colegio".
El Cid Campeador, en el barrio de
Salamanca.EMPor otro lado, "
Tarantino dec�a que cuando iba al cine en la calle 42 el espect�culo no estaba en la pantalla, estaba en la gente. Cuando yo iba a los
Cines Ideal a finales de los 80 era una aventura. Una vez me met� en los
Cines Carretas y me di cuenta, con 15 a�os, de que era un cine de encuentros, donde la gente hac�a cruising. Parte de mi educaci�n como adulto vino de estar solo, enfrentado a la realidad. Creo que ir al cine solo es lo que m�s ha contribuido a hacerme adulto".El viejo cine de Cuatro Caminos, en los a�os 60.EMSeg�n Lavigne, por entonces "hab�a dos tipos de cine. Estaban los cines de estreno, que eran los cines caros. A esos ibas con tus padres. Si quer�as ver una pel�cula importante en
El Cid Campeador, ten�as que irte por la ma�ana a comprar las entradas o las comprabas en la reventa. En el caso de La guerra de las galaxias (1977), no pude porque hab�a mucha demanda y en la reventa te costaban un ojo de la cara. Esas entradas representaban el t�pico regalo de cumplea�os o de navidad. En esos a�os ir a esos cines era un evento de la hostia".Contin�a: "Recuerdo el estreno de La guerra de las galaxias, recuerdo el estreno de Tibur�n... Recuerdo que el cine Palafox se vend�a como el mejor cine de Europa. Era precioso. En esos cines nos encontr�bamos todos los del colegio, era donde te llevaban tus padres". Programaci�n 'imbatible'"Luego estaban los cines de sesi�n continua, que eran m�s baratos y pod�as ver tres pel�culas seguidas. Recuerdo el T�voli, el Benlliure, el cine Roma, el cine Juan de Austria. Uno de mis favoritos era el Covacha, en Prosperidad. Era s�per canalla, se tiraban cosas desde arriba. Era imbatible la programaci�n del Covacha. Todos los barrios de Madrid ten�an cines. Yo iba sobre todo a los
Cines Cuatro Caminos y al Novedades, que estaba en AZCA (un cine que ten�a dos salas)"."Siempre hab�a billares cerca, as� que el plan perfecto era ir al cine y luego a los billares. All� todo el mundo fumaba, hab�a una nube gigantesca de humo. Hab�a quien fumaba porros, la mayor�a llevaba navaja... En esa �poca ser malote molaba. Con el tiempo, los cines que no se convirtieron en gimnasios, se convirtieron en supermercados o en tiendas de ropa".Luego estaba la televisi�n: "En la tele hab�a un rombo o dos. Recuerdo que el episodio del vampiro de Starsky y Hutch ten�a un rombo. Cuando sab�as que iban a aparecer rombos, distra�as a tus padres para que no los viesen, ya que aparec�an al principio de la pel�cula. Mis padres no me dejaban ver pel�culas de dos rombos. Lo malo de hoy en d�a es que la oferta es tan grande que no da lugar a comunicarte con los dem�s o comentar la misma pel�cula. Antes hab�a dos canales de televisi�n, que, en realidad, era uno. Siempre hab�a pel�culas compartidas. La cultura pop era unidimensional y no era elitista, era para todo el mundo. Lo mismo pasaba con la ropa y las marcas, todos llev�bamos las mismas. La verdad es que echo de menos esa �poca, qu� quieres que te diga".Es autor de Macarras interseculares, editado por Melusina, [puedes comprar el libro aqu�], Macarrismo, editado por Akal, [puedes comprar el libro aqu�] y Macarras ib�ricos, editado por Akal, [puedes comprar el libro aqu�]. Macarras ib�ricos, editado por Akal, Macarras interseculares (c�mic) [puedes comprar el libro aqu�]