Es muy paradójico que haya una frase de
Karl Marx que sirva para barruntar cuál es el camino al que se dirige la izquierda radical andaluza. "La historia se repite como tragedia primero y después como farsa", escribió el filósofo alemán en El 18 de brumario de Luis Bonaparte. La tragedia fue en 2022, cuando
Podemos e IU llegaron a un acuerdo in extremis para armar una coalición que se llamó
Por Andalucía. Logró cinco escaños, salvó los muebles, pero estuvo a punto de naufragar al poco tiempo por disensiones entre los morados y la federación de izquierdas. La farsa puede llegar este 2026 ante la indefinición de
Podemos, que no ha participado en el relanzamiento de la marca, ahora en manos de IU,
Sumar e
Iniciativa del Pueblo Andaluz. Como hace cuatro años, la extrema izquierda andaluza llega al plazo de presentación de candidaturas sin haber solucionado la fórmula que utilizarán para presentarse a las elecciones. La diferencia es que casi todos los actores tienen más o menos claro lo que van a hacer cuando llegue el 3 de abril, que es Viernes Santo y el último día para registrar una coalición electoral para las elecciones del próximo 17 de mayo.
Adelante Andalucía, el partido fundado por
Teresa Rodríguez después de su salida de
Podemos, irá por su lado a pesar de los cantos de sirena. El proyecto político que ahora lidera
José Ignacio García siempre ha dejado claro que no tiene intención de aliarse con partidos federales. La exlíder regional de los morados dejó bien claro que su objetivo es lograr "una voz en Madrid", es decir, representación en el Congreso de los Diputados. Y eso pasa por no aliarse con sus antiguos socios y no depender de una dirección que esté en la capital y que responda a objetivos ajenos a los que se discuten al sur de Despeñaperros. Despejada la incógnita
Adelante Andalucía, el debate está en los socios que en 2022 fueron bajo el paraguas de
Por Andalucía. Y la situación es muy similar a la que se ha dado en
Castilla y León y
Aragón. Ahora mismo, a unos días de que el plazo para registrar coaliciones se abra,
Podemos se mantiene en su baldosa, junto con Alianza Verde, mientras que IU ha optado por seguir adelante con la marca
Por Andalucía junto con
Sumar (que nació a partir de los restos de Más País) y la pequeña formación andalucista que es IPA. "El tren ya ha echado a andar", ha dicho en más de una ocasión
Antonio Maíllo, líder federal de IU y candidato de
Por Andalucía. Es su forma de dejar claro que IU y el Partido Comunista de Andalucía ya lanzaron su oferta hace meses para repetir la coalición y que
Podemos optó por no subirse a ese convoy. La dirección morada, en manos de Raquel Martínez, era partidaria de abordar esas conversaciones con IU para intentar reeditar el acuerdo, pero sus peticiones en la cúpula estatal cayeron en saco roto. La posición de la dirección que encabeza Ione Belarra quedó clara cuando optaron por lanzar sus propias primarias, a las que se presentó como candidato Juan Antonio Delgado. El político y guardia civil gaditano, que fue elegido bajo el paraguas de
Por Andalucía aunque como independiente, ganó las elecciones internas en las que participaron unos 3.500 inscritos. Hace unas semanas presentó su candidatura, pero nunca ha cerrado del todo la puerta a confluir con sus todavía compañeros. Tampoco lo han hecho en Madrid, pero siempre han dejado clara su posición: no participarán en alianzas donde esté
Sumar y su modelo es el de Unidas por Extremadura. En la comunidad vecina, que fue a las urnas el 21 de diciembre, fue la líder de
Podemos quien encabezó la lista y la formación de Yolanda Díaz no tuvo más que una representación testimonial. Esto no es lo que ocurre en Andalucía, donde la presencia de los magentas, aunque es muy reducida, es algo mayor. En esa discusión bizantina andan los dos antiguos aliados de una formación que, por un tiempo corto, se llamó Unidas
Podemos Por Andalucía y que llevan mareando la misma perdiz desde hace meses. Cuando se pregunta a Maíllo, insiste en la tesis del tren. Y cuando se pregunta a Delgado, asegura que él no tiene ningún cargo orgánico que lo faculte para opinar ni para negociar. Lo cierto es que la líder de
Podemos Andalucía, afín a la unidad, dejó hace tiempo de operar como tal. Fuentes de los dos partidos, no obstante, confirman que en los últimos días ha habido un contacto entre dos dirigentes, aunque no es ninguno de los mencionados hasta ahora. "
Podemos está donde estaba, fuera de
Por Andalucía y sin intención de quedarse dentro", expresan fuentes de IU Andalucía, donde creen que los morados harán una "oferta de última hora" con la intención de hacer llegar al electorado que su voluntad es acudir en confluencia. Y ahí parece encajar la posición marcada este viernes por Pablo Fernández, portavoz de la dirección estatal de
Podemos, que se abrió a una alianza ahora, a una semana del final del plazo, tras casi un año vetando las negociaciones. "Mucho ruido y pocas nueces", apuntan desde IU, donde insisten en que no hay ahora mismo conversaciones más allá de ese contacto y que no está prevista una nueva reunión. Distintos dirigentes de IU aseguran que no les preocupa llegar al final de plazo con esta propuesta de
Podemos, que en 2022 tenía un músculo que hoy no tiene. El miedo en la federación de izquierdas a acudir sin sus antiguos socios parece haber desaparecido y lo que se debate en los mentideros es si los morados acudirán finalmente o no a las urnas. El mensaje que lanzan en
Podemos es que irán al 17 de mayo, a pesar del problema al que se enfrentarán si van en solitario. Al figurar como independientes en la coalición, los morados no tienen derecho a recibir subvenciones electorales y tampoco podrán participar en los debates electorales o contar con espacios reservados en los medios de comunicación. Los de Belarra sí aseguran que cuentan con medios para afrontar la campaña y no tendrán problemas en llenar las listas, pero si acuden por su cuenta tendrán que enfrentar numerosos obstáculos. Si esto ocurre, la izquierda radical acudirá a las urnas en tres listas en una comunidad que penaliza la división en las provincias más pequeñas. Esto resta opciones a las tres formaciones, si se atienden a las últimas encuestas, más allá de las provincias de Sevilla, Málaga, Cádiz y, quizás, Córdoba y Granada. Y con ese escenario podría darse una situación muy llamativa. Que las tres izquierdas que un día fueron compañeras vuelvan a serlo, cada una por su lado, pero en el grupo mixto si ninguna logra los 5 escaños que dan derecho a tener grupo propio. Es muy paradójico que haya una frase de
Karl Marx que sirva para barruntar cuál es el camino al que se dirige la izquierda radical andaluza. "La historia se repite como tragedia primero y después como farsa", escribió el filósofo alemán en El 18 de brumario de Luis Bonaparte. La tragedia fue en 2022, cuando
Podemos e IU llegaron a un acuerdo in extremis para armar una coalición que se llamó
Por Andalucía. Logró cinco escaños, salvó los muebles, pero estuvo a punto de naufragar al poco tiempo por disensiones entre los morados y la federación de izquierdas.