Dijeron que IU hab�a enviado a �200 cuadros� para arropar la presentaci�n de Yolanda D�az. Lleg� una docena de c�lebres de los Comunes: Colau, Urtasun, Albiach, Asens, Subirats... Bastantes m�s hubo de M�s Madrid/M�s Pa�s, al lado de M�nica Garc�a, Rita Maestre o ��igo Errej�n. Aclam� el p�blico a Alberto Garz�n, que todav�a era ministro, l�der en salida de IU. Se llev� otra ovaci�n Joan Rib�, alcaldable que no mantuvo Valencia para Comprom�s un mes despu�s. Estaba el pu�ado de pioneros de
Sumar, ap�stoles de D�az en su �proceso de escucha�. Se acercaron tambi�n varios de casi todas las formaciones afines, que eran �15! en ese arranque. Y se hac�an ver rostros de los buenos tiempos de
Podemos: Bustinduy, los ide�logos Fern�ndez Liria, Alba Rico, Jerez...El recuento de famosos y abonados evidencia la nuclear ausencia: pocos eran an�nimos, gentes ilusionadas sin m�s, limpias de adscripci�n previa. La fecha, Domingo de Ramos, de febril �xodo madrile�o, era una coartada. Por mucho que se insistiese en el lleno de 3.000 personas, en la pista se circulaba sin agobios y en la grada del peque�o Magari�os el atasco se daba en la tribuna de prensa. Tampoco en el exterior, donde, dijeron, hab�a 2.000 personas, se congregaron 2.000. Y menos la masa para la que se montaron pantallas gigantes. Hoy se cumplen tres a�os de aquel 2-A en el que D�az proclam�: �Quiero ser la primera presidenta de Espa�a�. Y hoy se dir� que no se vio fracaso mayor. No es cierto, del todo.Como revelaba aquella puesta de largo,
Sumar fue en su g�nesis un artefacto partidista, un disfraz para formaciones pol�ticas existentes.
Sumar fue, antes que cualquier otra cosa, una urgencia, un paraguas para aglutinar el marasmo a la izquierda del
PSOE. Lejos del fracaso, fue tal el triunfo que permiti� reeditar tras el 23-J una coalici�n para que en Moncloa contin�en D�az y Pedro S�nchez, el otro gran beneficiario.Y sin embargo ni en
Sumar podr�n negar, del todo, su gigantesco fracaso. Aunque no deber�a sorprender: como todos los proyectos de Yolanda D�az, ha sido de mecha corta, fulgurante en los primeros pasos y con la nada como legado. No queda como l�der ni ella, el motivo de la existencia de
Sumar, ni una estructura que la vaya a sobrevivir, ni unos miles de militantes activos. Tal vez ni unos cientos. Aunque desde el desencanto de/con
Podemos la izquierda a�ora una marca que movilice y capte a la juventud,
Sumar, armado desde el Gobierno, dif�cilmente pod�a cumplir esa funci�n. La realidad es que la juventud se est� politizando, desde hace a�os, en el frente contrario, la extrema derecha. Hay toda una generaci�n perdida para la izquierda. Las excepciones, que algunas hay en pasillos de facultad, en barrios o avenidas, son m�s heroicas que la propia D�az cuando en los 90 se alist� en las Juventudes Comunistas, para pelear bien pronto con Anxo Guerreiro, hist�rico del comunismo gallego, por retener las siglas de IU en Galicia. Fue la primera gran victoria de D�az, que, ya como l�der regional de IU, lleg� a teniente de alcalde en Ferrol (2007). Acab� apart�ndose s�lo a�o y medio despu�s, tras aprobar un incremento salarial rechazado por los cl�sicos de IU. Del primer �xito a la primera huida, su columpio vital.Dej� atr�s la pol�tica municipal y se lanz� a la auton�mica. Tir� de Xos� Manuel Beiras, que hab�a roto con el BNG y ten�a un prestigio ancestral. Juntos armaron Alternativa Galega de Esquerda. Lograron 9 diputados, con sorpasso al BNG y amenaza al
PSOE. Otro enorme logro antes de otra ruptura, con el propio Beiras, que dijo: �Yolanda me ha traicionado�. De un adi�s a otro salto adelante, con En Marea. La nueva apuesta dio el sorpasso auton�mico al
PSOE y, con ella en las listas de Unidos
Podemos al Congreso, logr� 5 esca�os gallegos en Madrid. Aquel tsunami es hoy un cero en el Parlamento gallego. AGE, En Marea, Unidos
Podemos... Todo eso no existe.Enterrados est�n, como su v�nculo a Pablo Iglesias, el c�mplice en la entrada en el Gobierno y en su advenimiento como l�der de ese espacio. Otro �xito, con inmediato divorcio, hacia
Sumar, la �ltima creaci�n de D�az que... Pues ya ven: sopla tres velas y lo que queda es una guerra m�s, a la que no es ajena la ex l�der.Entre las pocas aportaciones de
Sumar para la pol�tica est� Lara Hern�ndez. Ella, a sus 29, era mano derecha de Garz�n cuando, con un mill�n de votos, IU se salv� de la desaparici�n. Obligaron a
Podemos a negociar, pero Lara Hern�ndez dimiti� antes de ese pacto, y se perdi�. Regres� para
Sumar. Hoy es co-coordinadora de la formaci�n, pero se ha lanzado una operaci�n para apartarla, pues, en el adi�s de D�az, habr�a sido menos cari�osa y menos amiga de la jefa que Ver�nica Mart�nez, portavoz de
Sumar en el Congreso. Batallas de supervivencia antes de la extinci�n, para cumplir con la tradici�n de Yolanda, que siempre ser� un icono para la izquierda como ministra de Trabajo, la primera en d�cadas en recuperar derechos laborales y coberturas legales para los sindicatos, art�fice de tantas batallas para subir el SMI. Qui�n puede neg�rselo. Pero como l�der partidista, su herencia es la izquierda que no existe.Porque si algo falta hoy es una izquierda con arraigo-vocaci�n estatal. Las referencias vigentes son de obediencia auton�mica -eufemismo de otra cosa- o independentistas. El BNG se comi� a En Marea, como Bildu a
Podemos. En Arag�n destaca la Chunta y en la Comunidad Valenciana, Comprom�s, cada vez m�s de all�. Incluso en Andaluc�a crece tanto Adelante -los Anticapitalistas, anta�o en IU, luego en
Podemos, hoy por libre- que compromete a Por Andaluc�a (IU). Cuanto mayor vocaci�n estatal-confederal, cuanto m�s cerca de Moncloa, de D�az, de S�nchez, m�s sufren las izquierdas de la izquierda.Los Comunes de Colau menguan en Catalu�a; M�s Pa�s sucumbi� con Errej�n y M�s Madrid ya mostr� un duro repliegue en la capital y no tiene mejor plan para las auton�micas que recuperar a M�nica Garc�a;
Izquierda Unida no para de achicar agua... En las Castillas o Cantabria la izquierda alternativa pocas veces asalta lo regional. Hoy est� seca. En las Islas, qued� atr�s el destello de
Podemos. El repunte, circunstancial, ante la quiebra del
PSOE, en Extremadura; el m�nimo en La Rioja; la amalgama en Navarra o la tradici�n en Asturias no bastan para adecentar el mapa de la izquierda espa�ola despu�s de Yolanda D�az, un erial antes del pr�ximo ingenio, sin otro af�n ni aspiraci�n posible que resistir.