¿Tienes preguntas sobre nutrición? Envíanoslas a comer@lavanguardia.es, nuestro nutricionista
Aitor Sánchez resolverá todas tus dudas.¿Las calorías importan más que la calidad de los alimentos? (
Maribel Pons, lectora)En la inmensa mayoría de casos, la calidad de los alimentos es mucho más importante en el mundo de la nutrición, ya que cuando hablamos de una alimentación saludable ya estamos considerando todos los efectos que impactan a nuestro organismo, y ahí va a ser mucho más importante el tipo de alimento que consumamos. No es lo mismo. Tomar 500 calorías de bollería industrial, que de un potaje de garbanzos.Si hiciésemos una equiparación extrema, podríamos afirmar que estaremos más sanos comiendo alimentos de calidad, aunque no cumplamos correctamente nuestro aporte de calorías. Sin embargo, ceñirte a tus calorías con alimentos que no sean de calidad, no te va a mantener saludable.Las calorías son simplemente una medición de la energía de los alimentos, y es una cuestión que debemos tener en cuenta los profesionales, nada más. A nivel poblacional deberíamos únicamente basarnos con aspectos mucho más intuitivos como nuestra hambre y nuestra saciedad. Desgraciadamente muchos mensajes alrededor de la nutrición han priorizado las calorías como si fuesen la cuestión más importante, y eso ha generado obsesión y preocupaciones que no han sido las más adecuadas.Además, hay una cuestión de sentido común, y es que por lo general los alimentos que son saludables también tienden a ser saciantes, con lo cual si seguimos una alimentación saludable de manera más o menos espontánea es fácil adecuarnos a nuestras calorías.Lee tambiénLos mejores suplementos de vitamina D de 2026.Canva¿La vitamina D solo viene del sol? (
Alberto Díaz, lector)No, no es así del todo. La vitamina D tiene la particularidad de que es una de las pocas vitaminas que no son estrictamente esenciales, es decir, que no es completamente imprescindible obtenerlas a partir de la alimentación.Nuestro cuerpo es capaz de generarla por exposición solar, de modo que conseguimos activar unos precursores (sustancias que utilizamos para fabricar y activar esa vitamina) cuando recibimos la radiación del sol a través de nuestra piel.Desgraciadamente esta cantidad no siempre es suficiente por nuestro estilo de vida, pasamos por lo general mucho tiempo en espacios interiores, sin que nos dé una suficiente radiación solar (suficiente, que no excesiva) y en estas circunstancias, el papel dietético de la vitamina D cobra todavía más importancia.Los alimentos que nos aportan más cantidad de esta vitamina son los pescados azules, los productos lácteos y también las setas. En muchos países también encontramos muchos productos fortificados con esta vitamina como una medida de salud pública, es muy frecuente encontrarnos tanto la leche como las bebidas vegetales enriquecidas en este nutriente.La mejor recomendación actualmente es combinar ambas fuentes: incluir productos dietéticos que nos aporten vitamina D, pero que también tengamos una rutina que nos permita exponernos de forma responsable al sol. La suplementación, por mucho que esté de moda, debería ser prescrita de forma individual por el personal sanitario, solo cuando se considere necesaria, siendo normalmente el otoño y el invierno estación es muy candidatas para hacerlo.