Libre de marcaJuan Antonio Ramos e
Ione Belarra.Actualizado Domingo, 5 abril 2026 - 00:12Audio generado con IADurante un tiempo, cuando
Podemos estaba en su prime, sus movimientos pol�ticos obedec�an a pautas exclusivamente televisivas. Era una manera tambi�n de hacer de la necesidad virtud: negociaciones al l�mite, disidencias, purgas, nimiedades, debates internos, cambios de residencia... todo se supeditaba a la l�gica del show business de la pol�tica para deleite de las audiencias. Su especialidad era el montaje y desmontaje de tramoyas.Entonces, el p�caro Iglesias y su tropa de pancistas hab�an generado cierta adicci�n en la concurrencia, que clickeaba compulsivamente cualquier cosa que saliera del universo morado. Despu�s, �l se convirti� en un vicepresidente holgaz�n y desidioso e
Irene Montero, en una caprichosa y pueril cumplea�era a la que se agasaj� con la nefasta ley del s�lo s� es s�. El programa de
Podemos penetr� hasta el tu�tano del
PSOE y S�nchez fagocit� a sus votantes.
Podemos se qued� en las raspas pero su �lite extractiva se instal� c�modamente en los medios, Bruselas y el Congreso.
Podemos se uni� a
Sumar tan a rega�adientes como lo hace ahora a Por Andaluc�a. En aquel momento, era cuesti�n de tiempo -y, en todo caso, antes de que
Sumar se desintegrase- que sus diputados abandonasen el artificioD�az. La diferencia de hoy es que IU se ha crecido y Belarra va de poliz�n.Hay otra diferencia notable respecto de situaciones anteriores: las partes ni se molestan en aparentar unas m�nimas diferencias program�ticas o estrat�gicas, aunque Belarra balbucee una t�mida y carrilera justificaci�n de sus renunicas: para priorizar la "defensa de la Sanidad y la vivienda". El �nico criterio que rige en la integraci�n in extremis lo fijan Excel y la calculadora de restos. La operaci�n, con el benepl�cito u orden de La Moncloa, que saca a Delgado de la contienda, es puramente cabal�stica. Como cuarta candidatura de izquierda,
Podemos no ten�a recorrido. Ahora, se piensa, Por Andaluc�a aspira a mantener sus puestos y a que los restos no perjudiquen al
PSOE, que compite con Delgado, no con Ma�llo. Para
Podemos, son migajas -cabeza de lista en Ja�n y esca�os en el aire-, pero algo m�s que nada. Lo que hacen Belarra, Montero e Iglesias es socializar o disimular el fracaso.Para
Izquierda Unida es un desquite: resurge y pasa p�gina tras a�os de servidumbre a Iglesias, iniciados con la indecorosa pleites�a y traici�n de Garz�n. Ma�llo saca pecho y siglas -
Izquierda Unida liderar� cuatro provincias en la que las izquierdas vasallas del
PSOE tienen ya esca�o-. Desde su retiro, Teresa Rodr�guez lo ve con distancia e intacta dignidad. Ella siempre fue, desde el principio, algo m�s noble y aut�ntico: err�ticamente aut�ntico; un mejunje donde el ingrediente anticapi ha cedido ante el empuje identitario andaluz. Adelante Andaluc�a sube en las encuestas. Tampoco debe resultar extra�o si la alternativa por la izquierda la constituyen Mar�a Jes�s Montero, abanderada de Illa y del privilegio fiscal para Catalu�a, y Rufi�n, flotador de Versace al que se agarran los votantes de
Sumar en plena zozobra. Para nacionalismo sint�tico... el andaluz.