Del Poggio al Viejo Kwaremont. De la via Roma de
Sanremo a la meta de
Oudenaarde. De los capos del Mediterráneo a los muros con adoquines. De la bella Liguria a las duras piedras de Flandes. De McNulty y Del Toro, los que le prepararon el fulgurante ataque en la classicissima, a
Florian Vermeersch, el compañero que rompió la carrera en el
Molenberg, el único apoyo que tuvo este domingo en 100 kilómetros. El dominio de
Tadej Pogacar no tiene final, no se le ve un ocaso, no se le encuentra a alguien quién le detenga.El campeón del mundo ha ganado los dos primeros monumentos del 2026, la Milán-
Sanremo y el Tour de Flandes, y ha triunfado en los último cuatro, ya que también ganó la Lieja y en Lombardía en el 2025. Nunca nadie en la historia se había atrevido a tanto. Si la semana que viene se corona en el velódromo de
Roubaix tendría los cinco del tirón, de seguidilla.Lieja, Lombardía,
Sanremo, Flandes y...Si la semana que viene el esloveno se corona en el velódromo de
Roubaix tendría los cinco monumentos y los cinco del tirónEn De Ronde, todos los leones flamencos se inclinaron ante él. Ante su poderío, ante su codicia y ante sus aceleraciones majestuosas en las colinas. Donde todos los demás sufren, él parece levitar.Cuatro campeones del mundo y
Wout van Aert. Los cinco primeros clasificados del Tour de Flandes del 2026 lo dicen todo. Hablan de la dificultad, de la liturgia, de la seriedad y del prestigio de la prueba flamenca. Pero sobre todo engrandece la figura del ganador, absolutamente superior, dominador del Tour en julio y de las clásicas.Pogacar no le tiene miedo a nada. Ni a quedarse sin compañeros en una carrera que es una ratonera. En el
Molenberg se rompió la carrera (lo hizo su equipo) y quedaron un grupo selecto de 17 ciclistas con todos los favoritos. No le importó que solo estuviese con él Vermeersch. Aún tenían que pasar casi 50 kilómetros para el segundo paso por el viejo Kwaremont, donde el plan era atacar.Dicho y hecho. Se puso a tope y solo le pudieron seguir Van der Poel, Evenepoel y, de lejos, Van Aert y Pedersen, que soñaban con conectar. Pogacar no les dejó. Nada más salir, en el repecho siguiente, apretó y descartó al belga del
Visma.Se quedó con los dos locales. El del Red Bull nació en Aalst, en la zona, igual que el del
Alpecin, héroe con sus tres triunfos, que es de Kapellen, a nada de la ruta a pesar de competir bajo bandera neerlandesa, la de su padre. Con ellos jugó hasta torturarlos en su propia casa. En el Paterberg, Evenepoel, debutante, sufre y se queda pero tras el Koppenberg tiene a tiro de piedra al dúo de cabeza de carrera. Puede entrar, lo ve factible, real. Pero no.Pogacar no le deja. El esloveno, que debutó en el 2022 siendo cuarto, conoce el recorrido bien y sabe que en nada llegará el tramo adoquinado de Mariaborrestraat y después la colina del Taaienberg. Evenepoel estará cerca pero nunca los cogerá. Se le atragantan como Pogacar intuía que pasaría.El duelo está servido. Todo está escrito. Van der Poel lo sabe y prefiere no relevar demasiado antes del tercer paso por el Oude Kwaremont. Pogacar se prepara y se quita los guantes a 27 de meta. Y la historia se repite. Como el año pasado, el campeón del mundo arranca desde abajo y lo suelta. El neerlandés flamenco, con su cuerpo perfecto para esta carrera (subirá por séptima edición seguida al podio: 1, 2, 1, 1, 3, 2) vive su calvario particular. El hueco se abre. Es la capitulación.Pogacar entra en Paterberg casi derrapando, a toda velocidad. La gloria le espera en
Oudenaarde como en el 2023 y el 2025. En medio siglo solo tres corredores habían ganado en Flandes en dos años consecutivos: lo lograron Tom Boonen, Stijn Devolver y Fabian Cancellara. Ya son cuatro, porque no hay desafío que se le resista al esloveno del UAE, que ya tiene más Flandes que el mismísimo Eddy Merckx (2). “No corro mucho pero cuando lo hago es para ganar. Todo ha ido perfecto. La semana que viene a
Roubaix voy muy motivado pero también quiero disfrutarlo”, dice el dominador. Quien avisa no es traidor. Periodista que cubre la información de Deportes en La Vanguardia desde 2006. Vibra con el fútbol y el ciclismo. Asiduo del Camp Nou, de Castalia y de los puertos del Tour