Santa Bárbara Sistemas ha sacado músculo este martes en su planta de
Alcalá de Guadaíra (
Sevilla) al reunir a unas 500 personas para presentar su candidatura a los nuevos contratos del
Ministerio de Defensa para vehículos blindados este año. La compañía considera que el Gobierno ha primado de manera injusta a su competidor,
Indra, ahora en plena polémica, tras la salida de su presidente Ángel Escribano, sustituido por Ángel Simón durante la Semana Santa. “Esta planta de ciclo de vida [con 370 empleados] es única en Europa y tiene las capacidades inmediatas para dar respuesta a todas las necesidades de las Fuerzas Armadas en los vehículos fabricados hace 10, 20 o 30 años, para ponerlos de nuevo en funcionamiento en plazos muy ajustados”, ha ensalzado su director general,
Alejandro Page. La empresa avanzó en enero que recurrirá ante el
Tribunal Supremo los proyectos logrados el año pasado por
Indra y Escribano Mechanical & Engineering (EM&E), en concreto, los dos contratos adjudicados por el
Ministerio de Defensa a ambas firmas por 7.240 millones de euros.Tras semanas de presión por parte del Gobierno para forzar la salida de Escribano de
Indra por el conflicto de interés en el interés por comprar su propia empresa familiar, Page ha puntualizado este martes que se encuentra abierto a mantener sinergias, también con su competidor, aunque ha rechazado alargar el debate al ser preguntado por la polémica en torno a
Indra: “No voy a entrar en valoraciones de otras empresas, pero contemplamos trabajar con otras empresas del sector de la Defensa. La industria española somos todos y todos debemos trabajar unidos para satisfacer las demandas que hay”, ha añadido Page, de 39 años, frente a un tanque Leopard instalado dentro de una enorme cámara anecoica.
Santa Bárbara Sistemas, propiedad de la matriz estadounidense
General Dynamics Corporation, suma 1.200 empleados y factura más de 400 millones al año.El contrato de modernización del vehículo Leopardo 2E del
Ministerio de Defensa es el próximo objetivo de la empresa, que invertirá 25 millones en los próximos tres años en su planta de la capital andaluza, a solo una hora de distancia de la Base Logística prevista por el Ejército de Tierra en
Córdoba. “Vamos a triplicar la producción de nuestro taller de sistemas eléctricos y electrónicos, que los hacemos aquí [
Sevilla], y haremos ampliando según vayamos recibiendo noticias sobre nuevos contratos”, ha añadido el ejecutivo. La planta de
Sevilla saca al mercado un centenar de vehículos terrestres optimizados al año, mientras que la de Asturias ofrece a los ejércitos europeos 300 vehículos cada ejercicio.¿Cómo percibe el auge del sector de defensa ante las guerras en Ucrania e Irán? “Ha habido un cambio cultural y la sociedad se ha dado cuenta de que es importante estar preparados para no tener que utilizarlo. Los presupuestos han aumentado y ello da una certidumbre a la industria para aumentar plantillas, hacer inversiones y tener un crecimiento sostenible en el tiempo para los desarrollos tecnológicos”, ha añadido Page. Del total de 34.000 millones en contratos que el Gobierno repartió para ejecutar su primera fase de rearme hasta 2037, Santa Bárbara solo logró 263 millones para modernizar los vehículos Pizarro, el 0,7% del total.Desde su planta sevillana y su gran pista de pruebas con 170 hectáreas, Santa Bárbara actualiza y mantiene vehículos terrestres como los Leopardo, Pizarro o Castor, así como sistemas de artillería para España y otros países europeos como Estonia y Reino Unido. En caso de ganar el contrato de modernización del Leopardo 2E, la compañía asegura que incrementaría su planta andaluza con más de 200 empleos directos y un millar indirectos. Teresa Ruiz, directora de gestión de la cadena de suministro de la empresa, ha subrayado la agilidad de su firma: “En solo tres meses desde que firmamos la modernización del Pizarro en diciembre, la financiación fluyó y hemos comprometido 30 millones, el 80% para empresas nacionales, un plazo espectacular”.