ESPA�A COLUMNA DESVIADA La est�tica de la trama de �balos no debe hacer olvidar de c�mo se lo llevaban crudo con las mascarillas cuando el Covid mataba a miles ni de d�nde ten�an la cabeza quienes ten�an que velar por la seguridad de las v�as y de los trenesJ�sica, ex amante del ministro �balos, a la salida de su declaraci�n.EUROPA PRESSActualizado Viernes, 10 abril 2026 - 00:03Audio generado con IAEn la semana de los juicios del caso Kitchen y el de la corrupci�n que afecta a su ex n�mero dos Jos� Luis �balos, el presidente del Gobierno nos sirvi� este tuit en el desayuno: �Acabamos de conocer los resultados del nuevo �ndice de calidad democr�tica de
The Economist. Espa�a mejora a�n m�s su puntuaci�n respecto al a�o anterior y se consolida como una de las democracias m�s plenas del mundo�. Corroborado el contenido del mensaje con el informe, que nunca se sabe, se puede decir que es correcto. Espa�a ocupa el puesto 22, repite resultado, pero mejora algunas m�tricas.La sorpresa vino en la apostilla. �Frente al ruido de unos, los datos de la ciencia. Y frente a la inestabilidad del mundo, una Espa�a cada d�a mejor�, escribi� Pedro S�nchez en X, siempre presto a apuntalar las molduras de su marco. Yo pensaba que iba a poner: �Pese a lo que yo pienso y manifiesto�. Recordemos que el presidente opina p�blicamente que en nuestro pa�s los jueces de las altas instancias hacen pol�tica en su contra y que los medios no afectos est�n alineados con los bulos y los ultras.Pero
The Economist no hila tan fino. Al semanario brit�nico le da igual lo que piense un primer ministro sobre sus jueces, siempre que las sentencias sean justas y se cumplan. Bajando la pelota al piso: no es tan perjudicial para la democracia que el fiscal general haya empleado su cargo para tratar de da�ar a una rival pol�tica del presidente que lo nombr�, como que haya sido juzgado, condenado y apartado de su puesto por un tribunal independiente. Por tanto, bien por Espa�a un a�o m�s.Dos d�as antes del tuit sobre
The Economist, el presidente nos ilustr� con este otro: �22�. Despu�s colg� un v�deo en el que anunciaba que Espa�a alcanzaba por primera vez esos millones de cotizantes. De nuevo, tras corroborarlo con la cifra oficial, que nunca se sabe, digamos que ten�a medio pase: se alcanzaba esa cifra, pero s�lo en una de las m�tricas (datos desestacionalizados). Lo que no ten�a un pase es que lo anunciase �l, en lugar del organismo del Estado encargado. Si el ciudadano percibe la publicaci�n de los datos oficiales como un acto partidista, puede perder la confianza en quien lo elabora. Pero, visto como est� el patio, no vamos a sufrir por ello.En el Tribunal Supremo se vive estos d�as otra fiesta de la democracia. Gracias a la profesionalidad e independencia de jueces, fiscales y guardias civiles, el que fuera uno de los hombres m�s poderosos del pa�s porque S�nchez le invisti� de esa autoridad est� sentado en el banquillo. Antes de revisar la cuenta de X del presidente por si dice algo al respecto, leo todas las ma�anas las extraordinarias cr�nicas de �ngela Martialay, Manuel Marraco y Leyre Iglesias. Rezuman cochambre. La trama est� barnizada con una est�tica de puticlub de carretera secundaria y su hedor permite al contribuyente adquirir plena conciencia de a qu� se empleaban sus dineros. Justicia divina que sea en el arranque de la Renta.Pero este juicio va de otras cosas: de c�mo se robaba a manos llenas con las mascarillas en un momento en que el Covid se llevaba a la gente al cementerio a capazos o de d�nde ten�an la cabeza quienes deb�an velar por la seguridad de las v�as y de los trenes. No pasa nada. Ma�ana el presidente se va de viaje a China, que ocupa el puesto 142 en el r�nking de
The Economist y el 1 en el n�mero de penas de muerte. Viva la democracia.