Diego Simeone apenas pestañeó cuando Koke, sentado un metro a su izquierda en la sala de prensa del Metropolitano, dijo con voz incluso entrecortada que “gracias a él, el club tuvo ese crecimiento enorme porque seguimos a muerte una idea”. Existe esa complicidad entre el capitán y el entrenador, pero no hubo ese reconocimiento como en la sala de prensa del Spotify Camp Nou, en la ida de los cuartos de la Champions, con Antoine Griezmann. Este Simeone era una estatua etrusca. El contexto pone el corcho a la euforia prematura.El dato a favor del CholoLos colchoneros nunca perdieron ni en el Vicente Calderón ni en el Metropolitano en una eliminatoria de ChampionsUn entrenador que en el área técnica no mide los gestos, y parece que se lo lleve el viento en cada balanceo, pero que en la sala de prensa calculó cada palabra, solo habló lo justo, propio del que sabe que, por lo que pasó en la ida, tiene esta noche más que perder que ganar, porque lo ganado, que es “histórico” en el Atleti, está ya casi en el zurrón. Un 0-2 y el dato de que los colchoneros nunca perdieron ni en el Vicente Calderón ni en el Metropolitano en una eliminatoria de Champions son aval suficiente ante un Barça sin Raphinha ni Cubarsí ni otros actores secundarios imprescindibles. O eso parece.Todo lo que imaginemos puede ser solo imaginación, hay que tener fe, seguridad y esperar que respondamos”Diego P. Simeone“Todo lo que imaginemos puede ser solo imaginación. Lo que digamos queda atrás. Si queremos presionar, pero si ellos juegan bien... Hay que tener fe, esperar que el equipo siga respondiendo y tener seguridad”, argumentó como resumen de una exposición resuelta con frases de tres palabras en muchos casos y en la que insistió en que “no pensamos en el árbitro”. Pregunta obligada teniendo en cuenta los antecedentes.No hay entrenador ya más experto en un mismo club que Simeone, que ha jugado tres semifinales y dos finales, que este sábado tiene la oportunidad de levantar otro título cinco años después (la Copa ante la Real Sociedad) y que, cada vez que surgen voces críticas, él la resuelve con resultados imprevisibles. Un Atlético que navegaba sin rumbo en la Liga puede disputar una semifinal de la Champions.Simeone sabe que ha llegado el momento de los hechos, y que en apenas cinco días su equipo puede vivir una de las mejores semanas de sus 15 años como entrenador en un curso donde se ha discutido a Julián Álvarez, Oblak verbalizó que el equipo estaba tirando la Liga o su gran estrella Griezmann pospuso unos meses más su marcha a Estados Unidos. También se mostró etrusco Simeone ante esas piedras. Sabe que el fútbol puede cambiar de color bastante rápido.