"Belleza (s�, belleza)", se lee en el pr�logo que I�aki �balos, el autor del cl�sico La buena vida, ha escrito para L�nea P. Los bunkers del Pirineo, el libro reci�n editado por La F�brica y que se ha convertido tambi�n en una muestra en la Sala de Exposiciones de la Diputaci�n de
Huesca. Su autor, el arquitecto y fot�grafo I�aki Bergera, ha retratado en sus p�ginas la red de b�nkeres que el Gobierno de Espa�a construy� en el Valle de Tena, en la provincia de
Huesca, a partir de 1944. "Arquitectura del miedo, la violencia y la muerte", escribe tambi�n �balos para describir el objeto del libro. P�ginas adentro, L�nea P. Los bunkers del Pirineo est� llena de fotograf�as de ruinas de hormig�n, de geometr�as invadidas por la naturaleza, de piezas que recuerdan al land art y que aparecen abandonadas en paisajes de alta monta�a. De cicatrices de la guerra olvidadas en el Pirineo que hoy nos parecen nuevas im�genes de la belleza, s�, belleza.Y una parte de esa belleza est� en su evocaci�n hist�rica. �De d�nde salieron esos fuertes? �Qu� es la l�nea P? "Fue la barrera militar que el r�gimen del general Franco planific� y construy� a partir de 1944 para blindar la frontera de Francia", explica I�aki Bergera. En el Pirineo hubo siempre fortificaciones militares como el castillo de Jaca, pero en 1944, en el mundo de las dos guerras mundiales, ya no parec�an suficientes. As� que el Gobierno militar de
Francisco Franco decidi� fortificar el Pirineo para protegerse de los franceses del ej�rcito de
Charles De Gaulle (sus divisiones llegaron hasta Toulouse y la frontera espa�ola el 9 de agosto de ese a�o, el mismo d�a de la liberaci�n de Par�s), de sus aliados ingleses y estadounidenses, de los restos del Ej�rcito Republicano que se hab�an unido a la Resistencia francesa o se hab�an integrado en la Uni�n Nacional Espa�ola bajo la direcci�n del Partido Comunista desde Mosc�... Y tambi�n de los nazis, aunque Alemania fuera la te�rica aliada de Franco.Para saber m�s"Desde 1942 hubo muchos rumores de una invasi�n alemana de la Pen�nsula", explica el historiador Emilio Grand�o, editor del libro La Espa�a espiada (C�tedra, 2025). En 1942,
Adolf Hitler presion� a Franco para que permitiera que sus tropas atravesaran la Pen�nsula Ib�rica y asediaran el puerto aliado de Gibraltar en la llamada Operaci�n F�lix. Espa�a soport� entonces el pulso de los nazis y el tiempo fue providencialmente en su favor: en 1942, Alemania empez� a encajar sus primeras derrotas la campa�a en la URSS y en Berl�n dejaron Gibraltar en segundo plano de su agenda. Sin embargo, durante los siguientes dos a�os, en los ministerios de Franco se contempl� seriamente la posibilidad de que Alemania entrara con sus tanques por los Pirineos.�Habr�a transigido Franco con una invasi�n alemana m�s o menos tolerada y con un protectorado al estilo de la Francia de Vichy? "No lo veo tan claro", contesta Emilio Grand�o. "Transigir y entregar a los alemanes el control del territorio habr�a significado perder la principal fuente de su autoridad sobre los espa�oles".LA L�GICA MILITAR. As� que
Francisco Franco mand� hacer b�nkeres. "Hacer b�nkeres era parte de la l�gica de un Gobierno militar como el de Espa�a en 1944. Los militares de esa generaci�n hac�an fortificaciones porque eso era lo que hab�an aprendido a hacer. Y tambi�n porque ten�an una funci�n de control interno, eran una manera de hacer al Estado presente ante los ciudadanos", dice Grand�o.Hay m�s motivos: durante los a�os de la II Guerra Mundial y su inmediata posguerra, las carreteras fronterizas de los Pirineos fueron una ruta de escape para los fugitivos jud�os primero y para los mandos nazis y colaboracionistas perseguidos por la justicia despu�s. Franco abri� y cerr� esa frontera como una espita en su relaci�n de tensi�n con los ganadores de la guerra, que le reclamaban que controlara ese tr�fico. Los b�nkeres de la L�nea P tambi�n ten�an utilidad en ese juego de cartas.Fotograf�as de I�aki Bergera.�Y qui�n construy� la L�nea P? "Los trabajadores fueron, probablemente, mano de obra forzada, presos de guerra", dice Emilio Grand�o. En los archivos militares que aparecen citados en varios estudios sobre la L�nea P no hay datos concretos al respecto. Tampoco sobre la identidad de los ingenieros militares que dise�aron la red.Fue un trabajo obsesivo y agotadoramente espec�fico. A partir de 1944 y hasta 1956, la dictadura excav� cerca de 5.000 asentamientos militares de los 10.000 previstos entre Hondarribia y Portbou, desde el Mar Cant�brico hasta el Mediterr�neo. Los militares dividieron la frontera en tres sectores que coincid�an con las regiones militares IV, V y VI: Catalu�a, Arag�n y Navarra, respectivamente. Despu�s, trocearon esos sectores en n�cleos de resistencia, puntos de apoyo, elementos y subelementos... Una red en �rbol que se plasm� sobre el terreno en los picos, en los pasos naturales, en las v�as de comunicaci�n y en lo alto de los pueblos que cruzan los m�s de 650 kil�metros de frontera que separan y unen a Francia y Espa�a.Los militares tambi�n definieron ocho tipolog�as de fuertes en funci�n del armamento que habr�an de acoger: hab�a b�nkeres dise�ados para soldados armados con fusiles, con ametralladoras, con morteros, con ca�ones antitanque, con ametralladoras antia�reas y con ca�ones de infanter�a. Hab�a tambi�n estructuras de abrigo y observatorios. Y existi� incluso una previsi�n de la dotaci�n que habr�a de desplegarse en torno a esa frontera fotificada: 75.000 soldados. O sea: m�s de los que suman la Fuerza A�rea y la Armada de Espa�a en 2026. Algo menos que los que tiene el Ej�rcito de Tierra.SECRETO OFICIAL La operaci�n fue secreta, o, como m�nimo, no apareci� en los peri�dicos. S�lo el Archivo Militar de �vila guarda informaci�n sobre los b�nkeres. Y, en el fondo, no sirvi� para nada. Nadie combati� nunca desde los peque�os fuertes de la L�nea P, que no llegaron a tiempo ni siquiera para repeler la invasi�n del Vall D'Ar�n impulsada por el Partido Comunista de Espa�a en oto�o de 1944. Entre el 3 y el 9 de octubre de ese a�o, animados por la derrota de los nazis en Francia, su brazo armado, la Uni�n Nacional Espa�ola, lanz� varias incursiones en el territorio espa�ol: en Roncesvalles, en los valles del Roncal y del G�llego, en San Juan de Pie y, sobre todo, en Catalu�a, en el Vall d' Ar�n. Todas los ataques fracasaron al llegar al llano, pero tuvieron �xito en sus primeros kil�metros."Yo no pod�a documentar los casi 5.000 puestos que hay en el Pirineo, as� que me centr� en el Valle de Tena, donde hay 185", explica I�aki Bergera. "En Navarra y en Catalu�a hay muchos m�s b�nkeres porque hay m�s pasos naturales que atraviesan el Pirineo. En Arag�n est�n los picos m�s altos y por eso hizo falta menos infraestructura". En Navarra, el Plan P proyect� 96 n�cleos de resistencia. En Catalu�a, 53. En Arag�n, s�lo 20 en 178 kil�metros de frontera. Y uno de ellos fue el Valle de Tena, el lugar en el que nace el r�o G�llego y uno de los pasos que la Uni�n Nacional Espa�ola emple� en sus ataques frustrados de octubre de 1944.�Qu� debemos saber del Valle de Tena? Que sus primeros 20 kil�metros son perpendiculares a la cordillera, de norte a sur, y van desde Biescas y la llanura prepirenaica (a 880 metros sobre el nivel del mar) hasta Sallent de G�llego (a 1.350 metros). El valle tiene una pendiente relativamente suave pero es muy estrecho y est� encajonado entre picos de 1.500 metros y termina en un muro que llega hasta los 3.000 de altura y el que no contin�an ni siquiera los caminos de cabras. Antes, a la altura de Sallent, el valle gira hacia el oeste, se empina y lleva hasta un punto de frontera, el de Portalet. En toda el Pirineo Aragon�s s�lo hay seis carreteras que cruzan de Espa�a a Francia. Algo m�s: el valle siempre ha estado muy poblado en comparaci�n con otras zonas de alta monta�a: hay 13 pueblos. En 1940, Sallent ten�a 1.200 habitantes y Biescas, 2.700. Hoy, el valle aloja la estaci�n de Formigal y vive un nuevo bum inmobiliario.Fotograf�as de I�aki Bergera."A m� me gusta la investigaci�n seriada", cuenta Bergera. "Recolectar datos, hacer taxidermia, ser muy sistem�tico... Fui al Archivo Militar de �vila y localic� las 185 construcciones del Plan P en el Valle de Tena. Defin� una manera de fotografiarlas. Cada vez hice las mismas fotograf�as: una mirada frontal, otra cenital con dron, una de la entrada, otra tomada al entrar... Todas las fotograf�as las tom� en invierno. No hay verdor ni exuberancia. Y todas las fotograf�as las tom� en d�as nublados para que la luz fuera lo m�s neutra posible. Lo incre�ble es que con ese m�todo tan r�gido aparecieron espacios que a m� me parecen trascendentes".De modo que lo que empez� como una investigaci�n cient�fica se expres� despu�s en forma est�tica. Bergera habla del arte suprematista y de la arquitectura brutalista como comparaciones posibles para su L�nea P. Podr�a hablar tambi�n de la mirada rom�ntica a la naturaleza, de Eduardo Chillida, de Robert Smithson, de las novelas de Patrick Modiano y de Juan Calos Llop...Plano del Plan P en el Valle de Tena.-�A veces se ve�a en un b�nker y pensaba "esto lo dibuj� un ingeniero que le ech� cari�o y que ten�a cierto sentido est�tico"?-En el terreno tuve una conciencia muy clara de que el trabajo de los ingenieros militares hab�a sido muy sistem�tico y muy preciso. Es verdad que exist�a mucho conocimiento previo, que los b�nkeres eran una tipolog�a muy sistematizada en Europa desde la I Guerra Mundial. Pero eran obras muy complicadas. Los muros eran de hormig�n y de un metro de grosor ten�an que drenar bien. Hab�a que construir en picos a 1.800 metros de altura, acarreando el equipo en burro. En muchos sentidos, los b�nkeres de la L�nea P son muy buenos proyectos. Muchos han envejecido muy bien, est�n intactos despu�s de 50 a�os de abandono.Y, a la vez que son ingenier�a impecable, los b�nkeres del Pirineo son objetos absurdos. En 1944 la L�nea Marginot, la red de fortalezas con la que Francia proteg�a su frontera oriental, ya hab�a fracasado, igual la L�nea Sudetes de Checoslovaquia y la L�nea Stalin de la URSS. Ese mismo a�o, el Muro Atl�ntico, el equivalente alem�n para prevenir el desembarco aliado en Francia, tampoco hab�a servido para casi nada. Los b�nkeres eran tecnolog�a obsoleta hecha para prevenir una guerra que ya nunca habr�a de ocurrir.En 1956, el a�o de la reconciliaci�n del franquismo con sus vecinos, el Plan P qued� suspendido. En 1976, el Ej�rcito abandon� el mantenimiento de los b�nkeres.