21/03/2026 06:00 Actualizado a 21/03/2026 20:46 El dichoso algoritmo de Instagram a veces acierta. Bueno, siempre acierta, pues casi nos conoce mejor de lo que nos conocemos a nosotros mismos. Pero raras veces, entre cientos de vídeos de perros adorables que levantan las cejas sin saber que están siendo grabados, aparece algo que hipnotice; un milagro entre tanto ruido: alguien como
Marc Vilajuana. Recuerdo aquel primer vídeo suyo. Cantaba acompañado por un guitarrista una bellísima canción: Amansint l’aigua . Bella la canción, bella la puesta en escena, bello su timbre, bellos sus movimientos y el sentimiento cantando. Pero el timbre… Indescriptiblemente acogedor. No importa lo que entone, Marc logra acariciarme, algo que solo me pasaba con
Andrew Bird o
Hamlet Gonashvili. Cierro los ojos y su voz me abraza. Quizás solo me pase a mí –lo dudo– y las ondas sonoras que despierta se acompasen con las partículas del aire que me rodean. Y me fusiono y soy feliz.El músico y cantante
Marc Vilajuana MVMarc es bastante conocido por el grupo
Gregotechno, que, como su nombre indica, mezcla el canto gregoriano con tecno, un género peculiarísimo con cada vez más feligreses. Y a veces da conciertos vestido de monje junto a altavoces de rave . Pero no quiero hablaros de su grupo, sino del precioso disco en solitario que acaba de sacar apenas hace unas semanas: Panteisme , que incluye la composición que me sedujo en redes. Un disco que reúne melodías etéreas en catalán, francés, gallego y latín que se amoldan al oído y acarician. Espiritualidad y armonía.Raras veces aparece algo que hipnotice; un milagro entre tanto ruido: alguien como Marc VilajuanaDe sus temas, la tierna Île du Ramier es la que escucho ahora en bucle, en la que el momento más bonito se lo lleva un silencio en mitad de la canción, cuando el agua se hace trémolo. El perdó – L’ombra es otro pequeño viaje emocional; su voz levanta un escenario de la nada. Marc me recuerda a
Tamino, pero con una voz mucho más dulce, con más aire pero igual de profunda. O incluso a
Laura Marling: las tonalidades cambiantes de su Xota da Rede son preciosas.De su trabajo anterior: Medio voy , cantada en inglés y en castellano, es una oda preciosa que bien podría haber compuesto
Patrick Watson. También Deuteronomio , únicamente instrumental. Y There’s no magic parece cantada por Anohni & the Johnsons.Lee tambiénEs cierto que Marc me recuerda a muchos otros compositores, pero se parece más a sí mismo que a nadie más. El timbre de su voz, insisto, es una caricia única.No sé cuándo podré hacerlo, pero algún día pretendo grabar un disco. Quisiera reunir las canciones más bonitas que compuse en los quince años que estuve tocando en las calles y en pequeñas salas. Le pediré a Vilajuana una colaboración. Al joven con el timbre más bello de la península.Gràcies, Marc.