Mohamed Reza Pahlevi fue proclamado sha de Irán en 1941, sucediendo a su padre en el trono y pronto bajo la férrea tutela de los líderes aliados (Roosevelt, Stalin y Churchill) que dos años más tarde celebraban en Teherán su conferencia para decidir el destino del mundo.El sha –emperador– dejó su país casi cuatro décadas después, en enero de 1979, ante el temor de un inminente triunfo de los insurgentes contra su régimen. Entre ellos se afianzó rápidamente el ayatolá Jomeini, abriendo paso a un régimen de carácter teocrático-despótico que se ha prolongado hasta nuestros días.Durante el largo mandato del sha la renta per cápita Iraní se multiplicó por veinte, la alfabetización se quintuplicó y la esperanza de vida pasó de 27 a 56 años. Se creó una buena red de universidades y la población femenina conquistó el grado más alto de libertades del mundo islámico de la época.⁄En época del sha la renta per cápita se multiplicó por veinte, la alfabetización se quintuplicó y la esperanza de vida pasó de 27 a 56 años.Estos datos figuran en Rey de reyes, de Scott Anderson, muy recomendable libro para leer estos días en que Irán vuelve a estar de convulsa actualidad. Lo publica la editorial Península con este explicativo subtítulo: “La revolución Iraní: una historia de arrogancia, engaño y errores catastróficos”.El estadounidense Anderson no solo conoce bien la región, también despliega un estilo periodístico narrativo, irónico y bastante crítico con la política de EE.UU. El autor, tras presentar estas cifras positivas, se pregunta: si con el sha todo iba tan bien, ¿por qué cayó? Y para responder esgrime, entre otras razones, las enormes diferencias socioeconómicas de la población, en las grandes ciudades y entre ellas y el campo, donde se vivía como mil años antes (algo que pude constatar cuando visité el país en 1978). También cita la alta corrupción, el siniestro papel de la policía secreta Savak y el odio de los clérigos conservadores, que no soportaban el afán modernizador ni la emancipación femenina. A lo que hay que sumar la contradictoria política de EE.UU., con posiciones internas incompatibles sobre Irán al más alto nivel de la administración y la diplomacia, que precipitarían la “crisis de los rehenes”. Y algunos errores, como el que sigue.Lee tambiénUna de las bazas más positivas en la etapa del sha fue la figura y la intensa actividad de su tercera esposa, la emperatriz Farah Diba, universitaria, feminista, que se negaba a llevar velo y con mucha mayor capacidad de conexión popular que su serio y estirado marido. Farah Diba, que fue inmortalizada por Andy Warhol, era una personalidad querida. Entrevistada en su casa de Maryland por Scott Anderson, reconoció que su peor traspiés fue implicarse en la gran fiesta de Persépolis, en 1971.Desde hacía tiempo circulaba en la corte Iraní el proyecto de celebrar a lo grande los 2.500 años del imperio persa en las ruinas de la antigua capital aqueménida, ubicadas en pleno desierto. El sha encargó la organización a su mano derecha, el ministro Asadolah Alam, y este reclamó a su vez la ayuda de la popular sahbanu. Desde Francia se llevaron en avión sesenta lujosos bungalows con aire acondicionado. Los rodearon con miles de cipreses.Pero las actividades culturales y pedagógicas pensadas por Farah Diba pronto se vieron eclipsadas por las exigencias de una espectacular fiesta para mil personas, que reuniera a estadistas de todo el mundo y a la jet set internacional. Y se impuso el derroche: desde Francia se llevaron en avión sesenta lujosos bungalows prefabricados, con salón y aire acondicionado. Los rodearon con miles de cipreses en los que se posaron 50.000 pájaros de importación. La comida estuvo a cargo del Maxim’s de París -que cerró durante dos semanas al haber desplazado allí todo su personal- ; corrió el caviar y los mejores champagnes, así como 2500 botellas de vino añejo, y se contrató a Orson Welles para rodar un documental. Desfile de guerreros de época en el 2.500 aniversario de la fundación del Imperio persa. Persépolis, 1971.Nik Wheeler / Getty ImagesAcudieron veinte reyes y dieciséis presidentes, pero no la reina Isabel de Inglaterra ni el presidente Nixon de EE.UU., con la consiguiente frustración de Pahlevi. Pudieron contemplar “el Gran Desfile de la Historia”, con 700 caballos y miles de soldados y voluntarios con uniformes militares de distintos momentos en la larga historia de Persia.Todo salió carísimo –se habló de 500 millones de dólares– y para colmo, el material empleado en buena parte no era Iraní, lo que en ámbitos nacionalistas se consideró ofensivo. Para la población más empobrecida fue una provocación.Aunque la prensa rosa de la época se benefició mucho del tema, también llovieron las críticas y floreció la ironía; la pareja imperial fue retratada en distintos artículos “como una pareja de nuevos ricos y arribistas que querían comprar su derecho de admisión en el plano internacional”. En el plano interno, los fundamentalistas arremetieron contra Farah Diba. Jomeini, exiliado, calificó el evento de “abominable”, y dijo que sumarse era “participar en el asesinato de la gente oprimida de Irán”.“Sabía que iba a ser un desastre”, reconoció Farah Diba años después. “Desde el momento en que me involucré, lo supe, pero ya era tarde. Lo único que podíamos hacer era intentar limitar los daños, pero era demasiado tarde incluso para eso”. Las celebraciones de Persépolis, recuerda Anderson, “pronto iban a ganarse el título de la fiesta más extravagante de la historia en el libro Guinness”. El exhibicionismo y el despilfarro no son a la larga buenos consejeros en asuntos de estado, como la familia imperial tendría tiempo de constatar al hacer recuento del camino que les llevó al exilio.
La gran fiesta de Persépolis, un “desastre” que Farah Diba siempre lamentó
La Vanguardia Political StrategyAnalysisES 4 min read 50% complete by Redacción La VanguardiaMarch 21, 2026 at 06:00 AM

Article Content
long article 4 min
Article Analysis
Framing Angle
Political Strategy
Primary framing
Human Interest
Secondary framing
Measured
Sensationalism
Mixed
Fact vs Opinion
OpinionFactual
1
Sources Cited
Limited sources
AI-powered analysis of article framing, tone, and source quality. Scores help identify potential bias and information quality.
Key Claims (5)
AI-ExtractedEl sha dejó su país en enero de 1979, ante el temor de un inminente triunfo de los insurgentes.
factual100% confidence
Farah Diba reconoció que su peor traspiés fue implicarse en la gran fiesta de Persépolis, en 1971.
quote — Farah Diba100% confidence
En época del sha la esperanza de vida pasó de 27 a 56 años.
statistic100% confidence
Durante el largo mandato del sha la renta per cápita iraní se multiplicó por veinte.
statistic100% confidence
Mohamed Reza Pahlevi fue proclamado sha de Irán en 1941.
factual100% confidence
Claims are automatically extracted and should be independently verified. Attribution indicates the stated source of the claim.
Key Entities & Roles
Key Player Opposition Context
Source Transparency
Source
La Vanguardia
Article Type
AnalysisClassification Confidence
90%
Geographic Perspective
Iran
This article was automatically classified using rule-based analysis.
Find Similar Articles
AI-PoweredDiscover articles with similar content using semantic similarity analysis.