En la novela Hotel du Lac de
Anita Brookner, la escritora de novelas románticas
Edith Hope, protagonista principal, se enorgullece de pasar una temporada aislada del rebaño en un hotel que luego ocupará un lugar imborrable en su memoria. Aceptando su anonimato, disfruta de una libertad condicional que le devuelve la cordura, aunque nada salga como estaba previsto. Y es que hay hoteles que inspiran al tiempo que trastocan. Veamos cuatro de ellos.El
Hotel Schatzalp, 300 metros por encima de la ciudad suiza de
Davos, fue sanatorio desde 1900 hasta 1953 e inspiró el sanatorio Berghof de La montaña mágica. Obra de los arquitectos
Max Haefeli y
Otto Pfleghard, su estilo Jugendstil muy belle époque se conserva intacto.
Thomas Mann visitó el hotel en 1911 acompañando a su esposa, Katia, enferma de tuberculosis. Hoy es fácil imaginar los paseos de Mann por el
Thomas Mann Weg, un camino que serpentea por el bosque entre bancos con vistas al valle y paneles con citas de la novela que, en un principio, iba a ser corta y acabó abarcando los grandes desafíos del siglo XX.Y es que hay hoteles que inspiran al tiempo que trastocanEl hotel, deslumbrante por su estética vintage intacta, también cautivó a
Paolo Sorrentino, quien en el 2014 rodó La juventud con Harvey Keitel, Michael Caine y Rachel Weisz, llamando al lugar “una montaña mágica actualizada”. Ya sea por los salones, los bancos del jardín, el comedor, los ascensores y los relojes de 1900 o las habitaciones con terraza, el aura de clínica convive con la artística en una simbiosis tan perfecta que genera ganas de encerrarse a leer, ya sea el paisaje alpino o incluso la novela. Además, para hacerlo aún más poético, al Schatzalp se accede a través del Schatzalpbahn, un funicular que conecta con el centro.
Hotel Schatzalp.
Davos. El paisaje del hotel inspiró ‘La montaña mágica’ de
Thomas Mann, título que hace honor a su ubicaciónHotel Schatzalp / Ullstein bild / GettyEn el corazón de
Oporto, el
Palácio Cedofeita representa bien a la élite burguesa y cultural de los siglos XIX y XX. Construido a finales del siglo XIX, este elegante palacete fue escenario de veladas musicales y encuentros sociales. Aquí se instaló el primer ascensor de
Portugal, símbolo de modernidad. En 1910, el industrial y mecenas cultural Eduardo Honório de Lima adquirió el palacio tras regresar de Brasil. Fue una figura tan capital en el devenir del teatro y la música que participó en la promoción del teatro São João, gran coliseo teatral de
Oporto. En el salón donde hoy se desayuna, decorado con molduras, espejos y grandes ventanales, llegó a cantar la gran soprano Maria Callas, cuya voz transformó la interpretación operística del siglo XX. En la restauración reciente del edificio —convertido en el One Shot
Palácio Cedofeita— se decidió respetar el patrimonio arquitectónico y preservar elementos históricos como los azulejos.One Shot Cedofeita.
Oporto Maria Callas actuó en el hotel, que fue premio Nacional de Rehabilitación Urbana en el 2024
Palácio Cedofeita / Trevor Humphries / GettyEn Times Square, cuando Nueva York se convertía en la capital del espectáculo, abrió sus puertas en 1906 el hotel The Knickerbocker. Como escribió F. Scott Fitzgerald en A este lado del paraíso (1920): “El bar del Knickerbocker, iluminado por el vibrante y jovial Old King Cole de Maxfield Parrish, estaba lleno de clientes”. Aunque Fitzgerald se hizo famoso un poco después, el ambiente del Knickerbocker —champán, jazz y elegante decadencia— encaja perfectamente con sus novelas. Knickerbocker. Nueva York. En este hotel, el escritor F.S. Fitzgerald se aficionó peligrosamente al dry martiniDon Riddle Images / General Photographic Agency / GettyPero el hotel es célebre por dar vida a uno de los cócteles más emblemáticos del mundo: el dry martini. Cuenta la leyenda que el barman italiano Martini Di Arma Di Taggia perfeccionó (o creó) la versión seca en 1911, combinando ginebra, vermut seco, unas gotas de bitter de naranja y una aceituna. Según un artículo de The New York Times del 19 de junio de 1921: “El bar del Knickerbocker, entre las cuatro y las siete de la tarde, era el lugar de encuentro de la élite de Broadway. En la esquina de la calle, durante años, no se oía más que una frase: otro más”. El hotel conserva hoy un encanto inalterado y muy a la altura de la leyenda.Hotel Pera. Estambul. En la habitación 411 se encerró Agatha Christie para escribirTUNCSEL ULKU / Bettmann / gettyEl Pera Palace, inaugurado en 1895 en Estambul, fue construido para alojar a los pasajeros del Orient Express y fue el primer hotel moderno de Estambul en disponer de electricidad, agua caliente y ascensor eléctrico. La decoración y la arquitectura fueron obra de Alexandre Vallaury, que combinó una fachada neoclásica, salones de baile de inspiración oriental (como el salón Kubbeli) y espacios art nouveau en perfecta armonía. Entre sus huéspedes célebres estuvieron Ernest Hemingway, el político Mustafa Kemal Atatürk y, sobre todo, Agatha Christie, quien escribió Asesinato en el Orient Express en la habitación 411, hoy conocida como Agatha Christie Room y concebida como un icono histórico.