El modelo de Crims se basa al hacer crónica negra “desde el rigor, la neutralidad y el respeto, y no con sensacionalismo ni sangre”, defiende
Carles Porta, creador del exitoso formato de true crime, producido por
True Crime Factory y
Goroka. El dato de audiencia del estreno el último lunes de su sexta temporada, con 479.000 espectadores y un 25,9% de cuota, confirmaba un fenómeno que no ha tocado techo y que, según avanzó el director de
TV3,
Sigfrid Gras, tiene previsto llegar a los 100 episodios después de haber rodado ya 62.Pero ¿cómo se construye Crims ? ¿Cuál es la base de su éxito? Para Porta, no radica en el impacto gratuito sino en la voluntad en explicar los hechos con distancia narrativa. “Nosotros apelamos a las emociones primarias de la gente y la gente tiene ganas de sentir. Y sentir es una cosa que va mucho más allá de mirar y ya está”. Esta manera de entender la narrativa ha convertido el programa en un referente del true crime , con una comunidad fiel y unas audiencias que lo consolidan temporada tras temporada.La base metodológica es clara: neutralidad absoluta. “Eso significa ponerse en una posición de narrador omnisciente, no de narrador de parte de nadie”. No se trata de buscar a un bando, sino de situarse en el centro de los hechos. “Tienes que conseguir que el espectador no tenga claro a favor de quién estás. Solo estás a favor de los hechos”.“Apelamos a las emociones, no al sensacionalismo ni a la sangre”, apunta el creador del formato como la base del éxitoEl proceso de construcción de un episodio es largo y exigente. “Cada caso es una historia que trabajamos durante mucho tiempo, hablamos de un año, dos...” Se trata, subraya, de un trabajo de equipo: profesionales de guion, documentación y realización que investigan, contrastan, escriben y reescriben de manera continua. De hecho, admite que “tenemos una reescritura muy constante” y que a menudo “remontamos muchas veces” los capítulos hasta que funcionan. Este trabajo invisible es una de las grandes virtudes del proyecto, destaca.Con respecto a los casos, llegan por vías diversas. Aparte de los que se proponen desde el equipo, “muchas familias nos llaman para explicarnos su historia o porque tienen casos sin resolver o personas desaparecidas, y nos piden que investiguemos para ver si podemos dar un nuevo impulso a la investigación o encontrar a algún testimonio nuevo”. Lo hacen, apunta, porque “están notando que eso genera un acompañamiento social” y porque perciben que el programa “escucha, no juzga y acompaña”.Pero el proceso nunca es automático. “No es una llamada, sino muchas, además de visitas”, antes de decidir si una historia se puede abordar. El respeto por las familias es un principio irrenunciable. El periodista leridano es tajante: “si no quieren participar, pues no lo hacemos”. También hay casos de división interna. “Si hay una familia está dividida, tampoco lo hacemos”.La prioridad es clara: “No hacer más daño del mal que ya hizo el crimen”. Porta recuerda que muchas familias han vivido el crimen “con mucha soledad” y que, cuando la actualidad mediática desaparece, todavía quedan más desamparadas. Por eso, cuando Crims llega años después, lo hace con voluntad de explicar, no de interferir.La neutralidad narrativa también exige un esfuerzo constante de guion y montaje. Después de mucho tiempo trabajando con una familia o con investigadores, “tienes tendencia a explicarlo más decantando la historia y para evitarlo, hace falta alejarse y construir un relato que solo explique qué pasó”. Este rigor se traslada a la puesta en escena, en la cual Porta defensa que hace falta contención: “Explicar emociones requiere no mostrar más del necesario, sino sugerir”. La apuesta por los planes cerrados y por una realización contenida responde a esta voluntad de construir emoción sin caer en el efectismo.A pesar de trabajar con historias extremas, Porta tiene una visión matizada de la realidad: “Dudo de todo, pero confío mucho”. Según él, los casos de engaño y traición son excepciones. “La vida está construida sobre la confianza”. Esta mirada define el tono del programa: analizar los hechos sin convertirlos en un reflejo distorsionado de la sociedad.‘33 días’ y ‘Veredicto’, dos proyectes de ficción en marchaAdemás de seguir al frente de Crims,
Carles Porta prepara su salto a la ficción con dos proyectos televisivos. El primero es 33 días, una serie que llegará a Atresplayer y que se inspira en la fuga, en 2001, de los presos Brito y Picatoste de la cárcel de Ponent (Lleida), un hecho que mantuvo en vilo más de un mes a los Mossos d’Esquadra.El segundo es Veredicto, nueva serie judicial que podrá verse en Movistar Plus+ y que se centra en la deliberación de un jurado popular ante un complejo caso de asesinato, marcado por dilemas morales y giros narrativos. La serie parte de una idea original de Porta y está creada y escrita por Eduard Sola (Casa en flames, Querer).Licenciado en Periodismo por la UAB. Redactor de La Vanguardia desde 1987. En la actualidad en las secciones de Series, Televisión y Gente