En algunas ciudades españolas han empezado a aparecer rótulos que nos resultan poco familiares. En lugar de la clásica clínica veterinaria o la farmacia de toda la vida, algunos locales se anuncian ahora como farmaveterinarias . Un término que puede llamar la atención porque mezcla dos conceptos conocidos, pero que en realidad no corresponde a una denominación oficial recogida en la legislación sanitaria. La apertura reciente de dos establecimientos de este tipo en
Madrid por parte del grupo veterinario
Medivet es un ejemplo de esta tendencia. La compañía anunció la puesta en marcha de centros especializados en dispensación de medicamentos veterinarios en
Delicias y
Alcalá de Henares, concebidos como puntos donde los t itulares de animales pueden adquirir tratamientos prescritos bajo supervisión farmacéutica. Según explica
Fernando Ramos Delgado, farmacéutico responsable colegiado del proyecto, “la dispensación del medicamento es una parte esencial del proceso terapéutico” y el objetivo es garantizar un uso responsable y un seguimiento adecuado de los tratamientos y su administración. Sin embargo, el auge de estos establecimientos no puede entenderse sin el contexto regulatorio que ha marcado el sector en los últimos años. La entrada en vigor de las nuevas normas sobre los medicamentos veterinarios ha cambiado el funcionamiento habitual de muchas clínicas y ha abierto la puerta a modelos comerciales que hasta ahora eran poco visibles. Por qué están surgiendo ahora Uno de los factores que explica la aparición de estos negocios es la creciente presencia de animales en los hogares españoles, una tendencia que se aceleró especialmente tras la pandemia. A medida que aumenta el número de aimales de familia, también lo hace la demanda de tratamientos, antiparasitarios, suplementos y otros productos relacionados con su salud. Pero el verdadero punto de inflexión llegó con los cambios normativos sobre medicamentos veterinarios , en concreto el
Real Decreto 666/2023 sobre medicamentos veterinarios, que regula la distribución, prescripción y dispensación de estos fármacos. La norma forma parte de un marco europeo que busca reforzar el control sobre el uso de medicamentos, especialmente los antibióticos, para reducir el riesgo de resistencias bacterianas. Entre otras medidas, el decreto establece sistemas de control más estrictos sobre la prescripción y obliga a registrar determinados tratamientos en plataformas de seguimiento. También ha limitado la forma en que los medicamentos pueden dispensarse a los titulares de animales, lo que ha cambiado una práctica que durante años fue habitual en muchas clínicas veterinarias. La aplicación de esta normativa ha generado tensiones en el sector , donde m uchos profesionales denuncian una carga burocrática excesiva y han protagonizado movilizaciones en distintos puntos de España para reclamar cambios en el sistema. La última manifestación a este respecto, convocada por la Organización Colegial Veterinaria (OCV), tuvo lugar el pasado 18 de febrero. Qué es realmente una ‘ farmaveterinaria ’ A pesar de su popularidad creciente, el término farmaveterinaria no existe como categoría legal en España. En la práctica suele utilizarse para referirse a un tipo concreto de establecimiento autorizado para dispensar medicamentos veterinarios al público. La legislación española reconoce tres vías principales para que estos medicamentos lleguen a los tutores legales de animales. Por un lado están l os establecimientos de farmacia tradicionales, que pueden dispensar medicamentos tanto para humanos como para animales. Por otro lado existen los llamados establecimientos comerciales detallistas de medicamentos veterinarios, que se dedican exclusivamente a productos para animales. También pueden hacerlo determinadas entidades ganaderas para sus propios socios. En todos estos casos, la normativa exige que exista un servicio farmacéutico responsable. Es decir, la dispensación debe realizarse bajo la supervisión de un farmacéutico colegiado que garantice el cumplimiento de las normas sanitarias y el uso adecuado de los medicamentos. Por eso, aunque el nombre pueda resultar nuevo, muchos de estos locales funcionan en realidad como establecimientos comerciales especializados en medicamentos veterinarios, una figura que ya existía en la legislación. El término farmacia, legalmente reservado Solo los establecimientos autorizados como farmacia comunitaria (los que dispensan medicamentos para personas y cuya titularidad corresponde a un farmacéutico) pueden utilizar oficialmente esa palabra en su denominación o rótulo comercial. Por ese motivo, los proyectos dedicados exclusivamente a medicamentos para animales no pueden anunciarse como ‘farmacia veterinaria’, aunque en la práctica funcionen de manera parecida. Para evitar ese conflicto legal , muchos promotores del sector han empezado a utilizar alternativas como farmaveterinaria o centro de dispensación veterinaria. Qué pueden vender y qué no Una de las dudas que pueden surgir entre los convivientes con animales es si en estos establecimientos se vende lo mismo que en una farmacia convencional o en una clínica veterinaria. La respuesta depende del tipo de producto. Los medicamentos veterinarios sujetos a prescripción solo pueden dispensarse cuando existe una receta emitida por un veterinario. En ese sentido, el funcionamiento es similar al de las farmacias humanas con medicamentos que requieren receta médica. Sin ese documento, el establecimiento no puede entregar el tratamiento. En cambio, existen otros productos que pueden venderse sin prescripción , como algunos antiparasitarios, suplementos nutricionales, dietas terapéuticas o productos de higiene y cuidado animal. Estos artículos suelen formar parte habitual del catálogo de este tipo de establecimientos. Lo que no pueden hacer estos centros es diagnosticar enfermedades ni prescribir tratamientos . Esa función corresponde exclusivamente a los veterinarios clínicos. Algunos proyectos del sector insisten precisamente en esa separación de roles, presentándose como un servicio complementario que dispensa medicamentos pero no sustituye la consulta veterinaria. Quién puede estar al frente de una farmaveterinaria Otra cuestión relevante es quién puede dirigir o responsabilizarse de un negocio de este tipo. En el caso de las farmacias, la titularidad está reservada a farmacéuticos colegiados, como ocurre con cualquier farmacia en España. En los establecimientos comerciales detallistas especializados en medicamentos veterinarios la normativa también exige la presencia de un farmacéutico responsable que supervise el servicio farmacéutico. Este profesional es quien garantiza la correcta dispensación, el cumplimiento de las normas de almacenamiento y la trazabilidad de los medicamentos. Eso significa que, aunque el proyecto pueda estar impulsado por veterinarios, empresas del sector o grupos de clínicas, siempre debe existir un farmacéutico responsable del control sanitario del medicamento. Un cambio que mantiene el debate La aparición de las llamadas farmaveterinarias es, en buena medida, una consecuencia indirecta de los cambios regulatorios en el uso y la distribución de medicamentos veterinarios. Para los titulares de animales de familia, entender cómo funciona este sistema puede ayudar a evitar confusiones. En resumen, u n establecimiento con ese nombre no es necesariamente una clínica veterinaria ni una farmacia tradicional, sino un punto de dispensación especializado donde se pueden adquirir medicamentos para animales, siempre que exista la prescripción correspondiente cuando la ley lo exige.