"Cada ma�ana me levanto pensando en cu�ntos animales voy a encontrar muertos", lamenta el ganadero
Daniel Fraguas desde su explotaci�n en
Cerdedo-Cotobade, en
Pontevedra. Mientras la mayor�a se despereza entre caf�s y previsiones meteorol�gicas, �l enciende el m�vil antes de que amanezca y revisa, uno a uno, los m�s de 500 puntos que localizan a sus caballos en la aplicaci�n que usa para seguir su rastro. Cada vez con m�s frecuencia, dice, el recuento arranca con una baja. "En los �ltimos meses he perdido a un centenar de yeguas y potros por el lobo. Es una presi�n que no te deja vivir".El resto de la jornada tampoco da tregua. Toca salir al monte a contrarreloj para localizar el animal muerto antes de que otros lo devoren y avisar a los agentes medioambientales para certificar el ataque, �nico requisito para aspirar a una compensaci�n que, seg�n denuncia, se queda corta. "Aun cuando conseguimos justificarlo, la compensaci�n no cubre el da�o real. Nadie te paga el estr�s que queda en el resto del ganado. Dejan de comer, no se mueven igual, no cr�an... En las zonas donde m�s ataques hemos sufrido, ninguna de las yeguas se ha quedado pre�ada. No creo que sea casualidad".Su municipio es, adem�s, uno de los que m�s ha notado este incremento, junto a
Ferrol y
Curtis. Una situaci�n que llev� al
Gobierno gallego a reunirse con los ayuntamientos implicados para recabar datos y tratar de justificar controles puntuales de la especie que dieran cierto margen al sector. Pero ni siquiera ese respaldo institucional ha bastado para sortear la negativa del Tribunal Superior de Justicia de Galicia (TSJG), que la semana pasada rechaz� la propuesta al considerar que el aumento de da�os no estaba suficientemente acreditado desde el punto de vista t�cnico, dejando de nuevo el conflicto en punto muerto.La decisi�n, admite Fraguas, ha ca�do como un jarro de agua fr�a entre los ganaderos. "El lobo estaba antes que nosotros y tiene que seguir estando, pero cuando los ataques se vuelven continuos y descontrolados hay que buscar una soluci�n, y aqu� no la est�n dando. Todo el parip� que nos cuentan de la prevenci�n de incendios o la recuperaci�n del monte es mentira. La realidad es otra. No quieren a los ganaderos ni al ganado en el monte. Si de verdad lo hicieran, no nos someter�an a esta situaci�n", denuncia.Ese malestar se extiende entre las organizaciones agrarias. El presidente de la Asociaci�n Agraria de Galicia (Asaga),
Francisco Bello, califica la resoluci�n de "inconcebible" y denuncia el agravio comparativo con otros territorios, donde s� se est�n autorizando controles al amparo de la reforma aprobada en marzo en la Ley de Prevenci�n de las P�rdidas y el Desperdicio Alimentario, que abri� la puerta a actuar en zonas con da�os acreditados. Galicia se ha convertido, de hecho, en la �nica comunidad donde esas medidas siguen bloqueadas por la v�a judicial tras los recursos de organizaciones ecologistas, con el TSJG como �nico tribunal auton�mico que mantiene paralizada la aplicaci�n de controles puntuales del lobo. "No entendemos por qu� aqu�, pese a ese nuevo marco y a que el aumento de da�os es evidente, la Justicia frena cualquier actuaci�n mientras en otras comunidades ya se est�n aplicando medidas de gesti�n. Es muy perjudicial", lamenta.En su caso, Fraguas calcula p�rdidas de entre 20.000 y 30.000 euros anuales y un desgaste que empieza a ser insostenible: "�Qui�n es capaz de aguantar eso? Al final nos est�n obligando a abandonar. Es como ver que entra un ladr�n en casa todas las noches y no poder hacer nada. Lo ves, sabes lo que est� pasando y al d�a siguiente lo �nico que puedes hacer es llamar para que certifiquen lo que falta".M�s de 2.000 ataques al a�oSeg�n las cifras de la Conseller�a de Medio Ambiente consultadas por este peri�dico, los avisos anuales por ataques de lobo en Galicia superan ya los 2.000, —un 72% m�s que en 2021, cuando la especie fue incluida en el Listado de Especies Silvestres en R�gimen de Protecci�n Especial (Lesrpe)—, mientras que las reses afectadas rebasan las 3.000 de media. A ello se suma un patr�n que inquieta especialmente al sector, con m�s del 80% de los incidentes produci�ndose a menos de 300 metros de viviendas y, en muchos casos, afectando tambi�n a animales de compa��a.En ese sentido, la propia conselleira de Medio Ambiente, �ngeles V�zquez, traslad� la semana pasada el conflicto a Bruselas en una reuni�n con la comisaria europea Jessika Roswall, donde denunci� la "falta de apoyo" del Gobierno central, al que acusa de haber desviado los 20 millones previstos para prevenir y compensar da�os del lobo hacia ayudas al coche el�ctrico y de adeudar a Galicia otros 12 millones correspondientes a los ejercicios de 2022, 2023 y 2025.Frente a esa lectura, las organizaciones ecologistas se alinean con el criterio del tribunal y rechazan que se den las condiciones para autorizar batidas. El secretario general de la asociaci�n sin �nimo de lucro Grupo Lobo Galicia, Jes�s Criado, sostiene que, tal y como recoge la resoluci�n dictada por el TSJG, "las batidas no pueden convertirse en una herramienta ordinaria de gesti�n", ya que "no se ha acreditado de forma suficiente que la medida letal sea necesaria, que no existan alternativas satisfactorias ni que estemos ante una intervenci�n verdaderamente selectiva y proporcionada".Advierte, adem�s, de que el estado de conservaci�n del lobo no puede evaluarse con una mirada local, sino atendiendo a la poblaci�n ib�rica en su conjunto, y alerta de riesgos como la p�rdida de diversidad gen�tica. "Lo procedente es priorizar la prevenci�n, extremar la cautela y aplicar un criterio de conservaci�n riguroso, porque la excepcionalidad no puede presumirse y porque la protecci�n de la especie debe abordarse con base cient�fica, jur�dica y territorial suficiente", defiende.En la misma l�nea se pronunci� la Asociaci�n para la Defensa Ecol�gica de Galicia (Adega), que, tras conocer la resoluci�n, difundi� un comunicado en el que alertaba de la "grave irresponsabilidad" de la Xunta y urg�a a reorientar su pol�tica sobre el lobo hacia la prevenci�n y la aplicaci�n de medidas que ofrezcan "soluciones efectivas e inmediatas a las explotaciones ganaderas".Pero mientras el pulso se mantiene en los tribunales, el desgaste se acumula sobre el terreno. Fraguas habla de indemnizaciones que se retrasan durante meses, de tr�mites que se eternizan y de una sensaci�n de abandono que se ha instalado en el d�a a d�a. "Yo ya no puedo marcharme, llevo toda una vida en esto, pero ya le he dicho a mi hijo, que tiene 18 a�os, que no quiero que se dedique a ello. Para vivir as�, no. Son muchos a�os viendo a gente abandonar y la sensaci�n que tengo es que los ganaderos estorbamos, que no se nos escucha, aun cuando vivimos los ataques del lobo cada d�a".El conflicto del lobo sigue as� encallado entre dos planos que no terminan de encontrarse; la protecci�n de la especie y la realidad de quienes conviven con ella cada d�a. Entre ambos, el bloqueo persiste. En lugares como
Cerdedo-Cotobade,
Ferrol o
Curtis, la rutina apenas cambia. Cada ma�ana comienza igual, con una revisi�n del terreno y una pregunta que ya forma parte del oficio: qu� falta hoy.