Daniel LozanoActualizado S�bado, 21 marzo 2026 - 19:22La revoluci�n cubana ha pasado al contraataque en un intento de sacudirse la presi�n agobiante de las protestas diarias de sus ciudadanos y del cerco pol�tico y energ�tico de
Washington. El objetivo del r�gimen castrista es vender la idea de que no est� dispuesto a abandonar la utop�a de los barbudos de Sierra Maestra y de que pretende defender con todo al pueblo cubano, pese a la evidente p�rdida de apoyo popular.La �ltima encuesta del Observatorio Cubano de Derechos Humanos (OCDH) lo ha plasmado en cifras: el 92% de los cubanos est�n en contra de las medidas gubernamentales."Hay temas para dialogar con
Washington, pero el modelo cubano no est� en discusi�n", asegur� sin firmeza Carlos Fern�ndez de Coss�o, el mismo vicecanciller que neg� en un principio las negociaciones entre el Departamento de Estado y Ra�l Guillermo Rodr�guez Castro, el Cangrejo, nieto favorito de
Fidel Castro.Parecidas explicaciones reparti� el se�alado Miguel D�az-Canel, presidente cubano cuya cabeza se negocia entre ambos bandos, a sus invitados internacionales, integrantes de la llamada "Caravana de la Dignidad", entre los que se encuentran los espa�oles
Pablo Iglesias y
Gerardo Pisarello. El cofundador de Podemos, pertinaz defensor de las dictaduras americanas, protagoniz� una pol�mica al difundir un v�deo en defensa del r�gimen desde un hotel de lujo de La Habana, lo que provoc� la indignaci�n de un ej�rcito de activistas que le recriminaron en las redes sociales."
Cuba es un desastre y es por su Gobierno comunista que no funciona. Es la peor situaci�n que jam�s se haya vivido", critic�
Marco Rubio, secretario de Estado de Estados Unidos. Economistas y expertos le dan la raz�n: la isla sufre un infierno provocado por la crisis multisist�mica de un sistema fracasado, incrementada adem�s por el bloqueo energ�tico estadounidense, que, en primera instancia, ha impedido que el chavismo siguiera regalando petr�leo a sus aliados.Las protestas comenzaron hace dos semanas en La Habana y se han repetido desde entonces por distintos puntos de la isla, entre tinieblas y con parecidas demandas de libertad. El 89% de los hogares viven en pobreza, agobiados por la falta de electricidad, la escasez de alimentos y el desabastecimiento de medicinas y productos b�sicos.Ante semejante tesitura, activistas y opositores han reaccionado con firmeza tras la llegada de los amigos internacionales de la dictadura. "La ayuda humanitaria pod�a venir como tantas veces con iglesias, grupos, en silencio, con modestia; en anonimato absoluto han entregado ayuda. Pero esta izquierda caviar y racista arm� el circo para compensar a los sectores duros, demostrar que la utop�a vac�a puede ser ocupada por una izquierda ruidosa, sin sustancia ni contenido, que intenta rescatar una utop�a liquidada m�s por s� misma, m�s que la presi�n estadounidense", explica a EL MUNDO el l�der opositor progresista Manuel Cuesta Mor�a, presidente del Consejo para la Transici�n Democr�tica en
Cuba (CTDC)."�Izquierda racista? Nos enfrentamos al doble racismo at�vico de cierta izquierda, un doble racismo que nos ve a nosotros como los buenos salvajes a los que hay que ayudar; un racismo profundo que la izquierda europea tiende a reproducir. En su mirada, ninguna de esta izquierda caviar y radical incluye los problemas de los afrodescendientes, los m�s vulnerables entre la mucha gente que sufre. Su ayuda es b�sicamente para el Gobierno cubano, para reflotar la idea de que la izquierda es solidaria son ciertos gobiernos y no con el pueblo", remacha Cuesta Mor�a sin ambages.De momento, la tensi�n aflora entre ambos gobiernos. La Embajada de Estados Unidos en La Habana mantiene vigente la alerta roja ante posibles manifestaciones gubernamentales en el Malec�n, donde est� situada. Adem�s, The
Washington Post confirm� que el Gobierno castrista ha impedido que la legaci�n diplom�tica importe combustible para sus generadores.Una situaci�n que recuerda a la de otras �pocas con Fidel, cuando el gran l�der de la revoluci�n orden� levantar la famosa Tribuna Antiimperialista frente a la Embajada para convertirla en manifest�dromo nacional. Para ello contar� con otra arma propagand�stica: el fusil de combate AKM entregado al cantautor Silvio Rodr�guez, dispuesto, a sus 79 a�os, a derramar su sangre frente al Imperio.El Gobierno escenific�, con todo su boato revolucionario, la entrega del arma al cantante de la trova, llevada a cabo en presencia de D�az-Canel y durante otro D�a de Defensa Nacional, con los que se pretende entrenar al pueblo de cara a un posible enfrentamiento."Cuando Silvio le es m�s �til a la dictadura con un AKM que con una guitarra, quiere decir que ya se ha quedado sin banda sonora", lamenta a este diario el escritor Camilo Venegas. "Es la misma puesta en escena de siempre: un poder que necesita escenificar enemigos para camuflar lo m�s posible la inminente capitulaci�n. La revoluci�n se est� muriendo y Silvio presiente que el sentido de sus canciones tambi�n, por eso la boutade del AKM. Debe ser muy triste pasarse toda una vida convidando a creer en el futuro y acabar tus d�as en un pa�s que s�lo tendr� futuro si toda tu obra lo pierde", concluye Venegas.