El cava navega por aguas convulsas, con diversos golpes de timón y poca unidad, mientras las grandes empresas familiares del sector de
Sant Sadurní d’Anoia han acabado en manos de accionistas internacionales. La caída de ventas, la presión sobre los precios y la fragmentación interna dibujan un escenario de incertidumbre que cuestiona el modelo de uno de los productos más emblemáticos de
Catalunya y pone en riesgo la rentabilidad de muchos operadores, aseguran desde la patronal
Aecava.En paralelo, el prestigio de este espumoso se ha resentido a causa de precios excesivamente bajos y, con ello, la autoestima del sector, mientras las fugas en la DO Cava se han ido incrementando.El último gran movimiento en el
Penedès ha sido la toma del 100% de
Freixenet por parte del grupo alemán
Henkell, culminando un proceso que simboliza el cambio de ciclo en
Sant Sadurní d’Anoia. Con todo,
Pedro Ferrer, ahora presidente de honor de la bodega tras vender su participación, defiende que
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Freixenet" class="entity-link entity-organization" data-entity-id="49153" data-entity-type="organization">
Henkell Freixenet es un “socio de confianza” que preservará el legado de la familia mientras lleva la empresa “hacia el futuro”.No ha sido el único gran cambio en el sector. Antes, en el 2018, el fondo
Carlyle se hizo con la mayoría de
Codorníu, mientras que el vehículo inversor Scranton Enterprises, vinculado a la familia Grífols, controla Juvé & Camps desde el 2017. Más recientemente, González Byass ha reordenado su estructura societaria, en un movimiento que ha alimentado especulaciones sobre el futuro de Vilarnau. Eva Plazas, la nueva gerente de Vilarnau desde el 15 de octubre del 2025, afirma que con este movimiento “no cambia nada”.Todo ello ha generado una destacada inquietud en el
Penedès. Pese a ello, el presidente del Consejo Regulador del Cava,
Javier Pagés, insiste en que el cambio de accionariado en
Freixenet no supone “ningún tipo de repercusión para el cava”. Recuerda que en los últimos años la dirección del gigante del cava ya ha estado marcada por los socios alemanes, y manifiesta que la empresa “es la primera interesada en que el cava sea rentable”. Por su parte, el presidente de
Aecava,
Joaquim Tosas, entiende que lo relevante no es quién sea el propietario de las acciones de las principales cavas, si no su “actitud”. “Las uvas no pueden deslocalizarse”, recuerda, pero reconoce que el cava, como el resto del sector del vino, vive un momento complicado a nivel mundial.El contexto no ha ayudado. A las turbulencias geopolíticas y económicas, como los aranceles de la administración Trump, se suma ahora la guerra en Oriente Medio. Sin olvidar la grave sequía que azotó al
Penedès (el corazón de la DO Cava) desde el 2021 al 2024, y que provocó un notable descenso en la producción y también la muerte de muchas vides.Caída de ventas, presión en los precios y falta de unidad atenazan a las bodegasLas decisiones empresariales también han pesado. Jaume Domènech, vocal de la DO Cava en representación del sindicato agrario Joves Agricultors i Ramaders de
Catalunya (JARC), destaca que la caída de ventas de cava, que ha pasado de los 252 millones de botellas en 2023 a los 190 de 2025 (63 millones menos), no hubiera sido tan acusada sin los millones de botellas de espumosos con vino no procedente del
Penedès y fuera de la DO Cava que
Freixenet ha vendido en los mercados de Alemania, Austria y Suiza. Ante la falta de uva por la sequía, la empresa creó para esos mercados el
Freixenet Premium Sparkling Wine Cuvée, una respuesta “obligada”, según aseguraron entonces.La respuesta colectiva tampoco acaba de articularse. Los intentos de unir bajo un mismo paraguas espumosos de calidad del
Penedès–Clàssic
Penedès y Corpinnat– están en punto muerto. Ahora se vuelve a intentar por tercera vez, reflejo de las profundas diferencias estratégicas entre los distintos actores.Una imagen de los viñedos de
Freixenet, con sus cavas de fondo MANÉ ESPINOSAEn esta ocasión se han sumado a las negociaciones diversas empresas de la DO Cava e incluso la bodega Raventós i Blanc y el director general del Institut Català de la Vinya i el Vi de la Generalitat, Joan Gené. El presidente de Clàssic
Penedès, Josep Maria Albet, pese a reconocer que siguen negociando, considera que llegar a un acuerdo resulta “difícil”, puesto que Corpinnat “no quiere aflojar” respecto a sus pretensiones. Corpinnat ha declinado hacer declaraciones sobre la cuestión. En la reunión que han convocado para el próximo 8 de abril podría decidirse el futuro de esta nueva aventura.A esta fragmentación se suma ahora un proceso electoral clave. La renovación del Consejo Regulador de la DO Cava, con votaciones previstas en mayo y la elección del nuevo presidente en junio, llega en un momento decisivo.
Javier Pagés ha decidido no volver a presentarse y tampoco lo hará alguien que había sonado con fuerza, el consejero delegado de Bodegues Sumarroca,
Joaquim Tosas. Los viticultores, por su parte, no han logrado presentar una candidatura unitaria.La toma del 100% de
Freixenet por parte del grupo alemán
Henkell simboliza un cambio de cicloLos sindicatos agrarios mayoritarios (Unió de Pagesos y JARC) han sumado fuerzas con Fernando Medina, el consejero delegado de la bodega Dominio de la Vega de Requena. Jaume Domènech de JARC destaca que la nueva coalición representa a todos los territorios y que han intentado, hasta el último momento, sumar a la Associació de Viticultors del
Penedès, que ha acabado presentado candidatura. También la Asociación de Viticultores de Requena concurrirá a las elecciones previstas para el 7 de mayo. Solo habrá que votar las tres plazas de los productores independientes. Sobre el resto de nueve futuros vocales del Consejo Regulador ha habido acuerdo previo.Pese a todo, desde el propio sector se intenta transmitir un mensaje de confianza. El todavía presidente del Consejo Regulador,
Javier Pagés, defiende que el cava mantiene una fuerte presencia internacional y se beneficia del crecimiento global de los vinos espumosos. Otros actores, como el presidente de Vallformosa, Josep Graells, ven una oportunidad si se avanza en aspectos como la trazabilidad y la estabilidad de precios de la uva.Aboga asimismo por acometer inversiones hídricas, incidir en la eficiencia productiva de las fincas y la profesionalización del modelo empresarial. Graells sostiene que “existe una clara oportunidad para la categoría cava y el territorio del cava”.El responsable de agricultura ecológica y política territorial de Unió de Pagesos, Josep Marrugat, considera que el cava sigue siendo la referencia de los vinos espumosos tanto en
Catalunya como en España. No esconde que se atraviesa un momento de retracción del consumo y que “hay mucho por hacer”. Ahora bien, Marrugat remarca que “el cava es un buen producto que ha menospreciado a los viticultores y ha cedido las insignias a capitales foráneos”. Aún así, cree en la reacción del propio sector mientras pide que “no demos por muerto al cava”. Por su parte, Jaume Domènech asegura que los viticultores mantienen su confianza en el futuro del cava. No esconde, no obstante, que el producto debería “reinventarse asumiendo que se hace difícil crecer por la parte alta”. “En la nueva etapa del pleno del Consejo Regulador deberán tomarse decisiones importantes si no queremos perder muchas hectáreas de viñedos”, prosigue.Más vínculo con el territorioLa estrategia que propone la patronal Asecava incluye además un refuerzo del vínculo con el territorio, una mayor orientación al consumidor y una revisión del papel del Consejo Regulador, al que se quiere dotar de más capacidad facilitadora, con menos burocracia y mayor transparencia. En paralelo, se plantea fortalecer el sentimiento de pertenencia en un sector que ha mostrado signos de fragmentación.Desde
Aecava se admite que el futuro no será sencillo. Su presidente,
Joaquim Tosas, subraya la necesidad de garantizar la sostenibilidad económica, social y ambiental del modelo, al tiempo que apela a la unidad, aunque reconoce que cada empresa seguirá su propio camino en un momento en que no se descartan nuevas salidas de la denominación.Desde la Federació de Cooperatives Agràries de
Catalunya (FCAC) afirman al respecto que la renovación de los órganos de gobierno de la DO Cava llega en un momento “decisivo” para el sector. Joan Josep Raventós, responsable de vino y cava de la FCAC, afirma que el objetivo es apostar por una “gobernanza sólida y reforzar la representatividad del sector para afrontar retos como el de la sostenibilidad económica, la estabilización del mercado, la reivindicación del territorio y una mejor coordinación entre viticultores y elaboradores”.La patronal
Aecava ha definido una hoja de ruta para el periodo 2026-2034 con la que pretende reorientar el futuro de la DO Cava en un contexto marcado por cambios profundos. El sector asume que la presión sobre la rentabilidad, la transformación de los mercados internacionales de espumosos y el impacto creciente del cambio climático obligan a abrir una nueva etapa. Una fase que, según la organización, debe basarse en una mayor unidad de acción, una visión compartida y un liderazgo colectivo capaz de afrontar retos cada vez más complejos.El último año se vendieron 190 millones de botellas de cava, un 24% menos que en el 2023El diagnóstico es claro: ya no bastan medidas coyunturales. El sector necesita respuestas estructurales a largo plazo. Entre las prioridades figura adaptar la DO Cava a las nuevas exigencias del mercado, garantizar la sostenibilidad económica de toda la cadena de valor –empezando por el viticultor– y recuperar presencia en
Catalunya, especialmente en la restauración. También se apuesta por reforzar la innovación, profesionalizar la comunicación y mejorar la reputación de la categoría.El cava sigue siendo una marca global y un producto reconocido, pero afronta una encrucijada. Entre la presión por competir en precio y la necesidad de reconstruir valor, el sector deberá decidir qué modelo quiere para el futuro y si es capaz de hacerlo de forma coordinada.