Se trata de un cuento difícil de creer. Estamos en la tienda de bolsos
Calpa, en la
Calle Ferran. Àngela Calvet, la propietaria de este histórico comercio de bolsos de piel se jubila, y en lugar de dar un pelotazo inmobiliario y alquilar su local por un dígito con cuatro ceros a un comerciante de souvenirs está montando una sociedad limitada para que su empleada
Laura García lleve el negocio como ella lo llevó los últimos 50 y tantos años. Y encima Àngela dice que lo hace porque el
Gòtic es su barrio, porque de niña estudió en la escuela Baixeras, porque no soportaría traicionar la memoria de su padre y dejar que su legado se transforme en una tienda de carcasas de teléfonos. Sí, resulta difícil de creer. Parece una película de Frank Capra.“A ver –añade Àngela–, recibí varias ofertas, de grandes cadenas y también de gente que se dedica a los souvenirs. Podría liquidar el género y alquilar el local por 20.000 euros al mes. Quizás más, porque también tenemos puerta en la calle trasera, y a lo mejor podíamos dividir el establecimiento. Pero a mi padre no le habría gustado nada. Y Laura entró aquí de pequeña, y es muy espabilada, y ella también quiere que todo continúe como siempre... Y yo no necesito tanto dinero, la verdad. Con nuestra sociedad limitada igualmente tendré unos buenos ingresos. Es que no quiero que mi barrio desaparezca. No podemos culpar siempre de todo al
Ayuntamiento. Todos tenemos una parte de responsabilidad ¿no?”.“No quiero que mi barrio desaparezca –dice Àngela–. No podemos culpar de todo al
Ayuntamiento”No hace mucho un acuerdo parecido propició la continuidad de bocadillos Conesa. La propiedad del local de la Sant Jordi se avino a firmar unas rentas que ayudaron a salvar esta librería. Pero los precedentes son escasos. “La presión inmobiliaria dificulta la supervivencia –lamenta
Teresa Llordés, la presidenta de la asociación de comerciantes
Barnacentre–. La propiedad de los locales del
Gòtic está más concentrada de lo que muchos se creen. Pero no todos los dueños tienen la misma sensibilidad”. No pocos apenas consideran a lo que se van a dedicar sus inquilinos. Poderoso caballero o lo que sea es don dinero. La lista de damnificados es larga.Àngela y Laura, en la
Calle FerranÀlex GarciaCerca de
Calpa avanza la reforma de la que fuera la emblemática farmacia La Estrella. La tienda marihuanera que la sustituyó da paso ahora a una bisutería. Al restaurante Pitarra no hay quien lo reconozca. El Gran Café es un pub irlandés. Que décadas atrás el padre de Àngela se hiciera con la propiedad del local de su tienda de bolsos allanó muchos escollos. Pero nadie es inmune a la tentación. Aquellos históricos comercio de juegos de mesa de la calle Jaume I devino en un par de tiendas de souvenirs, pese a que allí en su momento el relevo generacional también estaba asegurado.Esta tienda de bolsos también tiene una entrada por la calle de atrásÀlex GarciaAquí en
Calpa el producto estrella es el bolso de piel que rinde homenaje a las baldosas de toda la vida de las aceras de
Barcelona. Esta innovación fue una de las maneras de este negocio de enfrentarse a tantos cambios tan trepidantes. Tal y como explica Laura, la empleada de siempre que está tomando el relevo de Àngela al frente del negocio, los turistas, si se los ofreces, también compran productos calidad. No están obsesionados con las camisetas que informan de los gustos sexuales de quienes las llevan.Lee también“El 70% de nuestros cientes son turistas –cuenta Laura–. Y muchos de ellos muy fieles. Vienen a vernos cada vez que pasan por
Barcelona. Antes, claro, aquí en esta calle había otras tiendas de bolsos de piel, y los barceloneses cuando querían bolsos venían a Ferran, y cuando querían zapatos a Portaferrissa... Pero aún tenemos una buena clientela local. Lo que pasa es que el centro perdió muchos visitantes de las comarcas. La pandemia fue muy dura. Creo que este negocio es viable. Y, bueno, al margen de eso, es que a mí me hace muy feliz la idea de llevar una tienda de siempre, contribuir a que
Barcelona siga teniendo comercios de proximidad. Me hace mucha ilusión. Yo también tengo en el
Gòtic algunas mis raíces. Mi padre nació en la calle Llibreteria. Estas cosas también son importantes en la vida”.Nacido en Salamanca en 1974. Licenciado en Sociología por la Universidad de Granada. Máster en Periodismo Les Hueras de la Universitat de
Barcelona. Premio Josep Maria Huertas Clavería en 2008 por su obra Mudanzas . Desde el año 2000 escribe reportajes en La Vanguardia , en su mayor parte sobre el ámbito local.