Magdalena Matyjek (35),
Sara Mederos (35) e
Iria Nieto Rebollo (24) defienden día a día una ciencia abierta y transparente. Las tres son investigadoras en algunos de los mejores centros de investigación de
Catalunya y el
País Vasco, de referencia europea. Todas coinciden en la importancia de tener un sector de la investigación fuerte, estable y con condiciones óptimas para favorecer el avance científico y sus resultados. “Falta infraestructura y financiación; el personal, el avance tecnológico y las ideas están”.Muchas veces, cuando hablamos de salud mental, nos viene a la mente la imagen de un psicólogo. La neurociencia opera detrás de las cortinas de las consultas psicológicas. “Para conseguir entender la psicología y la salud mental, tienes que entender la base, que es el cerebro”, describe Matyjek.Durante muchos años no hemos estudiado de manera adecuada el trastorno del espectro autista porque no les hemos escuchado”
Magdalena Matyjek, 35 añosMagdalena Matyjek es neuropsicóloga cognitiva y becaria Junior Leader de la
Fundación La Caixa en el Centre del Cervell i la Cognició de la
Universitat Pompeu Fabra de
Barcelona. Antes de establecer su base en
Catalunya, desarrolló su carrera académica en siete países diferentes. “En una ocasión, en un estudio que realizábamos en
Viena, un chico con autismo empezó a chillar cuando apareció en la pantalla del ordenador un estímulo que mostraba que alguien estaba a punto de tener dolor”, describe. “Mostró empatía, cuando según la teoría, los autistas no tienen la capacidad de hacerlo”, sigue. “Allí supe que me dedicaría al estudio de la complejidad de la neuropsicología cognitiva y que durante años no hemos estudiado de la manera adecuada a una gran parte de la sociedad”, añade.Matyjek se considera una “aliada de los autistas”. Para esta científica, la clave del método de investigación es crear un entorno amable y adaptado para tratar con ellos. “Cada pregunta y estudio que hago surge de conversaciones con participantes, conocidos o colaboradores autistas”, señala Matyjek.Tratar los síntomas de la salud mental tapa el problema, pero no lo soluciona”
Sara Mederos, 35 años“Durante muchos años solo se ha pensado en el tratamiento de la salud mental, sin tener en cuenta su prevención”. Para
Sara Mederos uno de los retos principales de la investigación neurocientífica es poner más recursos para poder ir “más allá del tratamiento de los síntomas”. “Tratar los síntomas tapa el problema, pero no lo soluciona”, afirma Mederos.Esta neurocientífica ha establecido su laboratorio independiente en el Instituto de Investigación del Hospital del Mar de
Barcelona, gracias a la beca Junior Leader de La Caixa. La investigadora señala que, durante años, no se le ha dado suficiente relevancia a la salud mental como enfermedad. “Todas las alteraciones derivadas de trastornos o afectaciones en la salud mental provocan modificaciones de la actividad neuronal tan relevantes como las que se producen en enfermedades como el cáncer o el alzhéimer”, afirma Mederos.Lee tambiénCabe destacar que el coste de la investigación es siempre alto, tanto con respecto a la financiación como en el personal. “Tenemos muy poca inversión en la investigación, y esto hace que ideas muy buenas no se puedan llevar a cabo”, afirma Mederos. La investigadora española defiende que la ciencia tiene perspectiva social por sí misma. “Nuestro objetivo es encontrar soluciones duraderas a largo plazo, más eficaces y que se traduzcan en una mejor calidad de vida para nuestra sociedad”, añade.A pesar de que acaba de entrar en el mundo de la investigación neurocientífica,
Iria Nieto Rebollo tiene claro que el desarrollo teórico puede permitir “fomentar nuevas herramientas educativas o terapéuticas con valor social”. Después de estudiar Logopedia empezó el doctorado en Neurociencia Cognitiva, que le ha permitido trabajar en el Basque Center on Cognition, Brain and Language (BCBL), referente a nivel internacional en investigación del lenguaje y bilingüismo. La investigación debe hacerse con y para la sociedad, de manera abierta y transparente”
Iria Nieto Rebollo, 23 añosA Nieto le preocupa que, en muchas ocasiones, los avances en estos centros sean ajenos a la sociedad. “La investigación muchas veces se desarrolla de manera aislada”. Para esta científica, “la investigación debe hacerse con y para la sociedad, y sus resultados e información se tienen que compartir de manera más abierta y transparente”.Mederos destaca que cuando residió en Londres como investigadora en el Sainsbury Wellcome Centre del University College, se organizaban jornadas abiertas de los centros de investigación para que la gente pudiese conocer los proyectos que estaban desarrollando. “¡La ciencia incluso puede ofrecer alternativas de ocio!”, exclama. Mederos agradece la ayuda de fundaciones que apoyan y financian proyectos científicos. “Ayuda a que se le dé importancia social a la investigación”.