Pau Casals y la soprano
Conxita Badia ensayaban la 9.ª de Beethoven en abril del 36, en el
Palau de la Música, cuando estalló la
Guerra Civil. Aquel concierto no pudo ser. Nunca llegó a interpretarse. Un emisario de la
Generalitat pidió a Casals que interrumpiera el ensayo y, antes de despedirse, el maestro propuso interpretar el Himno de la Alegría con el que acaba la obra. Ahora,
Salvador Brotons y la
Orquestra Simfònica Sant Cugat quieren recuperar aquel concierto frustrado. Será el 14 de abril, dentro de los actos centrales del Año
Conxita Badia y cuando se cumple también el 150.º aniversario de Casals.La Simfònica de Sant Cugat rememora un episodio clave de la historia musical: aquel concierto debía tener lugar al día siguiente del 18 de abril en que estalló la guerraLa formación de Sant Cugat, que celebra sus 35 años, rememora un episodio clave de la historia cultural. Su presidenta,
Flora Puntós, recordó esta semana que aquel último ensayo se convirtió en el último encuentro de una generación de músicos que, poco después, se dispersaría entre la guerra, el exilio y la represión. Aquel concierto debía tener lugar al día siguiente del 18 de abril de 1936, en el
Teatre Grec de Montjuïc y con motivo de la Olimpiada Popular, la alternativa a los Juegos Olímpicos oficiales que aquel año tenían lugar en el Berlín de los nazis.
Salvador Brotons con el equipo de la la Simfònica de Sant Cugat en el
Palau de la Música Mané EspinosaEn el concierto del 14 de abril, en el mismo
Palau de la Música, será la soprano Èlia Farreras-Cabero quien asuma el papel que entonces iba a tener
Conxita Badia como solista de
Pau Casals. El repertorio se dividirá en dos partes: en la primera Farreras-Cabero interpretará La rosa als llavis, de Eduard Toldrà, una obra a la que la
Generalitat republicana otorgó el Premi Isaac Albéniz, el entonces Premi Nacional. Esto sucedía pocos meses antes de estallar la guerra. De ahí que Brotons tenga en cuenta su historia. Lee también“Cuando Toldrà ganó el premio, fue la misma Badia quien se lo anunció presentándose en su casa con amigos y desfilando por los pasillos con una rosa en los labios. Pero aquella obra no pudo estrenarse a causa de la guerra. Toldrà guardó la partitura en un cajón durante once años, hasta que ella regresó del exilio. En 1947, en pleno franquismo, Badia vuelve a
Catalunya y da un gran concierto de reencuentro con su público”.Esta primera parte del concierto que dirigirá Brotons incluye las canciones que compuso la propia Badia, ahora arregladas para soprano y orquesta por el propio Brotons. La segunda parte del concierto lo ocupará la Novena Sinfonía de Beethoven, un monumento universal a la paz y la fraternidad.Tres corales cantarán el famoso 'Himno de la Alegría': Quòdlibet, Orfeó Balear y el Cor Òpera l'AmistatEsta Novena contará con las voces solistas de la soprano Ulrike Haller, la contralto Anaïs Masllorens, el tenor Jordi Casanova y el barítono Joan Garcia Gomà. Y particicparán 180 cantaires del Quòdlibet Grup Coral que dirige Albert Santiago), además del Orfeó Balear (conducido por Daniel Mulet) y del Cor Òpera l’Amistat, dirigido por Jordi Lalanza.El director artístico de la
Orquestra Simfònica Sant Cugat, Josep Ferré, valora el impulso que ha dado
Salvador Brotons al proyecto, que se hará por nueve localidades de los Països Catalans: Barcelona, Lleida, Palma de Mallorca, Viladecans, Sant Cugat, Manresa, Vilassar de Dalt, Castellvell del Camp y Molins de Rei.Es redactora de La Vanguardia desde 1989, responsable en los últimos años de las áreas de ópera, danza y música clásica para la sección de Cultura. Anteriormente se especializó en temas de igualdad entre sexos y solidaridad. Ha publicado series sobre la prostitución y la evolución de las costumbres sexuales. Nacida en 1967 en Tortosa, en la comarca del Baix Ebre, es licenciada en Periodismo por la Universitat Autònoma de Barcelona y en fotoperiodismo por el International Center of Photography de Nueva York