No pasa a menudo que un conjunto catalán se convierta en el ojito derecho de uno de los compositores vivos más reconocidos a escala mundial.
Georg Friedrich Haas, el músico austríaco que trabaja con los microtonos y explora nuevas formas de afinación y sonido para crear experiencias muy envolventes, estrena este lunes en
Madrid, en el Auditorio 400 del
Reina Sofía y dentro del ciclo Series 20/21, su Cuarteto de saxofones núm. 2 , a cargo del
Kebyart.Y no es casual: el
Centro Nacional de Difusión Musical, que tiene a Haas esta temporada en residencia, hizo este encargo que reune de nuevo al creador y los intérpretes.
Pere Méndez,
Víctor Serra,
Robert Seara y
Daniel Miguel, este ensemble de rigor, con sed de innovación y que no le teme al riesgo, se consolidan como interlocutores privilegiados de los grandes compositores de nuestro tiempo.El ensemble
Kebyart son capaces de explorar estas posibilidades de entonación y a crear resultados que, espero, lleguen a emocionar al público”Georg Friedrich Haascompositor“El saxofón es un instrumento con una calidad sonora maravillosa, pero además es uno de esos instrumentos de viento que ofrecen mayor flexibilidad a la hora de modificar la afinación. Y quizá ha sido una suerte poder colaborar con estos magníficos músicos del ensemble
Kebyart, que realmente son capaces –y además están dispuestos– a explorar estas posibilidades de entonación y a crear resultados que, espero, lleguen a emocionar al público”, dice Haas en entrevista con
La Vanguardia tras la master class que ha dado a alumnos de la Esmuc este viernes, conectado telemáticamente desde
Nueva York.
Daniel Miguel,
Víctor Serra,
Robert Seara y
Pere Méndez en un aula de la Esmuc. con el compositor
Georg Friedrich Haas conectado telemáticamente Mane EspinosaLos estudiantes han aprovechado para despejar dudas sobre estructuras interválicas y demás asuntos técnicos, para luego asistir a la primera interpretación de este nuevo Cuarteto que Haas dedica al recientemente fallecido padre de su esposa, la escritora
Mollena Williams-Haas, que tocaba el saxo.En realidad, este no es estrictamente un cuarteto. “Son dos dúos, porque cuando los saxofones iguales tocan juntos –dos sopranos o dos barítonos– se crea una situación sonora muy bella.Y eso lo combino con una composición espacial: dos de los intérpretes están delante del público, en el escenario; los otros dos, detrás. Los separo. Y además van cambiando de instrumento a lo largo de toda la obra”, explica el compositor.A Haas le interesa explorar las vibraciones que se producen cuando tienes más de un saxo tocando a la vez en interválicas muy cercanas: puede tener un efecto emocional en el público”Robert Searamiembro del
Kebyart“Nosotros ya hemos tocado decenas de veces su primer cuarteto de saxos, del 2014, de dimensiones muy distintas. Aquel eran 10’; este son 40’”, apunta Méndez. “A él le interesa ahora explorar las vibraciones que se producen cuando tienes más de un saxo tocando a la vez en interválicas muy cercanas, que son menos de un semitono. Y hace sonar los saxos explorando esas distancias tan pequeñas porque genera unos batimentos que es un fenómeno que a Haas le parece muy expresivo y que, aunque tenga un origen matemático y físico, puede crear un efecto emocional en el público”, explica Seara. De ahí que no se limite al cuarteto tradicional de saxo soprano, alto, tenor, barítono, sino que cada músico toca más de uno y se crean múltiples combinaciones de saxos. Y en el espacio se crea una envolvente musical de 360º.“De verdad, son músicos increíbles, muy abiertos de mente, y tengo que decir que esta colaboración durante el seminario ha sido uno de los grandes momentos de mi vida. Ha sido impresionante”, confiesa Haas.El saxofón y el acordeón son absolutamente schubertianos. El único problema es que Schubert murió antes de que se inventaran”Georg Friedrich HaascompositorSobre si el saxo permite a la música contemporánea una mayor conexión con el público de hoy en día, el compositor austríaco asegura que no es que su sonoridad sea más popular que la de otros instrumentos. “La música popular es una cosa y mi música es otra. Aunque, de alguna manera, mi música también puede ser popular… no lo sé. Simplemente es diferente. El saxofón es un instrumento hermoso y sorprendente. Por ejemplo, cuando hice una composición sonora -o una instrumentación avanzada- de esta Sonata para piano de Franz Schubert, encontré dos instrumentos que son absolutamente schubertianos: el saxofón y el acordeón. El único problema es que Schubert murió antes de que se inventaran esos instrumentos”.Haas no sabe si en el futuro compondrá nuevas obras para
Kebyart. “Este cuarteto tiene una vida interna muy rica y es extremadamente difícil. Estoy seguro de que, si el
Kebyart lo interpreta 10, 20 o 30 veces, descubrirán muchísimos retos dentro de la obra. Quizá ni siquiera necesiten más”.Es redactora de
La Vanguardia desde 1989, responsable en los últimos años de las áreas de ópera, danza y música clásica para la sección de Cultura. Anteriormente se especializó en temas de igualdad entre sexos y solidaridad. Ha publicado series sobre la prostitución y la evolución de las costumbres sexuales. Nacida en 1967 en Tortosa, en la comarca del Baix Ebre, es licenciada en Periodismo por la Universitat Autònoma de Barcelona y en fotoperiodismo por el International Center of Photography de
Nueva York