Alex Jover Barcelona 22/03/2026 07:05 Actualizado a 24/03/2026 13:39 Hace quince años,
Cartier-brickell" class="entity-link entity-person" data-entity-id="85507" data-entity-type="person">Francesca
Cartier Brickell bajó al sótano de la casa de su abuelo, que ese día cumplía 90 años, en busca de champán. La botella no apareció nunca pero en su lugar encontró un baúl de viaje maltrecho repleto de cartas familiares que se creían perdidas. Esa correspondencia, facturas de adquisiciones de diamantes, fotografías y cartas escritas a mano –algunas de amor, otras llenas de desesperación– cambiaron el rumbo de su vida. Un viaje íntimo al pasado y escrito a mano que albergaba la desconocida historia de sus antepasados: la familia joyera más famosa del mundo.Tras dejar su trabajo en ‘la City’ (
Londres) y emprender una exhaustiva investigación de diez años, la tataranieta del fundador de la joyería publica La historia no contada de la familia tras el imperio de las joyas: Los
Cartier (Libros Cúpula), un retrato intimo de las cuatro generaciones de los
Cartier hasta llegar a Jean Jacques, su difunto abuelo y quien para el proyecto ofreció su testimonio oral.Retrato de
Cartier-brickell" class="entity-link entity-person" data-entity-id="85507" data-entity-type="person">Francesca
Cartier Brickell, autora del libro Los
Cartier: La historia no contada de la fmailia tras el imperio de las joyasJonathan James Wilson“Leer cartas privadas te da una idea muy real de cómo eran las personas: qué les hacía felices, cómo era su sentido del humor, qué aspiraciones tenían. Fue fascinante descubrir a las personas reales detrás de esas fotografías en blanco y negro en las paredes de mi abuelo”, cuenta la autora, que trata de resumir el carácter de los protagonistas de esta historia, los nietos del fundador: “Louis era el genio visionario —brillante, pero a veces imposible. Pierre era el hombre de negocios por excelencia, el que entendía cómo vender diamantes malditos a herederas y quien intercambió un collar de perlas por la sede de
Cartier en la Quinta Avenida de
Nueva York. Y luego estaba Jacques —el menor, mi bisabuelo—, que había querido ser sacerdote, pero siguió a sus hermanos en el negocio y se convirtió en un joyero extraordinario para la familia real británica y los maharajás de la
India”, explica.El libro cuenta la historia de joyas como el diamante Taylor-Burton o el broche de la Duquesa de WindsorAmbientado en el glamuroso
París o el frenético
Nueva York, con personajes como
Elizabeth Taylor o la princesa Matilde de Bonaparte, la historia de esta familia bien podría inspirar una serie de HBO al más puro estilo Juego de Tronos: Matrimonios concertados por el bien del negocio, traiciones y un destierro por amor. Un siglo da para mucho.“Hay muchísimas anécdotas y curiosidades. Louis, por ejemplo, no quería casarse con su primera esposa, pero su padre Alfred prácticamente lo obligó porque ese matrimonio aportaría los fondos y las conexiones que
Cartier necesitaba para establecerse en
París y más allá. Sin ese matrimonio, quizá hoy nunca habrías oído hablar de
Cartier. También fue él quien tras ver relucir platino bajo un tren decidió experimentar con él y usarlo en joyería”, desvela y recuerda una de las historias que más le conmueven: “mi bisabuelo Jacques se enamoró de una joven llamada Nelly Harjes, pero el padre de ella prohibió la relación porque consideraba que ese joyero no era un marido adecuado para su hija. Así que Jacques fue enviado lejos durante un año para demostrar su amor. Regresó 365 días después y finalmente se le permitió casarse con ella”.
Elizabeth Taylor luciendo el “Diamante Taylor-Burton” en los Oscar de 1970Ron GalellaLas joyas de archivo de
Cartier pueden llegar hoy a triplicar su precio original. En estas páginas también se cuenta la historia de algunas de las piezas más importantes del mundo, desde el Diamante Taylor-Burton que llevó
Elizabeth Taylor en los Oscar (1970) hasta el broche flamenco de la Duquesa de Windsor, pasando por la pieza favorita de la autora, el collar del maharajá de Nawanagar. “Mi bisabuelo y él imaginaron el que sería el mejor collar de diamantes del mundo y pasaron tres años reuniendo las piedras. Su historia conecta la joyería con las grandes corrientes de la historia mundial, la Revolución rusa, la Primera Guerra Mundial y la Gran Depresión”, cuenta.El libro no solo ahonda en las relaciones familiares y las joyas sino que a través de la correspondencia de los tres hermanos se descubre cómo se moldeó uno de los negocios joyeros más influyentes de la actualidad y cómo la familia perdió el control del imperio.Un broche de
Cartier con motivo de dragón de inspiración china junto a un boceto de dragón realizado por el diseñador principal de la marca durante el período art déco, Charles Jacqueau.Cortesía de la editorialPara Francesca
Cartier, la base del éxito del negocio recayó precisamente en el fuerte vínculo de los hermanos, combinado con una exigencia absoluta por la perfección y un deseo constante de innovar. Pero, sobre lo que llevó a la venta del negocio, en 1972, la autora alude al libro para comprender ese complejo capítulo de la historia de su familia. Aunque sí revela que fue el resultado de una combinación de factores: un contexto de crisis, una familia cada vez mayor y menos alineada y el cambio de tendencias en el consumo.Pero éste no es un libro económico, ni tampoco pretende ser sobre joyería. La empresa
Cartier no ha participado de ninguna manera en él. Este relato es en realidad un homenaje de una nieta a su abuelo y, en parte, una advertencia al lector para que preserve esos momentos mundanos con los suyos, que no menosprecie las “batallitas” de su abuelo y que atesore para siempre sus recuerdos. El más valioso que conserva Francesca es su vocación de artista: “Era disléxico, por lo que prefería dibujar en lugar de escribir. Cuando de niña lo pasaba mal en el internado me enviaba cartas con pequeños dibujos divertidos. Era generoso y humilde. Un hombre maravilloso”, sentencia.