Actualizado Domingo, 22 marzo 2026 - 16:16Ganar es marcar y evitar que el contrario lo haga. As� de simple dibuj� el Bar�a, espeso, su duelo ante el
Rayo Vallecano. Encontr� el gol de
Araujo y se agarr� a�n m�s al salvavidas de
Joan Garcia, que demostr� por qu� debe tener hueco en la Espa�a de
Luis de la Fuente. Con eso le bast� para esperar a ver si el derbi madrile�o le coloca m�s l�der de
LaLiga. [Narraci�n y estad�sticas:1-0]A los azulgranas les cuesta adaptar sus biorritmos a la luz solar de las dos de la tarde, aunque sea jugando en casa, donde nadie ha sido capaz de robarle puntos. Las dos cosas las tuvo en cuenta el Rayo, preparado para sufrir pero sin renunciar a asestarles un bocado al m�nimo descuido. En el primer minuto de juego, el desajuste apareci�.
Chavarria cogi� la espalda de
Araujo para poner un centro perfecto que Carlos Mart�n emboc� a gol, pero se estrell� en un agigantado
Joan Garcia. Hab�a jugado
Flick al equ�voco con
Szczesny muy protagonista en el calentamiento, pero el nuevo internacional fue, una vez m�s, el seguro de vida.Poco m�s tuvo la pelota el Rayo hasta los minutos finales de la primera parte. Ordenado, con claras las vigilancias sobre Ferm�n y Lamine, vivi� encerrado en su campo viendo c�mo el Bar�a buscaba huecos donde no los hab�a. El susto se lo dio
Raphinha. Aprovech� un error de Path� Ciss en la salida de bal�n para plantarse en un mano a mano con Batalla que defini� al lateral del poste. Suspiraron los vallecanos, pero volvieron a encogerse cuando el central senegal�s, esta vez en la l�nea de fondo, derrib� a Lamine y todo el estadio reclam� un penalti que ni Cordero Vega ni el VAR se�alaron.A quien tambi�n se le cort� la respiraci�n fue al t�cnico cul� cuando
Joan Garcia se qued� clavado, rodilla en tierra, toc�ndose el gemelo. Una m�nima atenci�n y de vuelta a la porter�a. Aceler� de nuevo su equipo, esta vez con un centro de Lamine con el exterior, como si quisiera sacudirse se la pelota, que fue telegrafiado a la otra orilla donde
Raphinha lo caz� con una vaselina forzada ante la que se estir� Batalla. De ese c�rner lleg� el gol: Joao Cancelo, con el guante, le puso el bal�n perfecto al segundo palo a
Araujo, que le gan� el salto a Path� Ciss para abrir el marcador.Se hab�a engrasado el Bar�a, con
Raphinha intimidando y probando al guardameta argentino, pero con poca colaboraci�n de Lamine y nula de Lewandowski, desaparecido en toda la primera parte. Parec�a que pod�a salir el Rayo, pero consigui� estirarse, plantarse en el �rea y reclamar un posible penalti, discutido, de Ferm�n a Ratiu que los colegiados no vieron. Llegaron entonces una seguidilla de saques de esquina de los que no sac� provecho para empatar, pero que inquietaron a la grada hasta el descanso.Sin llegar a sestear,
Flick tambi�n percibi� que necesitaba m�s energ�a para volver a inquietar a la defensa del Rayo y dej� al polaco en el banquillo para buscar el colmillo de Ferran Torres. Al regreso tambi�n se encontr� un rival m�s ajustado, con Pacha Espino incomodando a Ferm�n y �lvaro Garc�a buscando desequilibrar para nutrir a Isi, vestido de 9 en el Camp Nou.
Joan Garcia vuelva para atajar una ocasi�n del Rayo.TONI ALBIREFEEl Rayo ten�a las ideas claras y esperaba su oportunidad. Bien es cierto que el marcador sigui� corto porque ni Lamine ni
Raphinha, a centro de Ferran, estuvieron finos. Entonces volvi� a aparecer
Joan Garcia. Primero, para atajar un disparo del diab�lico �lvaro Garc�a, quebradero de cabeza en la izquierda, y mostrar reflejos para salvar un testarazo de Unai L�pez a saque de esquina. Estaba claro que el Rayo se sent�a muy vivo, aunque dio y recibi� alg�n sobresalto.El primero lo provoc� Batalla queriendo regatear a
Raphinha fuera de su �rea y provocando un centro del brasile�o que, a puerta vac�a, nadie pudo empujar. Fall� el Bar�a... y el Rayo. Un env�o largo a la espalda de los centrales a Pacha Espino que, ante
Joan Garcia, malgasta el que pudo ser el empate. Se revolucionaron los vallecanos, con Cancelo sufriendo ante Camello y Ratiu y el golpeo seco de Jorge De Frutos que hizo lucirse, una vez m�s, al cancerbero cul�. Con agarrarse a �l les bast�.