Del festín frente al Newcastle al minimalismo contra el Rayo. Del festival europeo a una victoria con muchos apuros en la Liga. De la exuberancia goleadora a un triunfo sellado gracias a un solitario tanto de
Araújo, que puso su cabeza camino de los tres puntos. La garra del uruguayo y cuatro paradas sensacionales de
Joan Garcia resultaron la clave de bóveda para que el Barça siga afianzando su liderato. Las Ligas también se ganan con partidos como el de este domingo, correcto en la primera mitad y francamente malo en la segunda. Pero las matemáticas no engañan y el campeón dio otro paso para revalidar su título.Lo hizo de partida con prácticamente los mismos mimbres que el miércoles. Porque el Rayo era igual de importante que el Newcastle. Al menos ese es el mensaje que trasladó
Hansi Flick a sus futbolistas con la alineación. Los hombres que su lucieron en la Champions con la excepción de la entrada de
Araújo en el lateral derecho por el tocado
Eric García, al que ya había relevado en el compromiso continental. El resto, piezas idénticas, incluido un Lewandowski que dejó en el banquillo a
Ferran Torres por cuarto encuentro consecutivo.
Joan Garcia pudo jugar y resultó clave con cuatro paradas fundamentalesDespués venía el parón de selecciones y Flick no quería concesiones. Por lo tanto, rotaciones ni una y Joan García en la portería, a pesar del susto que había dado el miércoles y que volvió a protagonizar contra el Rayo. El guardameta tuvo que ser atendido de nuevo pero en esta ocasión siguió en el campo. Antes había salvado al Barcelona solo arrancar el encuentro, en lo que empieza a ser un clásico.
Chavarría le ganó la espalda a
Araújo y centró al corazón del área por donde apareció
Carlos Martín. Su remate lo abortó de manera providencial Joan García. Fue la única oportunidad que concedió un Barça muy serio hasta el descanso, aunque después tuvo que recurrir de nuevo al ángel de su portero, en pleno desbarajuste.La idea era la de no distraerse por un horario de mediodía poco habitual y en medio de un ambiente primaveral con un Camp Nou disfrutón tras el 7-2 de la Champions. Desde la solidez con la pelota el Barça fue masticando el encuentro e instalándose en campo contrario con el criterio de Pedri y la clase de Bernal. A eso añadió el equipo la generosa movilidad de Fermín y la presión de Raphinha. El brasileño, un punto impreciso con la pelota, pudo abrir el marcador tras birlarle la cartera a Pathe Ciss. Se plantó ante Batalla pero chutó desviado con la derecha. Suya fue también la ocasión cuando Lamine Yamal le puso un envío precioso con el exterior pero entonces remató arriba. El de Rocafonda protestó un posible penalti de Pathe Ciss. Estaba en la frontera del sí o el no y el colegiado optó por el no. Eso sí no se estuvo de mostrar por otras acciones amarillas a Raphinha y Lamine Yamal.Pero lo que no se había conseguido de otra forma lo logró el Barça a balón parado. Córner botado desde la izquierda por Cancelo al segundo palo y poderoso testarazo de
Araújo, que lo festejó por todo lo alto.Querido por el público del Camp Nou el uruguayo se entonó con el gol y hasta salió bien con el balón jugado en más de una ocasión. Con el 1-0 el Barça siguió apostando por el control y porque el partido no se revolucionara. Aún a menos vatios que de costumbre el equipo de Flick pudo meter el segundo pero el tiro de Raphinha lo desvió Batalla y fue a parar al travesaño. No daba en la diana pero estaba activo, al contrario que un Lewandowski cascarrabias con sus compañeros y poco presente en el juego. Flick lo quitó al entreacto y dio entrada a un
Ferran Torres, que tampoco hizo nada del otro mundo.Todos los delanteros del Barcelona tuvieron un encuentro poco inspiradoNo hacía falta volverse loco pero sí encarrilar más el partido para evitar cualquier contingencia. Sin embargo, el Barça, lejos de acelerar, se ralentizó. De tanto pausar el partido terminó por dormirse mientras Iñigo Pérez iba introduciendo futbolistas con mordiente que habían descansado de inicio, como De Frutos o Unai López. Sí, Raphinha, Lamine Yamal y Olmo, que entró por Fermín, dibujaban alguna escaramuza y algún chut desviado, pero las mejores opciones las fabricaba el conjunto vallecano.Ahí fue donde emergió de nuevo la figura providencial de
Joan Garcia. Desviando un chut de Álvaro García pero, sobre todo, repeliendo un testarazo a bocajarro de Unai López.Momentos de zozobra que no se despejaron porque para entonces al Barça le costaba un mundo cambiar de ritmo, en especial en ataque y se iba descosiendo, ya sin Lamine, sustituido por Rashford. El líder jugaba con fuego y Espino perdonaba el empate con todo a favor. Todavía tendría otra el equipo madrileño pero De Frutos se topó con una nueva manopla de
Joan Garcia. Menos mal que pudo jugar.