Toda la picardía que maneja en su trato, en el tú a tú,
Mariano García (28) la aplica también en la pista cubierta. Si le preguntamos cómo está,
Mariano García contesta:-De pie.Y ríe, cara de pillo.Y cuando el juez da el pistoletazo y todos entran en acción,
Mariano García es listo e intuitivo, y por eso se coloca a cola en las primeras zancadas, y desde ahí atrás analiza al resto. Y cuando metaboliza las posibilidades de cada uno, y las suyas propias, entonces actúa.Al paso del 400,
Mariano García toma la cabeza, estira esa zancada que se muestra elegante y fluida cuando puede tenderla sobre el sintético, sin nadie que le importune por delante, y le marca al grupo el paso que a él le interesa, allegro ma non troppo, se pone comodón él, e incomoda a los otros.Hay tumultos a sus espaldas, los otros sacan los codos para buscar una posición a su estela, nadie sabe bien dónde colocarse y mientras tanto,
Mariano García va haciendo. Acelera al fin al paso del kilómetro, que se cruza en 2m33s, ni lento ni rápido, y ya ahí es fuego, pues los rivales se funden en sus escaramuzas y él,
Mariano García, ya sabe lo que está haciendo.En otros tiempos, corriendo de ese modo,
Mariano García había sido oro mundial indoor del 800 (en Belgrado, en el 2022) y oro europeo también del 800 (en
Munich, también en el 2022). Si la fórmula funciona, ¿por qué cambiarla?Dicho y hecho, entra en cabeza en la última vuelta, el último 200, y ancha es
Castilla: llegados a ese punto, no hay manera de detenerle.
Isaac Nader, el campeón mundial del pasado verano en Tokio, mira para atrás, entiende que no va a poder con el resto, nervioso vuelve la cabeza por ver si los otros no le alcanzan. No le alcanzan, y es plata.Pues por delante,
Mariano García vuela hasta 3m39s63, se proclama campeón mundial, y firma así un hito que nadie ha logrado antes: une el oro indoor del 800 al del 1.500.Y así, el legendario 1.500 español marca otro asterisco en su historia. Porque en esta distancia han brillado González y Abascal, Cacho, Cañellas, Reyes Estévez, Díaz, Viciosa, Pancorbo, Higuero, Casado, y Mechaal y el apestado Katir, y ahora lo hace este fabuloso ochocentista que se ha subido a la distancia superior sin perder las esencias.Las esencias: el parque mercadillo de
Fuente Álamo, en
Murcia, una pista de tierra de forma triangular, con una cuerda de 300m, árboles en el interior y ancianos que, al caer el sol, salen a estirar las piernas y allí se cruzan con los atletas.
Mariano García es uno de los que pasan por allí, pasa volando entre los vecinos, a veces marca un 300 en 38 segundos, y su entrenador, Gabi Lorente, nos cuenta:-El parque es modesto pero nos vale para todo. A veces traemos obstáculos y vallas y los chicos también las pasan. También usamos balones medicinales...-¿Y eso es todo?-Hace poco, el ayuntamiento le puso luz al parque y alisó la tierra. Algo hemos mejorado.Cuando escucha todo eso,
Mariano García sonríe.Con cuatro cañas, como quien dice, construye un palacio. O un circuito de motocicletas.Fuera de sí, ondeando la bandera bajo el techo del polideportivo, se deja caer sobre el sintético y, fiel a su estilo costumbrista, a veces incomprensible, vocea:-¡Y ahora me voy a ver la MotoGP!Acaso se esté refiriendo a Moha Attaui, el valiente ochocentista cántabro que una hora más tarde disputará la final del 800, aquella que él mismo había ganado hace cuatro años (en esa final, Attaui es bronce).Licenciado en Derecho (UB) y Periodismo (UPF). En La Vanguardia desde 1995. Estuvo en Sociedad, Política y Economía. Hoy escribe retratos y columnas en Deportes. Autor de 'Soñé que estaba vivo' y 'Soy un superhéroe'