El
Real Madrid sufrió, remontó, jugó 20 minutos con diez futbolistas, pero finalmente acabó triunfando en el derbi ante un
Atlético intermitente, insistente por momentos, ausente otros, con la cabeza quizás en la final de la Copa del Rey y en la Champions y no tanto en una Liga en la que se juega especialmente el orgullo. Subido a
Vinícius Júnior, los de
Arbeloa se empeñan en que haya título, y se marchan al parón a cuatro puntos del Barça y con Mbappé y
Bellingham jugando minutos de calidad. Ya tienen de nuevo al séptimo de caballería para el tramo determinante.Con
Lunin por la lesión de
Courtois y
Carvajal sustituyendo al castigado
Trent Alexander (supuestamente castigado por llegar tarde a un entrenamiento), el
Real Madrid salió dispuesto a ratificar que el Bernabéu era una prolongación del Etihad. Espoleados por un ambiente de derbi, el capitán lo intentó a los dos minutos tras una virguería de Vinícius, que ya sabía que le tocaba bailar con un hueso duro como Llorente. Lanzamiento desviado. Acentuaron la presión los de
Arbeloa, reconocibles y confiados tras resurgir en la Champions y no perder comba en la Liga, con energía porque ahora saben a qué jugar, creen en lo que hacen o quizás por el famoso método Pintus, quien sabe quien hilvana la aguja de, por ejemplo, Fede Valverde, autor de nuevo de una jugada antológica que no fue gol por centímetros. Como ante el City en la ida, recibió escorado a la banda derecha, le hizo un autopase a Ruggieri, lo superó por piernas y su remate, raso y cruzado, se estrelló en el poste. Velocidad y disparo, viejas recetas del futbolista, olvidadas en un juego más de salón y de pases cortos.No se asustó el
Atlético, viejo zorro. Como Muhammad Ali, es capaz de encajar golpes hasta el desmayo para sacar en el momento más inesperado un derechazo ganador. Y ese llegó en el minuto 33.Ruggieri ganó la línea de fondo, Rüdiger fue blando al cruce y el centro raso lo desvío con maldad Giuliano Simeone, que dejó solo a Lookman, quien marcó a placer con el interior ante un vencido
Lunin. Los decibelios habían bajado en el césped y los de Simeone se ponían por delante y reventaban el campeonato. Pero todo iba a cambiar muy rápido.El Madrid es especialista en quemar guiones desde lo emocional, como diría Pep Guardiola. Y así sucedió en tres minutos de convicción blanca.Brahim, asentado en el once con Mbappé en el banquillo, le hizo la del trilero a Hancko. Le escondió la pelota, fintó, amagó, y de nuevo recortó hasta que el central
Atlético le derribó. Penalti y gol de Vinícius en el minuto 52. Aún aturdido, Giménez, que había sustituido a Le Normand, no supo resolver una presión de Valverde, que ahora sí marcó con el exterior cual taco de billar. En un abrir y cerrar de ojos, el Cholo se desgañitaba en la banda, perplejo una vez más en el Bernabéu.Simeone sacó de una tacada a Sörloth, Nico y Nahuel Molina, y el lateral derecho enganchó un zurriagazo que se coló por la escuadra de
Lunin. En la tribuna de prensa se cantó el gol nada más ver salir el balón, por la trayectoria y la violencia del disparo. Pero poco le duró la alegría al
Atlético. Vinícius recibió un pase de Valverde escorado en la izquierda. Cualquier aficionado pudo dibujar en ese momento lo que haría el brasileño: recortó hacia dentro, condujo y golpeó al palo largo. Y Musso no llegó a alcanzarla. Simeone de nuevo le pedía concentración a sus jugadores mientras Álex Baena salía al césped y volvía a reencontrarse con Valverde después de su episodio en el párking. Y no tardaron en saltar las chispas.El centrocampista del
Atlético recibió un balón de mediocampo y el uruguayo fue a por él. Le dio en el pie derecho y Munuera Montero, que conocía los antecedentes, le sacó la roja. Un castigo riguroso: el balón estaba en poder de Baena y la entrada del uruguayo no fue agresiva. El colegiado tuvo que darle explicaciones durante dos minutos a
Arbeloa, incrédulo en la banda. Pero el Madrid le tocó sufrir. Julián Álvarez enmudeció el Bernabéu con su remate al palo y Trent filtreó con el 4-2 con otro lanzamiento de falta que no entró por un tris.Mbappé y
Bellingham salieron con el mono de faena puesto, buena noticia para el técnico blanco, mientras que al
Atlético le faltó acierto para acabarse llevando algo de un Bernabéu que se marchó de nuevo contento.