Para una investigadora del envejecimiento con la trayectoria de Marta Gonz�lez-Freire ver, o�r y leer todo lo que circula hoy en d�a en los medios y redes sociales sobre el campo al que ha dedicado toda su vida profesional resulta delirante. "Antes se dec�a que todos llev�bamos un seleccionador nacional dentro; hoy, m�s bien, yo dir�a que es un especialista en longevidad", afirma. Azote de los vendeh�mos de un sector que cada vez mueve m�s dinero, Gonz�lez-Freire quiere dejar las cosas muy claras desde el principio: "La longevidad no se vende en c�psulas: el verdadero negocio es prometer hacer lo que la ciencia a�n no puede", sentencia esta investigadora titular del Instituto de Investigaci�n Sanitaria de Illes Balears ( IdISBa) y del
Translational Research in Aging and Longevity Group ( TRIAL group).Hasta hace nada se dec�a que nuestra esperanza de vida depend�a un 70% del estilo de vida y el 30% restante del ADN, pero parece que este argumento ha cambiado. "Varios estudios epidemiol�gicos grandes que han salido recientemente demuestran que los genes influyen incluso m�s que nuestras costumbres, pero, al final, es el equilibrio de ambas cosas. Todos nacemos con una carga gen�tica y es verdad que podemos jugar mucho con los cambios de h�bitos, pero lo que est� claro es que la mayor�a viene con un men� b�sico y solo una minor�a privilegiada cuenta con uno m�s desarrollado que incluye genes protectores".El objetivo ya no es tanto vivir muchos a�os (que tambi�n), sino vivirlos bien. "Para la comunidad cient�fica, 'lifespan' (esperanza de vida) y 'healthspan' (esperanza de vida con buena salud) siempre han ido de la mano, aunque quiz�s en los medios de comunicaci�n o en el �mbito divulgativo se ha tendido hasta hace nada hacia el 'vamos a ser centenarios'. Actualmente ya somos muy longevos pero la realidad es que a partir de los 50 a�os empezamos a acumular enfermedades, alguna de ellas, como por ejemplo el
Alzheimer, absolutamente incapacitantes�.A esos dos conceptos se les une ahora otro que emerge con fuerza en redes. "El 'peakspan' es el periodo en el que mantenemos, al menos, el 90% de nuestra capacidad m�xima en una funci�n espec�fica, ya sea f�sica o cognitiva�. �A qu� edad nos encontramos en nuestro m�ximo esplendor? "Alrededor de los 30 o 40 a�os, nuestros sistemas est�n en su culmen y, a partir de ese momento, comienza la ca�da. Lo que se anhela es la compresi�n de la morbilidad: que las enfermedades aparezcan lo m�s tarde posible y ralentizar su desarrollo".Seg�n todo esto, �cu�ndo deber�amos empezar a cuidarnos para gozar de una vida larga y saludable? "Desde la infancia. Lo suyo es que empez�ramos a cuidarnos lo antes posible, porque nuestra reserva funcional se reduce con la edad. Cuanto m�s j�venes empecemos, mayor capacidad de mejorar las cosas tendremos".Y, para conseguirlo, "lo que deber�amos hacer como sociedad es mejorar la salud p�blica partiendo desde la educaci�n. O sea, que, desde peque�os, se nos ense�e a comer bien o a comprender por qu� es bueno mantenerse activo f�sica y cognitivamente. A m� me cuesta entender c�mo es posible que, a estas alturas, todav�a haya gente que no sea capaz de distinguir qu� es un hidrato de carbono, qu� es una prote�na o qu� son las grasas, por citar lo m�s b�sico. Esto es una muestra m�s de que nuestro sistema educativo est� fallando".A pesar de que, especialmente tras la pandemia, "cada vez hay m�s gente haciendo ejercicio -sobre todo mujeres que han derribado las barreras frente a los entrenamientos de fuerza- se est� agravando la epidemia de obesidad, especialmente, la infantil que en Espa�a est� alcanzando unos niveles muy preocupantes".Nuestro estilo de vida no ayuda. "Nos pasamos el d�a corriendo y no tenemos tiempo para nada. Muchas veces, acabamos comiendo el primer plato preparado que nos encontramos en el supermercado. Otro factor importante es el econ�mico, pero ah� soy de las que piensan que comer sano no es tan caro si se saben elegir los alimentos adecuados. Pero aqu�, otra vez, nos topamos con la falta de educaci�n nutricional"En lo que m�s 'pinchamos', adem�s de en la dieta, es en el descanso. "Dormir es lo m�s importante de todo. Cualquiera de nosotros puede comprobar c�mo, tras una mala noche, nos sentimos m�s tristes, nos cuesta m�s mantener la concentraci�n e, incluso, tenemos hambre a todas horas. La falta de sue�o, a la larga, puede provocar alteraciones en el sistema metab�lico y deterioro cognitivo".M�s importante que las horas que dormimos es el momento en el que arrancamos nuestro descanso. "Todos los sistemas de nuestro cuerpo est�n regulados por los ritmos circadianos, nuestro reloj interno. Est� m�s que demostrado que si no nos vamos a dormir antes de las 22 horas (y en Espa�a esto no suele ocurrir) nos vamos a saltar una de las fases m�s importantes del sue�o y no la podremos recuperar, aunque nos levantemos m�s tarde al d�a siguiente. Para nuestro reloj biol�gico, no es lo mismo dormir de cero horas a siete que de 22 a cinco. �Por qu�? Porque, a partir de las cero horas se tiene menos fase REM, es decir, menos fase profunda. O, dicho de otra manera, nuestro sue�o es m�s ligero y, por lo tanto, m�s susceptible de verse alterado".Lo ideal, prosigue, "ser�a cenar dos o tres horas antes de irnos a la cama y, si es posible, antes de las 21 horas. �Qu� pasa? Que, al final, hay que encontrar un equilibrio entre ese af�n por cuidarnos y la vida social, sobre todo si tenemos en cuenta que el componente social es uno de los grandes predictores de calidad de vida y longevidad"."El veneno est� en la dosis", subraya, y esto se aplica a todo: "El problema de intentar controlarlo todo tanto siempre es que terminamos desarrollando patrones de dependencia y de ansiedad por sentir que no hacemos lo que idealmente deber�amos hacer. No podemos vivir angustiados por hacer todo perfecto".Gafas amarillas, luces infrarrojas, suplementaci�n, tratamientos car�simos solo al alcance de una minor�a... �Se nos est� yendo de las manos esta b�squeda? "La obsesi�n actual es contraproducente. Se leen, escuchan y ven cosas en las redes sociales que son aut�nticas barbaridades. Ha llegado un punto en el que el mayor riesgo de la longevidad hoy no es envejecer, sino el negocio del antienvejecimiento sin evidencia. La longevidad no es magia: es biolog�a, datos y cambios de h�bitos". Am�n.