La subida persistente del mercado residencial en
Catalunya, sumada a la escasez de oferta y la alta demanda, agrava la crisis de acceso a la vivienda. En
Barcelona, los precios por metro cuadrado se disparan y superan récords históricos, al igual que los alquileres. Una situación que ha consolidado la costa norte de
Barcelona, en concreto la comarca del
Maresme, como un destino muy atractivo para los compradores con mayor poder adquisitivo, tanto barceloneses como extranjeros interesados en viviendas de lujo, como demuestra que el incremento de ventas de este tipo de vivienda en la comarca se ha disparado hasta un 18%.La demanda de viviendas de lujo en el
Maresme muestra desde hace meses un dinamismo inusitado. “El
Maresme funciona como una zona de escape para los barceloneses de alto poder adquisitivo”, comenta
Beni García, CEO de
Urbenia, con sede en Mataró, desde donde opera en toda
Catalunya.Las localidades más demandadas son
Alella,
Caldes d’Estrac,
Sant Vicenç de Montalt,
Sant Andreu de Llavaneres y
El Masnou, municipios que cuentan con la mayor oferta de villas de alto nivel. Lo más demandado son casas con vistas al mar, con jardines, viñedos o ubicadas en urbanizaciones exclusivas, más del 80% con precios por encima del millón de euros. “Los tiques de compra rondan entre uno y dos millones de euros, con precios por metro cuadrado entre 4.000 y 6.000 euros” en propiedades de alto nivel.Una de las razones que impulsan a abandonar la ciudad son los precios. En los barrios de la zona alta de
Barcelona, el metro cuadrado es un 70% más caro que en el
Maresme. Mientras que en la comarca costera oscila entre los 2.500 y 3.400 euros, en Tres Torres y Pedralbes se paga entre 6.000 y 10.000 euros. En las zonas premium del Eixample llega hasta los 8.000 euros y en Sarrià-Sant Gervasi supera los 6.000 euros.La urbanización Supermaresme en Llavaneres .Pau Venteo / ShootingLas agencias inmobiliarias de la zona empiezan a derivar hacia cierta especialización en viviendas de alto standing. Los clientes valoran especialmente la proximidad con
Barcelona -a menos de 30 o 45 minutos en tren o en coche y con una conectividad aceptable-, así como disponer de más espacio, luz y calidad de vida que en la ciudad; un ambiente residencial tranquilo, ideal para familias que buscan mejorar su calidad de vida, y una oferta limitada de viviendas premium “que mantiene una alta presión sobre los precios”. En el caso de los barceloneses no se puede hablar de “huida de fortunas”, sino de un ajuste de preferencias de quienes se lo pueden permitir.Según los expertos, entre los compradores nacionales de viviendas de lujo predominan empresarios y profesionales liberales de
Barcelona que inicialmente buscan una segunda residencia, pero que, a medida que se aproxima la jubilación, optan por huir de la masificación urbana y también, detallan, “de la inseguridad percibida en ciertos barrios de la ciudad y del área metropolitana”. En resumen, “la gente busca vida de pueblo, tranquilidad y proximidad con el mar, sin perder su conexión con
Barcelona”, apunta García.Inversores mexicanosPor otro lado, los expertos detallan que han aumentado las compras de viviendas por parte de extranjeros no residentes en los últimos años. “El mercado internacional supone ya entre un 40% y un 60% de la demanda” y se compone mayoritariamente de franceses, holandeses, mexicanos y alemanes. Mientras que los sudamericanos utilizan las viviendas como inversión y segundas residencias, los franceses y holandeses buscan propiedades más grandes, con espacios exteriores y privacidad, a menudo orientadas al sur y con vistas al mar. Los compradores ingleses, en cambio, muestran más interés por la Costa Brava, motivados por la calidad del entorno.Sobre la irrupción de los inversores mexicanos, García asegura que están libres de toda sospecha de blanqueo de capitales procedente del narcotráfico, ya que la legislación española es muy estricta y obliga a “justificar legalmente los ingresos y cumplir con los procesos de prevención de blanqueo de capitales”. Al contrario de lo que se puede pensar, “son operaciones completamente legales y transparentes”.La calle más cara de
Catalunya, la avenida Supermaresme .Pau Venteo / ShootingEl incremento de la demanda también ha provocado que el mercado de obra nueva de lujo en el
Maresme se enfrente a limitaciones por la escasez de suelo y la reticencia de los promotores a realizar pequeñas promociones. En cambio, la obra media y las promociones de precio intermedio -entre 500.000 y 700.000 euros- muestran un crecimiento sostenido, impulsadas por clientes que migran de
Barcelona. García destaca que “esta diversidad favorece la fidelización y permite cubrir necesidades específicas de los compradores nacionales e internacionales”.Un atractivo añadido a la comarca del
Maresme es el incremento de la oferta educativa internacional, que actualmente cuenta con más de 15 colegios internacionales destinados a alumnos de origen británico, estadounidense, francés, suizo e incluso los exclusivos asiáticos, como el empresario chino, enfocado en el entorno de Montgat.“Estamos viviendo un cambio generacional y cultural”, expresa el experto inmobiliario. “La gente busca vivir de forma más integrada en comunidades pequeñas, con contacto humano, grandes espacios exteriores y privacidad”. En este sentido, el
Maresme se consolida como un destino de referencia para quienes buscan calidad de vida sin renunciar al lujo y a la proximidad con
Barcelona.La calle más cara de CatalunyaLa avenida de Supermaresme, en la urbanización que lleva el mismo nombre y que comparten
Sant Andreu de Llavaneres y
Sant Vicenç de Montalt, es la calle con las viviendas más caras de
Catalunya. De media, una casa en Supermaresme tiene un coste de 8,9 millones de euros. En la exclusiva urbanización hay poco más de 150 villas, muchas de ellas de diseño de lujo. Se trata de una urbanización con servicios exclusivos que incluyen la vigilancia privada, conserjería, mantenimiento y zonas deportivas exclusivas. Se trata, según todos los expertos de una de las zonas más selectas de
Catalunya en la que viven cantantes famosos, ídolos del motociclismo, famosos televisivos y artistas de primera línea, pero también grandes empresarios discretos, inversores internacionales e incluso grandes fortunas de la extinta Unión Soviética y Ucrania, que conviven pacíficamente.Corresponsal de La Vanguardia en el Barcelonès Norte y corresponsal y responsable de la edición local de La Vanguardia en el
Maresme. @fedecedo