Desde sus inicios,
i3e ha construido su crecimiento sobre una base empresarial sólida, pero también sobre una convicción que ha ido ganando peso con el paso del tiempo: la responsabilidad de devolver a la sociedad parte de lo que genera. Lejos de ser una línea paralela o un proyecto puntual, la vertiente solidaria se ha convertido en un elemento estructural dentro de la compañía, impulsada directamente por la visión de su fundador,
Francisco García.Forma parte también del propio ADN… de poder compartir todo lo que nuestros negocios generan”Francisco GarcíaCEO de i3eEsa implicación no nace de una estrategia corporativa, sino de una inquietud personal que acaba permeando en toda la organización. “Forma parte también del propio ADN… de poder compartir todo lo que nuestros negocios generan”, explica
Francisco García, CEO de
i3e. A partir de ahí, la empresa ha encontrado en la tecnología una herramienta clave para intervenir en contextos donde otros recursos ya llegan, pero donde el acceso al conocimiento sigue siendo limitado.Lee tambiénEnvían equipos reacondicionados a escuelas, centros sanitarios y proyectos educativosLa iniciativa parte de una realidad evidente: en Europa, miles de equipos informáticos quedan obsoletos tras pocos años de uso, mientras que en muchos países en vías de desarrollo ni siquiera existe acceso básico a un ordenador. Esa desconexión es la que
i3e trata de reducir, enviando equipos reacondicionados a escuelas, centros sanitarios y proyectos educativos en países como
Gambia,
Senegal,
Namibia o
Madagascar.Nadie se preocupa de generar talento. Si les damos herramientas, pueden desarrollar su mente y acceder a un mercado global”Francisco GarcíaCEO de i3ePero la compañía no se limita a donar material. Su enfoque va más allá, apostando por la educación como palanca de cambio. “Nadie se preocupa de generar talento. Si les damos herramientas, pueden desarrollar su mente y acceder a un mercado global. Llevamos ordenadores a países africanos donde pueden cambiar vidas sin acceso a la tecnología”, sostiene García. Bajo esta premisa, los equipos se entregan siempre a centros educativos o comunitarios, evitando su uso individual para garantizar su impacto a largo plazo y evitar que acaben siendo vendidos por necesidad económica. Uno de los proyectos más representativos de esta filosofía es el desarrollado en
Gambia junto a la asociación
Health Volunteers. Durante la intervención realizada en febrero de 2026, el equipo participó en la formación de estudiantes de enfermería, entregó material sanitario y dotó a centros educativos de ordenadores y proyectores para mejorar la calidad de la enseñanza . Además, se trabajó directamente con comunidades locales para garantizar la escolarización de niños en situación vulnerable, consolidando acuerdos con familias y centros educativos.La implicación de
i3e también se traduce en presencia sobre el terrenoLa implicación de
i3e también se traduce en presencia sobre el terreno. No se trata únicamente de enviar recursos, sino de vivir la realidad de los proyectos y entender sus necesidades. En este sentido, la experiencia en
Madagascar marcó un punto de inflexión. Allí, el equipo participó en un proyecto en un orfanato donde, además de aportar tecnología, colaboraron con profesionales sanitarios para mejorar la calidad de vida de los niños. “Es un proyecto enriquecedor. Juntas educación y salud, y ves el impacto real en las personas”, recuerda.Objetivo: asegurar que cada recurso llegue a su destino y tenga un uso realEste contacto directo con la realidad ha permitido a la empresa ajustar su modelo de intervención. En lugar de grandes envíos masivos, que muchas veces se pierden en procesos logísticos o aduaneros,
i3e apuesta por una distribución más controlada y cercana, apoyándose en redes de voluntariado y colaboraciones locales. El objetivo es claro: asegurar que cada recurso llegue a su destino y tenga un uso real.A lo largo de los últimos años, la compañía ha ido ampliando el alcance de sus iniciativas, con entregas de decenas de equipos en distintos países y proyectos que combinan tecnología, educación y salud. Sin embargo, el reto ahora es mayor. El siguiente paso pasa por escalar este modelo y conseguir implicar a más empresas en este proceso.Crear una red que permita recuperar, reacondicionar y redistribuir“Me gustaría convencer a organismos y empresas de que no destruyan equipos que aún pueden tener una segunda vida”, afirma García. La idea es crear una red que permita recuperar, reacondicionar y redistribuir estos recursos de forma eficiente, garantizando además la trazabilidad y la seguridad de los datos.Me gustaría convencer a organismos y empresas de que no destruyan equipos que aún pueden tener una segunda vida”Francisco GarcíaCEO de i3eEste enfoque no solo responde a una lógica solidaria, sino también a una visión más amplia sobre el papel de la empresa en la sociedad. En un entorno donde la sostenibilidad y el impacto social ganan protagonismo, iniciativas como la de
i3e demuestran que es posible integrar ambos mundos sin renunciar al crecimiento empresarial.Para García, esta dimensión es una pieza más de un equilibrio vital. “Es un puzle. La empresa, la vida personal, el deporte y la colaboración con ONGs. Todo suma”, explica. Sin embargo, reconoce que la parte humana tiene un peso especial, no solo por el impacto generado, sino por la transformación personal que implica.Esta dimensión es una pieza más de un equilibrio vitalEsa es, en el fondo, la clave de este proyecto: entender que la tecnología no es solo una herramienta de negocio, sino también una oportunidad para generar igualdad de oportunidades. En palabras del propio García, “no vamos a cambiar el mundo, pero sí podemos aportar un granito de arena que cambie la vida de alguien”.