Alberto N��ez Feij�o ha ordenado a la direcci�n del PP no entrar al trapo de las �provocaciones� de
Santiago Abascal, que asegura que existe un contubernio entre G�nova y los ex dirigentes de
Vox que son cr�ticos con �l. El presidente de los populares ha escrito varios mensajes en los �ltimos d�as a los miembros de su Comit� de Direcci�n para darles la instrucci�n de no entrar al trapo. De los whatsapps a cuyo contenido ha accedido EL MUNDO destacan dos. En el primero, les dice a sus colaboradores que deben evitar el cuerpo a cuerpo: �Nosotros a lo nuestro y sin entrar en las provocaciones de
Vox�.El l�der de
Vox acusa ahora a G�nova de estar manejando en la sombra a todos los ex dirigentes de la formaci�n extrema derecha que est�n critic�ndolo a �l, como Iv�n Espinosa de los Monteros (que reclama un congreso extraordinario del partido) o Jos� �ngel Antelo. Incluso a algunos tan alejados del PP como
Javier Ortega Smith o Juan Garc�a-Gallardo. Que el principal partido de la oposici�n sea el culpable de que aquellos a los que
Vox les corta la cabeza se rebelen contra sus verdugos pol�ticos es una acusaci�n que produce tanta risa como asombro en la planta noble de la sede popular, seg�n las fuentes consultadas.En el segundo de los mensajes de Feij�o a los dirigentes nacionales del PP, enviado tambi�n el pasado viernes, les mandata contestar con mesura si no queda m�s remedio, y en todo caso sin ataques directos a Abascal. Mucho menos por temas personales.Se refer�a as� a las acusaciones que hizo el ex vicepresidente de Castilla y Le�n, Juan Garc�a-Gallardo, en su entrevista con este diario, el pasado mi�rcoles. En ella, Garc�a-Gallardo aseguraba que perdi� la confianza en Abascal cuando supo que se �embolsaba un tercer sueldo� a trav�s de supuestas asesor�as de su mujer. Y centr� el debate en las finanzas de sus dos principales asesores, Kiko M�ndez-Monasterio y
Gabriel Ariza.Este domingo, Abascal volvi� a culpar al PP de las cuitas internas de
Vox. En una entrevista con ABC, el dirigente alav�s asegur� que �el PP se empe�a en da�ar a
Vox y eso puede ser letal�, de manera que �puede volver a pasar que S�nchez acabe ganando�. O sea, gobernando. Y acus� a la direcci�n de G�nova de �una guerra sucia permanente� que �entorpece la relaci�n� entre ambos.Feij�o niega con rotundidad las acusaciones de
Vox de idear y pilotar la revuelta de los cr�ticos: �No solamente no es justo, es que es falso�.Los principales alfiles de Abascal han abonado esta hip�tesis de la conspiraci�n. El secretario general de
Vox, Ignacio Garriga, lo hizo el viernes, tras anunciar la apertura de un expediente interno al ex vicepresidente de Castilla y Le�n Juan Garc�a-Gallardo, del que cree que �seguramente� se le expulsar� del partido. En sus declaraciones a la prensa, primero acus� a Gallardo de calumniar al presidente de
Vox y, sin soluci�n de continuidad, culp� a G�nova de �teledirigirlo�. �Espero que se expulse al se�or Gallardo por calumnias y por decir aut�nticas animaladas. Mientras tanto, nosotros estamos al lado de los espa�oles a pesar de los intentos de descabalgarnos teledirigidos desde G�nova�, ha sostenido Garriga.El secretario general del grupo parlamentario de
Vox en el Congreso, Jos� Mar�a Figaredo, tambi�n ha acusado a �G�nova, no al PP� de las denuncias de falta de democracia e irregularidades econ�micas lanzadas por ex altos cargos de su partido. Figaredo sostuvo que miembros del equipo de N��ez Feij�o �se han reunido con algunas de las personas que est�n montando este foll�n�, en alusi�n a los disidentes.Para Figaredo, el objetivo de la c�pula del PP es �boicotear y sabotear� las negociaciones para que
Vox entre en los gobiernos de Extremadura, Arag�n y Castilla y Le�n, porque eso �rompe su narrativa�.Pero lo cierto es que la �narrativa� del PP pasa por un acercamiento a
Vox. Y eso pasa por los acuerdos auton�micos. Esto es algo que ya ha asumido N��ez Feij�o: desde que el centro de gravedad social se ha desplazado tan claramente a la derecha, los interpelados en cualquier negociaci�n no son s�lo los barones, sino que tambi�n se est� jugando una partida nacional. De ah� que G�nova pautara los pasos a seguir en su �documento marco�. Este texto est� destinado a poner coto al di�logo con
Vox, s�, pero tambi�n a reconfigurar el espacio de la derecha pol�tica.Lo que quiere G�nova es que, ya que tienen que pactar, a PP y
Vox se los vea como un tique, y no como antagonistas. De esta manera,
Vox deja de tener libre todo el carril antipol�tico de la impugnaci�n del bipartidismo: �Ahora ya no es
Vox contra PP y PSOE, sino PP y
Vox contra S�nchez�.Sin embargo, esta estrategia incomoda a la direcci�n de Bamb�, ya que sit�a a
Vox como socio secundario de un partido sist�mico, y, por tanto, le arrebata la bandera de ser el �nico que pelea contra el sistema.Se trata de algo relevante y con trasfondo, porque en
Vox todo pasa por la direcci�n y por la sede de Madrid. Ha ocurrido as� en todas las negociaciones auton�micas con el PP: el l�der regional pactaba una medida y luego ped�a el �ok� de Bamb�. Abascal ser� quien marcar� las l�neas rojas y dar� el visto bueno. Dir� d�nde apretar y d�nde ceder. Y quien, finalmente, bajar� o subir� el pulgar.