Buenos días,Buenos días,Una ola de pesimismo invade a la izquierda desde hace meses ante el convencimiento de que la llegada de la derecha extrema al poder en España es solo una cuestión de tiempo. Que la mayoría de la ciudadanía les ha dado la espalda y que buena parte de su electorado tradicional, sobre todo los votantes más jóvenes, van a apostar por formaciones como
Vox. La preocupación principal de estos sectores es que el crecimiento de la formación de
Santiago Abascal ya ha derechizado al PP y su influencia podría provocar cambios profundos en las leyes y en el funcionamiento de las instituciones que serían algo más que una simple sustitución al frente del Gobierno.Las últimas elecciones autonómicas en
Extremadura, Aragón y
Castilla y León confirman la tendencia de un rodillo de la derecha que cuenta con mayorías sólidas para gobernar. El PSOE solo ha mejorado en
Castilla y León, mientras que los resultados de las formaciones a su izquierda,
Sumar y Podemos, han sido muy negativos.En este clima, que se podría resumir con una mezcla de desorientación y de derrotismo, han aparecido de forma espontánea y sin ninguna conexión, dos voces que se han puesto a reivindicar sin ningún perjuicio los valores de la izquierda de forma muy desinhibida. Poco o nada tienen que ver un político profesional como
Gabriel Rufián con el periodista Marc Giró, pero ambos han construido discursos muy contundentes y usando el lenguaje de la calle para lanzar el mensaje a la opinión pública de que la victoria de las derechas no es aún inevitable, digan lo que digan las encuestas.La apuesta de Rufián ha espabilado a todas las confluencias que se sitúan a la izquierda del PSOE que han salido del marasmo y la pasividad en la que estaban instaladas. La propia
Yolanda Díaz ha anunciado que no será candidata a las elecciones generales y ha despejado el camino de la sucesión. Todas las formaciones afectadas coinciden en el diagnóstico de Rufián. El problema es que se pongan de acuerdo y encontrar un buen líder para defender el proyecto. Dos ministros de
Sumar, Pablo Bustinduy y Ernest Urtasún, ya han dejado claro que no quieren ser candidatos. Si hiciéramos caso a las encuestas del CIS, el propio Rufián podría ser el presidenciable ideal ya que es el cuarto mejor valorado en las encuestas tras Pedro Sánchez, Alberto Núñez Feijóo y
Santiago Abascal. El 9,1% de los encuestados del CIS de marzo lo votarían como presidente del Gobierno, un porcentaje que no alcanza ningún otro político de estas confluencias. El próximo 9 de abril, Rufián participará en Barcelona en un debate junto a la líder de Podemos Irene Montero y el excabeza de lista de Catalunya en Comú, Xavier Domènech, para hablar sobre el futuro de las izquierdas, al estilo del encuentro que protagonizó en Madrid con el dirigente de Más Madrid, Emilio Delgado.Rufián ha modulado su discurso en el Congreso y ha reconvertido sus mensajes a favor de causa independentista a otros favorables a las posiciones netamente de izquierdas. Con un estilo retador, provocativo e irreverente, ha ido cogiendo protagonismo y sus intervenciones en el Congreso despiertan siempre mucho interés. Rufián se ha creado una marca propia y no es casualidad que fuera distinguido en el 2024 con el premio Emilio Castelar al mejor orador por la Asociación de Periodistas Parlamentarios (APP). Veremos si su papel se limitará a ser un agitador para aglutinar a las fuerzas de izquierda o acabará teniendo el principal protagonismo de este movimiento.Lo de Marc Giró no tiene nada que ver con esto. Aquí estamos ante un excelente comunicador, periodista de base, que ha ido escalando peldaños hasta ser fichado como prima donna por el grupo Atresmedia para hacerse cargo de un programa estrella de La Sexta. Giró no esconde sus simpatías por la izquierda y las expresa con total naturalidad y ésta es la base de su éxito. Este domingo en el programa de Jordi Évole hizo una declaración pública de lo que es ser de izquierdas: “Como he tenido la fortuna de nacer en democracia, en una familia económicamente estable, y como sé lo que es la buena vida, la quiero para el resto. Eso es ser de izquierdas. Y me da igual que esa persona esté en cualquier lado y venga de donde venga, y estoy convencido porque he pegado números, que esto se puede conseguir”. Évole puso en contacto en el programa a Giró con el propio Pedro Sánchez y el periodista no tuvo ningún reparo en mostrar su apoyo al dirigente socialista.Giró, compañero de esta Casa por su programa diario Vosté primer en RAC1, ha sorprendido a todos dejando su programa semanal en RTVE para fichar por Atresmedia, cuya línea editorial general no es precisamente sanchista, pese a tener nichos como el del programa del Gran Wyoming. Giró quiere llevar su discurso, mezcla de ironía y sarcasmo, a esta audiencia. En una de sus últimas intervenciones en RTVE bromeó, por ejemplo, sobre su adscripción política y concluyó que se iba a hacer facha: “Es que cuando eres facha, eres facha y nada más. No hace falta que te comas más la olla. Se te quitan de golpe cantidad de preocupaciones: el reciclaje, veganismo, animalismo, Palestina, Ucrania, Yemen, Somalia, los cuidados...(…) Y después puedes dejar de ser tan simpática y amigable, ¡que es agotador! A partir de ahora ya no estás obligada a tener una amiga negra, china, lesbiana, fluida, trans, sudamericana. Ahora si te apetece puedes ser antipática y decir sudaca. ¡Todo son ventajas! Es que te sientes libre, te sientes bien”.Este estilo tiene poco que ver con las formas con las que seguramente muchos dirigentes de izquierda han abusado en el pasado con proclamas y discursos agresivos en los que se sentían en posesión de la verdad y sus posiciones parecían más sermones de obligado cumplimiento que simples opiniones para tener en cuenta.COMO SIEMPRE LES DEJÓ AQUÍ ALGUNAS OTRAS NOTICIAS DE ESTA SEMANA QUE CREO QUE NO SE PUEDEN PERDERSobre las huelgas esta pasada semana en Catalunya en el sector de la educación, aquí hay un buen análisis de Carina Farreras y la opinión de dos profesores sobre el conflicto.De la guerra de Irán, destaco dos miradas de dos de nuestros corresponsales, Catalina Gómez desde Teherán y Ofer Laszewicki, desde Tel Aviv. Son miradas diferentes y como complemento estos dos análisis de Xavier Mas de Xaxàs y Lluís Uría.Javier de la Sotilla nos explica cómo se está enriqueciendo Donald Trump en este segundo mandato.Las consecuencias de la era Trump generan un rechazo general al sueño americano. Un buen análisis de Lara Gómez Ruiz.Un descubrimiento del equipo de investigación A Fondo sobre los problemas que ha generado el supersubmarino español de la Armada.Diez años sin Johan Cruyff. Aquí les dejo los artículos de Santiago Segurola, del propio presidente Joan Laporta y, perdón por autorecomendarme, de quien esto firma.Un ejercicio de narrativa visual sobre la situación de los embalses en Catalunya que hemos pasado de la sequía a la amenaza de desbordamiento.La crisis de Rodalies en Catalunya sigue sin resolverse. Aquí les dejó un informe de David Guerrero y un análisis de Enric Sierra.Y ESTOS SON MIS ARTÍCULOS DE LA PASADA SEMANA:-Martes, 17 de marzo: La maldad sí existe-Miércoles, 18 de marzo: Kent se cansa de su Barbie-Jueves, 19 de marzo: Illa pierde el órdago-Viernes, 20 de marzo: El “no a la guerra” se impone-Sábado, 21 de marzo: Illa, solo ante el peligro-Domingo, 22 de marzo: La que se nos viene encimaDirector de La Vanguardia desde marzo de 2020. Ha trabajado como redactor en las secciones de Política, Sociedad y Ciudades de La Vanguardia, donde entró en 1992