Los psiquiatras Ángela Herrero y
José Luis Sagredo, profesionales del Centro de Salud Mental del Baix Empordà, aprovechan un pequeño receso en su jornada laboral para salir a estirar las piernas. Les acompañan el trabajador social,
Sergi Busquets, que siempre que puede sale a andar por los bosques de su pueblo, y la enfermera
Montse Fàbregas. Esta vez caminan sobre el asfalto y un parque próximo a su puesto de trabajo, en
Platja d’Aro. Pero el objetivo es el mismo: cada paso suma, cada paso cuenta para mejorar su estado físico y emocional, que es lo que persigue el proyecto Walking 10-Week, un programa que arrancó en el 2023 en el Baix Empordà y que este año se ha hecho extensivo a toda la red de salud mental y adicciones de las comarcas de
Girona. En él participan más de un centenar de profesionales, entre psicólogos, trabajadores sociales, psiquiatras, auxiliares clínicos, enfermeros, administrativos y educadores divididos en siete equipos territoriales.La caminata, que realizan de forma individual o en grupo, es uno de los deberes de los participantes del proyecto, que quiere promover el hábito de andar para aumentar la calidad de vida de los profesionales de salud mental de la provincia. El reto se alargará durante diez semanas, que es el tiempo que se recomienda para adquirir un nuevo hábito, y el objetivo es alcanzar una media diaria de entre 7.000 y 8.000 pasos, un hito alineado con una actividad física saludable. Los resultados de la primera semana son esperanzadores. La media diaria de cada grupo se sitúa entre los 54.000 y los 72.000 pasos. Los 16 miembros del equipo del Baix Empordà suman más de un millón de pasos en apenas una semana. Algunos, como una enfermera que se lo ha tomado muy en serio, rompen la estadística: 120.000 pasos en siete días. Imprescindible llevar consigo un podómetro, brazalete, reloj inteligente o descargarse una app de salud en el móvil para registrar cada zancada. Los participantes anotan a diario los pasos, y los resultados se comparten cada semana entre los distintos equipos.Los participantes dicen tener un sueño más reparador, mejor estado anímico y más resistenciaLa investigadora principal del proyecto, Ángela Herrero, constata el beneficio para la salud mental y física del andar. “Ayuda a disminuir peso, el sueño es más reparador, la ansiedad disminuye e incluso ayuda a incrementar la libido al liberar endorfinas y dopamina”, explica. Añade que también ayuda a “sentirse más optimista, relajado y alegre”. Ella bebió de su propia medicina durante los siete años que estuvo trabajando en Estocolmo. “Lo pasé mal por la oscuridad de los largos inviernos, y mis compañeros me sacaban a caminar cada día durante una hora alrededor del hospital”, explica. Aquel ejercicio diario y un cambio en la alimentación mejoraron su estado anímico. Una receta que recuperó al regresar de Escandinavia con este proyecto, que arrancó en el 2023 con un estudio de 31 participantes, entre profesionales, usuarios y familiares, que caminaron durante una semana. Un año después, la iniciativa, que tiene el respaldo del Institut d’Assistència Sanitaria ( IAS) y el Institut d’Investigació Biomèdica de
Girona ( Idibgi), se amplió a diez semanas y se focalizó en los profesionales.El objetivo es que los sanitarios adquieran el hábito de caminar de por vida y puedan prescribir esta receta también entre sus pacientes. Herrero afirma que, cuando los profesionales adoptan el hábito, resulta mucho más fácil recomendarlo a sus pacientes. “El andar activa los antidepresivos naturales del cerebro y, si caminamos cada día un poco, se puede llegar a reducir el consumo de psicofármacos, disminuir las visitas o ingresos en algunos casos”, comenta. En el 2025, la iniciativa se amplió a una muestra de 90 pacientes, cuyos resultados están en fase de estudio. El caminar como medicina se prescribe más bien poco en las políticas nacionales de salud, pero eso es lo que se pretende cambiar con este estudio. En Japón llevan muchos años recetando los curativos baños de bosque.Desde que arrancó el proyecto, algunos, como el psiquiatra
José Luis Sagredo, han notado cambios en su rutina y en el físico. “Tengo más resistencia, yo no caminaba nada, solo los paseos que daba entre urgencias y la unidad de agudos en mi día a día”, explica. “El hábito de andar vino para quedarse”, explica. Otros, como el trabajador social
Sergi Busquets, han reducido de forma drástica el consumo de cafeína, hecho que también le ayuda a descansar mejor. “Es una rueda, la salud siempre llama a más salud”, subraya.