Sumar ha escenificado este lunes un cierre de filas inusual en plena tensión con el
PSOE con un mensaje inequívoco: la batalla por los derechos —con el decreto de vivienda en el centro— se va a librar en la calle y desde ya. “
Sánchez dedicó un minuto el viernes a hablar del decreto de vivienda, pero nosotros vamos a dedicarle un mes para aprobarlo”, han sintetizado los dirigentes del espacio fijando así un horizonte inmediato de movilización en las calles ante una convalidación parlamentaria en el aire, pero que consideran clave tanto para la legislatura como para la revalidación el Gobierno de coalición en las próximas elecciones generales.La cita ha reunido a representantes de
Sumar" class="entity-link entity-organization" data-entity-id="55463" data-entity-type="organization">Movimiento
Sumar,
Izquierda Unida,
Comuns,
Más Madrid,
Compromís,
Més per Mallorca,
CHA y
Verdes Equo en un intento deliberado de proyectar cohesión en pleno proceso de redefinición del espacio en un intento de contrarrestar el ruido interno de las últimas semanas, marcado por el debate sobre el liderazgo tras la decisión de
Yolanda Díaz de no encabezar una futura candidatura.La propia vicepresidenta segunda ha asumido ese contexto y lo ha reencuadrado en clave política. Ha admitido las diferencias con el
PSOE, también en el seno del Gobierno, al señalar que ambas partes “coinciden en el diagnóstico, pero no en el abordaje” en cuestiones como la vivienda. En ese punto, ha reivindicado el decreto como el resultado de “una batalla gruesa” dentro del Consejo de Ministros, subrayando que medidas como la prórroga de los contratos de alquiler han sido “arrancadas” tras una negociación intensa.Lee tambiénCon ese punto de partida, Díaz ha situado la movilización social como palanca imprescindible para sostener el pulso político abierto. “Toca movilizar como sea menester a todo el mundo”, ha afirmado, en una apelación directa a sindicatos de inquilinos, organizaciones ecologistas y movimientos feministas para “ganar en la calle lo que ya está hoy en vigor”. A su juicio, el desenlace de este ciclo marcará el eje de la próxima contienda electoral: “Se está decidiendo si la vivienda es un derecho fundamental o una mercancía”.El mensaje ha combinado advertencia y horizonte. Díaz ha defendido que “hay que salir a ganar el país” y ha reivindicado el papel determinante del espacio en la actual mayoría parlamentaria. “Sin
Sumar no habría habido Gobierno de coalición progresista”, ha recordado, para subrayar que el futuro de esa alianza pasa por reforzar su perfil propio dentro del Ejecutivo.En esa misma línea, el portavoz de
Sumar, Ernest Urtasun, ha ampliado el foco para situar la guerra de Irán como uno de los vectores que marcarán la segunda mitad de la legislatura. “¿Quién va a pagar los costes de la guerra?”, se ha preguntado, en una intervención que ha vinculado el contexto internacional con la disputa interna sobre el reparto de costes y la protección de derechos. Urtasun ha advertido de un escenario de conflicto prolongado y ha cargado contra la “vinculación” entre los intereses energéticos y la guerra, al tiempo que ha reivindicado como un logro la inclusión de límites a los márgenes empresariales en el decreto que
Sumar forzó en el polémico Consejo de Ministros del pasado viernes.El dirigente de
Sumar ha aprovechado también para fijar posición en el tablero parlamentario. Ha dirigido críticas a Junts por su postura en materia de vivienda, al considerar que no responde a los intereses de la mayoría social, y ha acusado a la derecha y a la extrema derecha de “trabajar en contra de la mayoría”. Pero, al mismo tiempo, ha lanzado un aviso al
PSOE: “Aunque se pierdan decretos, el Gobierno tiene que dejar clara la dirección. No caben autovetos”.El coordinador federal de
Izquierda Unida, Antonio Maíllo, ha reforzado la idea de sostener el pulso en el tiempo. Ha apelado a la “ética de la convicción” para justificar la presión ejercida dentro del Ejecutivo y ha situado la ofensiva política en un marco más amplio, vinculado también al rechazo social a los conflictos bélicos. “El no a la guerra es un mandato de la sociedad española”, ha sostenido.
Sumar ha escenificado este lunes un cierre de filas inusual en plena tensión con el
PSOE Chema Moya / EFEPor su parte, la ministra Mónica García (
Más Madrid) ha ampliado el perímetro del debate más allá de la vivienda. Ha situado en el mismo plano la necesidad de intervenir sobre los márgenes empresariales y de blindar derechos como el aborto o la sanidad pública, en un intento de ensanchar el campo de disputa política. Su intervención ha incluido además un reconocimiento explícito al ministro Pablo Bustinduy, uno de los nombres que sobrevuela el debate interno y que, pese a haberse descartado como candidato, ha recibido varios gestos de respaldo. Sin un liderazgo definido y con fricciones abiertas con el
PSOE,
Sumar ha optado por reforzar su identidad política y trasladar la confrontación al terreno de la movilización social. El reto inmediato será comprobar si esa estrategia logra sostener el decreto en el Congreso y, al mismo tiempo, recomponer un espacio que busca rearmarse sin haber resuelto aún su propia dirección.Redactor de la sección de política tras una década cubriendo la actualidad de Madrid entre 2011 y 2022. Antes en Microsoft News y el diario Metro