Siete días. Solo había pasado una semana del comienzo de la invasión rusa de Ucrania cuando el terror se apoderó de las calles de
Yahidne. El 3 de marzo de 2022, los soldados del Kremlin entraron en este pequeño pueblo situado a más de 120 kilómetros al noreste de Kiev y encerraron a los civiles en el sótano de una escuela.Desde bebés de apenas un mes hasta abuelos de 93 años pasaron 27 días recluidos. Eran 350 personas, entre ellas 69 niños, hacinadas en un espacio de apenas 65 metros cuadrados. Sin espacio, sin ventilación, sin higiene. Murieron más de una decena de captivos, la mayoría ancianos.Las huellas de un crimen de guerraPuerta con un calendario que registra la retirada rusa. Los nombres de los asesinados y de los que murieron en el sótano figuran a la izquierda y a la derecha, respectivamente
Grzegorz Kiarszys / AntiquityAhora, un grupo de arqueólogos ha estudiado el sitio para revelar las huellas de ese crimen de guerra y del traumático impacto que tuvo entre la población local, incapaz de olvidar el horror que vivieron hasta que fueron liberados por la contraofensiva del ejército ucraniano en abril de 2022.Privados de lo más básico y sin espacio ni siquiera para dormir, las condiciones eran extremadamente difíciles. “Examinamos todo, desde dibujos infantiles en las paredes, juguetes abandonados y libros de texto escolares hasta raciones militares a medio comer, periódicos de propaganda o equipo militar usado”, dice el doctor
Grzegorz Kiarszys, de la Universidad polaca de
Szczecin.Vista exterior de la escuela de
Yahidne. Desde su interior se escuchaban los constantes bombardeos y disparos
Marek Lemiesz / AntiquitySegún explica en un artículo publicado en la revista
Antiquity, las imágenes por satélite revelaron evidencias de actividad militar, desde vehículos hasta fortificaciones temporales. La presencia de civiles era notablemente escasa, pero se percibe a través de los vestigios materiales del sótano de la escuela.Los investigadores polacos, entre los que se encuentra también
Marek Lemiesz, del Instituto Nacional del Patrimonio Cultural de Polonia, han podido documentar los objetos encontrados en el lugar y ayudar a preservar la memoria colectiva de esta experiencia traumática.Lee tambiénDibujos infantiles en la pared de la sala principal del sótano
Marek Lemiesz /
Antiquity“El crimen de guerra de
Yahidne dejó numerosas huellas materiales”, apunta Kiarszys. “La ominosa presencia de estos artefactos contrasta fuertemente con las pacíficas decoraciones de las paredes de la escuela, que representan personajes de cuentos infantiles, fábulas y símbolos de paz”, añade.Por si alguien se pregunta qué importancia tenía este pequeño pueblo ubicado cerca de las fronteras con Rusia y Bielorrusia, la realidad es que era un enclave estratégico por su cercanía a Cherníhiv, una ciudad de 300.000 habitantes que los rusos rodearon, aislaron y bombardearon durante semanas.Libros escolares, una caja de raciones militares, tazas, dibujos, un peluche, un tablero de ajedrez y camas infantiles en el sótano de la escuela
Grzegorz Kiarszys / AntiquityLos materiales aparentemente mundanos descubiertos en la escuela de
Yahidne revelan, aún así, cómo aquello que parece olvidado continúa moldeando el presente de formas intangibles y sutiles. “Se convierten no solo en evidencia de una atrocidad pasada, sino también en vestigios persistentes de este trauma colectivo”, dicen los expertos.“Los interiores de la escuela –destaca el doctor Kiarszys- resultan a la vez familiares y extraños. Cada uno de estos elementos, sin embargo, alude silenciosamente a lo que se ha perdido, a la ausencia misma”.Copia desechada del periódico de propaganda 'Komsomolskaya Pravda'
Grzegorz Kiarszys / AntiquityTras la contraofensiva ucraniana, las tropas rusas se retiraron, pero el legado de esta experiencia traumática permanece en la memoria colectiva de los habitantes del municipio, supervivientes que perdieron a sus familiares, sus viviendas y sus vidas por una guerra que no habían pedido.Actualmente se están elaborando planes para convertir la escuela en un museo que dé testimonio de los sucesos ocurridos y sirva de evidencia para la comunidad internacional. “Los resultados de este estudio serán invaluables para crear una exposición fiel a la escena original”, dicen los investigadores.Residuos dejados por los soldados del ejército ruso como cajas de raciones vacías, colillas de cigarrillos y periódicos de propaganda
Grzegorz Kiarszys /
Antiquity“Quizás la contribución más significativa de nuestro trabajo, que resalta el papel social y ético de la arqueología, es que ha ayudado a reconocer el crimen de
Yahidne, a contar la historia de esas personas y contribuir a la difusión de los trágicos sucesos que tuvieron lugar en la escuela”, concluye
Grzegorz Kiarszys.Periodista