El presidente de la Asociación Valenciana de Agricultores (AVA-Asaja),
Cristóbal Aguado, ha lanzado este lunes un duro mensaje contra las políticas comerciales de la Unión Europea y ha avertido de los riesgos económicos derivados del actual contexto internacional. Durante su intervención en el ‘Fórum Europa. Tribuna Mediterránea’, celebrado en
Valencia, el dirigente agrario ha criticado con contundencia tanto los acuerdos con terceros países como la respuesta institucional ante conflictos como la guerra en
Oriente Medio, que —según alertó— puede tener consecuencias “imprevisibles” si se prolonga en el tiempo.Aguado dibujó un escenario complejo para el sector primario, en el que confluyen decisiones políticas que, a su juicio, perjudican a los agricultores europeos, y un entorno geopolítico inestable que amenaza con disparar costes y reducir mercados. En este contexto, el presidente de AVA-Asaja llegó a calificar a la presidenta de la
Comisión Europea,
Ursula von der Leyen, como una “enemiga” del campo valenciano por impulsar acuerdos comerciales sin contar con el sector.Aguado califica a la presidenta de la
Comisión Europea,
Ursula von der Leyen, como una “enemiga” del campo valencianoEl principal foco de sus críticas se centró en tratados como el de
Mercosur, que considera un “verdadero hándicap” para la agricultura europea. Según explicó, estos acuerdos no responden a un consenso real entre las partes implicadas, ya que los agricultores y ganaderos de la Unión Europea no han sido escuchados durante su negociación.“Se ha dado la orden de firmar sin atender a los reparos del sector”, denunció Aguado, quien cuestionó el procedimiento seguido por las instituciones comunitarias. A su juicio, esta forma de actuar “no cabe en una democracia” y se asemeja más a dinámicas propias de una “dictadura”, al no incorporar la voz de quienes se ven directamente afectados.El dirigente agrario insistió en que los acuerdos comerciales deberían tener como objetivo complementar la producción europea, no sustituirla. En este sentido, alertó del riesgo de que productos de terceros países, con estándares diferentes, compitan en condiciones desiguales con los europeos. “No cambiemos peces por naranjas o carne hormonada por la carne española”, afirmó, en una crítica directa a lo que considera una pérdida de soberanía alimentaria.Más allá de la política comercial, Aguado centró buena parte de su intervención en los efectos de la guerra en
Oriente Medio sobre la agricultura. El dirigente se mostró “tremendamente preocupado” por la evolución del conflicto, al que calificó como el “enemigo número uno” del sector, especialmente en el ámbito mediterráneo.Cristobal Aguado durante la conferencia en el foro Nueva Economía forumLVEEn apenas dos semanas, según detalló, el precio de los fertilizantes ha experimentado un incremento del 35%, un dato que ilustra el impacto inmediato de la inestabilidad internacional en los costes de producción. “No sé si Europa conseguirá librarse, pero si esta guerra se alarga podremos tener sustos importantes”, advirtió.Para Aguado, el problema no se limita al encarecimiento de insumos, sino que afecta a toda la cadena económica. La incertidumbre sobre los mercados, el encarecimiento de la energía y las posibles interrupciones en el comercio internacional dibujan un panorama en el que la planificación empresarial resulta cada vez más difícil.En este contexto, el presidente de AVA-Asaja valoró positivamente las ayudas anunciadas por las administraciones, tanto a nivel estatal como autonómico, pero subrayó que serán insuficientes si el conflicto se prolonga. “No dejarán de ser parches”, afirmó, al tiempo que insistió en que lo que necesita el sector es “estabilidad” para poder competir en la economía global.Aguado recordó la experiencia reciente de la guerra en Ucrania como ejemplo de las consecuencias que pueden derivarse de un conflicto prolongado. Entonces, explicó, la Unión Europea prometió la apertura de nuevos mercados para compensar la pérdida de exportaciones hacia países como Rusia, Bielorrusia o la propia Ucrania. Sin embargo, ese compromiso, según denunció, se ha quedado en un “brindis al sol”.“La realidad es que perdimos muchos mercados y no se han sustituido”, lamentó, evidenciando la desconfianza del sector hacia las promesas institucionales. Este precedente refuerza, en su opinión, la necesidad de adoptar medidas más estructurales y menos dependientes de soluciones coyunturales.El discurso de Aguado encontró eco en otros representantes del tejido empresarial valenciano presentes en el acto. El presidente del Consejo de Cámaras de Comercio de la Comunitat Valenciana, José Vicente Morata, quien presentó al ponente, coincidió en señalar que las medidas actuales pueden ser útiles a corto plazo, pero advirtió de que será necesario actuar con mayor contundencia si la guerra se alarga.Morata subrayó que una de las principales preocupaciones es la posible caída del consumo, un factor que podría agravar los efectos económicos del conflicto. “Una guerra se sabe cuándo empieza, pero no cuándo acaba”, recordó, insistiendo en la incertidumbre que rodea a este tipo de situaciones.Morata subrayó que una de las principales preocupaciones es la posible caída del consumoEn la misma línea, el presidente de la patronal valenciana, Vicente Lafuente, valoró como “positiva” la reducción de la fiscalidad de los hidrocarburos impulsada por el Gobierno, aunque consideró que las medidas están avanzando “despacio” y deberían ser más ambiciosas. A su juicio, el coste de los combustibles sigue siendo un problema grave para las empresas, con impacto directo en los precios de los alimentos.Lafuente destacó que, aunque las iniciativas actuales van en la “dirección adecuada”, será necesario reforzarlas si el conflicto se prolonga. En particular, apuntó a la necesidad de mejorar la financiación empresarial a través de instrumentos como el Instituto Valenciano de Finanzas o la Sociedad de Garantía Recíproca.Lafuente pide mejorar la financiación empresarial a través del IVF o la SGREl trasfondo de todas estas intervenciones es un mismo diagnóstico: la economía valenciana, y especialmente su sector agrícola, se enfrenta a un escenario de elevada incertidumbre en el que confluyen factores internos y externos. Por un lado, decisiones políticas como los acuerdos comerciales generan malestar en el sector; por otro, la inestabilidad internacional introduce riesgos difíciles de prever.En este contexto, Aguado aprovechó su intervención para lanzar un llamamiento a la clase política española. “Hay que dejar la política del perro y el gato”, reclamó, en referencia a la confrontación entre los principales partidos. A su juicio, es necesario un mayor consenso para abordar los retos que enfrenta el sector agrario.El presidente de AVA-Asaja también mostró su preocupación por la respuesta institucional ante episodios recientes como la dana, criticando la actuación del Ministerio para la Transición Ecológica. Aunque no profundizó en este punto durante su intervención principal, dejó entrever su descontento con la gestión de las crisis que afectan al campo.Licenciado en Ciencias de la Información por la UAB y Doctor en Comunicación por la UV. Delegado en València y redactor jefe de La Vanguardia desde 1991