La reciente instalación de un módulo de vivienda móvil en la nueva residencia de
Windsor" class="entity-link entity-person" data-entity-id="1300" data-entity-type="person">Andrew Mountbatten-
Windsor en
Norfolk, en a la finca
Sandringham, refleja el profundo cambio que atraviesa su vida personal y su estatus dentro de la familia real británica. El exduque de York claudicó al trasladarse a una propiedad mucho más modesta tras abandonar el histórico
Royal Lodge, una mansión de unas 30 habitaciones situada en los aledaños del castillo de
Windsor, y ahora tiene evidentes problemas de espacio al aferrarse a su antiguo estilo de vida.La nueva vivienda, conocida como
Marsh Farm, cuenta con cinco dormitorios y está ubicada en la localidad de
Wolferton. Este cambio no solo implica una reducción considerable de espacio, sino también una reorganización de su entorno doméstico y del personal que lo asiste.
Carlos III proporciona a Andrew un limpiador, un jardinero y un cocinero de
Sandringham para atender sus necesidades. En este sentido, se comentó que el monarca británico siente un sentido del deber de protección hacia su hermano menor a pesar de la vergüenza que ha acarreado para los
Windsor.
Marsh Farm, en la finca de
Sandringham, en
Norfolk. PA Images via Getty ImagesAnte la falta de espacio en la nueva casa, Andrés ha instalado una gran casa móvil blanca en los terrenos de la propiedad. La estructura fue transportada en camión grúa y colocada discretamente en una zona que anteriormente funcionaba como establo en un intento de mantenerla fuera de la vista. Según la prensa británica, esta solución servirá para alojar a parte de su personal, algo que pese a la reducción de su estilo de vida sigue considerando necesario.Este detalle logístico pone de manifiesto una contradicción interesante: aunque el exduque ha renunciado a honores y títulos y ha reducido considerablemente su residencia, sigue dependiendo de un equipo de apoyo ligado a la familia real británica. La casa móvil, por tanto, actúa como una extensión funcional de la vivienda principal, permitiéndole mantener cierto nivel de servicio sin alterar la estructura de una casa demasiado pequeña para una vida de príncipe.Otra vista a
Marsh Farm en la finca de
Sandringham, en
Norfolk. GTRESEl traslado a
Marsh Farm se produce en un contexto complicado para
Windsor" class="entity-link entity-person" data-entity-id="1300" data-entity-type="person">Andrew Mountbatten-
Windsor, marcado por su retirada de la vida pública tras las controversias de los últimos años, a los que en las últimas semanas ha arrastrado también a su exesposa e hijas. Desde su desvinculación oficial de las funciones reales, su presencia institucional ha desaparecido, lo que también ha repercutido en su estilo de vida y en sus recursos.Medios como The Telegraph y BBCNews han señalado que este cambio de residencia también está relacionado con decisiones financieras y con la reorganización de propiedades dentro del patrimonio real, bajo la supervisión del rey
Carlos III. La presión por reducir gastos y optimizar el uso de las residencias reales habría influido en la salida de Andrés del
Royal Lodge.Este hijo de Isabel II no estaba muy entusiasmado con la idea de mudarse a
Marsh Farm, pero, según Daily Mail, hace unos meses el expríncipe estaba “optimista” con el traslado siempre y cuando en su nueva casa tenga Sky TV, banda ancha rápida, acceso a caballos y un buen club de golf cercano. En cuanto a sus muchas pertenencias, entre ellas los famosos ositos de peluche, el expríncipe ha hecho selección durante el traslado. En cuanto a la nueva vida en
Marsh Farm de
Windsor" class="entity-link entity-person" data-entity-id="1300" data-entity-type="person">Andrew Mountbatten-
Windsor, se dice que no cambiará mucho de la que hacía en el
Royal Lodge, pues se sabe que tras los escándalos de los últimos años y el avance de la edad dejó de lado sus constantes salidas, fiestas y viajes y se ha vuelto un teleadicto, algo que combina con una rutina de comidas en solitario en casa.