Carlos Márquez DanielBarcelona 23/03/2026 19:11 Actualizado a 23/03/2026 19:33 Decía el anuncio de una conocida empresa de neumáticos en los años 90 que la potencia sin control no sirve de nada. No es que la investigación sobre los confines del cerebro no haya alcanzado buenas cuotas de éxito en
Barcelona, pero qué duda cabe de que con mejores medios podría llegar incluso más lejos. Ese salto cualitativo se dará de la mano del
Barcelona" class="entity-link entity-organization" data-entity-id="61807" data-entity-type="organization">Centro de Neurociencias Aplicadas de
Barcelona (BCAN, en sus siglas en inglés) de la
Barcelona" class="entity-link entity-organization" data-entity-id="49938" data-entity-type="organization">Universitat de
Barcelona (UB), una iniciativa que ya se presentó el pasado diciembre pero de la que este lunes se han dado a conocer algunas novedades importantes que ya invitan a pensar que esto ya no es solo un proyecto. Si nada lo impide, las obras empezarán en julio del 2027, con la idea de terminar a finales del 2028 y que la institución esté consolidada y 100% operativa a lo largo del 2030. Lee tambiénEl lugar escogido para albergar el nuevo hub científico es el antiguo teatro de
Llars Mundet. A mediados del siglo pasado fue la sala de espectáculos más grande de
Barcelona, con capacidad para 1.300 personas; ahora aspira a convertirse en un organismo de referencia mundial en cuanto a investigación de la medicina cerebral y el posterior desarrollo de tratamientos para algunos de los retos de salud más acuciantes del siglo XXI. Las obras se financian al alimón entre la
Barcelona" class="entity-link entity-organization" data-entity-id="54494" data-entity-type="organization">Diputación de
Barcelona -propietaria del edificio- y el
Govern. En ambos casos, con dinero del
Fondo Europeo de Desarrollo Regional (FEDER).El rector de la UB,
Joan Guàrdia, expone el proyecto del BCAN, este lunesMané EspinosaEl edificio es obra de
Manel Baldrich (1911-1966), que transformó la topografía hostil de la falda de
Collserola en una oportunidad social para miles de niños que durante 30 años fueron pasando por lo que nació como un hospicio y que se convirtió, a partir de 1995, en un nuevo campus de la UB. La falta de financiación para darle una vida nueva, y la desconexión entre el cine y los nuevos usos académicos dejaron en barbecho el inmueble, cuyos laterales sí se usaron para, servicios universitarios, como la copistería.
Joan Guàrdia, rector de la UB, estaba especialmente eufórico y emocionado este lunes durante la visita al teatro, donde el olor a humedad y el estado de la sala dejan claro que la obra no será cosa menor. Ha recordado los primeros años 90, cuando desembarcó en el lugar y empezaron a surgir propuestas que jamás cristalizaron. Primero tenía que llegar al edificio la nueva facultad de Farmacia. No sucedió. Y luego se habló de un centro de convenciones y congresos. Pero tampoco cuajó. De ahí su ademán liberado, de haber arrancado una inmensa espina, ha celebrado, gracias a la colaboración con la Generalitat y la Diputación. “Poder estar aquí -ha compartido- es muy emocionante, pero esta es la parte fácil. Ahora falta que dentro de unos años sea un centro de referencia al que todo el mundo quiera venir”.Se espera que el BCAN sea clave en la investigación y posterior tratamiento de patologías derivadas de la neurodegeneración y el envejecimiento, así como el abordaje de enfermedades como la depresión o la ansiedad. En todo ello ya trabaja desde el 2015 la matriz de lo que será el nuevo centro, esto es, el Instituto de Neurociencias de la UB, con más de 500 investigadores. Su director, Jordi Alberch, era otro de los enternecidos este lunes: “Es un proyecto estratégico y de país. Todos tenemos cerca a alguien con un problema mental o una enfermedad degenerativa, y con este centro, sumado a la base potente que ya tenemos, tendremos las herramientas para ser una referencia a nivel mundial”.Misma sensación por parte de Núria Montserrat, bioingeniera e investigadora en la Institución Catalana de Investigación y Estudios Avanzados (ICREA) que desde agosto del 2024 ejerce como consellera de Recerca i Universitats. Ha hablado de “aportar soluciones” de dar “un salto de escala”, de sumar “masa crítica para dotar al país de infraestructuras científicas y tecnológicas lidere que puedan atraer y hacer circular el talento para generar investigación de excelencia”. Lluïsa Moret, presidenta de la
Barcelona" class="entity-link entity-organization" data-entity-id="54494" data-entity-type="organization">Diputación de
Barcelona ha elogiado un acuerdo que permite “generar lógicas que ayudan a la calidad de vida de los ciudadanos”, y ha aplaudido que en el proyecto “confluyan muchos patrimonios en un mismo espacio -histórico, arquitectónico, artístico, científico y académico- que comparten un mismo objetivo, el de generar utilidad pública”.