L�DERESShaka SenghorPas� casi dos d�cadas en prisi�n por matar a un hombre en una venta de droga en
Detroit cuando era un adolescente. Tras siete a�os en aislamiento, cambi� su mentalidad. Hoy, ya en libertad,
Shaka Senghor es un autor 'bestseller' y un cotizado gur� de la autoayuda en EEUU. Ahora presenta en Espa�a su libro 'C�mo ser libre'Actualizado Lunes, 23 marzo 2026 - 22:44Shaka Senghor tiene 53 a�os, es escritor, autor superventas seg�n el prestigioso ranking de
The New York Times, orador y conferenciante. Sus charlas TED acumulan millones de visualizaciones en internet y su nombre aparece en la lista de los personajes m�s inspiradores e influyentes espiritualmente que elabora cada a�o en EEUU la periodista americana
Oprah Winfrey. Es adem�s experto en resiliencia, profesor ocasional en la Universidad, coach y activista.Todo esto dice su curr�culum... Tambi�n que
Shaka Senghor es un asesino. O al menos que lo fue.En el verano de 1991, cuando a�n no hab�a cumplido los 20, mat� de un disparo a otro tipo durante un trapicheo de drogas en las calles m�s chungas de
Detroit. Se declar� culpable y fue sentenciado a entre 17 y 40 a�os de c�rcel. Su condena final fue de 19, siete de los cuales los pas� en r�gimen de aislamiento por su peligrosa conducta en prisi�n.Cuando sali�, 7.000 d�as despu�s, el recluso 219.184 se empe�� en escapar de ese 67,8% de ex convictos que acaban de nuevo encerrados antes de que pasen tres a�os y se convirti� en una estrella de la autoayuda, un influencer capaz de dar charlas en Harvard y de convertir su infierno entre rejas en discursos motivacionales para compa��as como
Google,
Apple o
Meta. �Mi mensaje m�s importante es que todo el mundo tiene una prisi�n oculta�, evangeliza ahora. �Pero tambi�n que toda prisi�n tiene una puerta�.Y lo dice �l, que se pas� la juventud agarrado a unos barrotes. �Viv�a encerrado en una celda 23 horas al d�a, cinco d�as a la semana. Los otros dos d�as no sal�a ni un minuto�, explica. �El aislamiento es una experiencia inhumana para cualquiera, realmente dura. A menudo todo era caos y ruido, mucho ruido. Los otros presos golpeaban las paredes o las puertas de sus celdas y no dejaban de gritar. Otra veces s�lo hab�a silencio...�.�C�mo hace uno para no perder la cabeza ah� dentro?Yo me las arreglaba para pasar los d�as leyendo, leyendo muchos libros. Siempre que ten�a un libro lo le�a. Con el tiempo tambi�n empec� a escribir mucho. Y eso creo que me protegi� de no volverme loco. Desarroll� la capacidad de leer y meditar para simplemente establecer alg�n tipo de estructura sobre la que tuviera alg�n control.Para saber m�sShaka Senghor responde hoy al otro lado de la pantalla desde el estudio de grabaci�n que tiene en su casa de Los �ngeles. Lleva una gorra de b�isbol de los Tigers de
Detroit que cubre sus ya caracter�sticas rastas y en las manos tiene la edici�n en espa�ol de su �ltimo libro, el primero de los tres que ha escrito que se publica en nuestro pa�s. Se llama C�mo ser libre (Ed. Diana) y se presenta como una gu�a para escapar de las prisiones invisibles de la vida.�Qu� nos puede ense�ar sobre la vida alguien que fue condenado por asesinato?Creo que las personas que han sido condenadas por cualquier delito pueden ense�arnos mucho sobre la vida. La m�a ha sido un ejemplo de lo que pasa cuando fracasas, cuando te quedas al margen de la sociedad. Aprender a levantarte despu�s de algo as� es una lecci�n que se aplica en cualquier �mbito. �C�mo te recuperas cuando te despiden de tu trabajo? �C�mo te redimes cuando no eres un buen padre? Yo aprend� mucho y por eso escrib� este libro, que no trata tanto de la c�rcel como de las prisiones ocultas que existen en nuestra mente. Creo que la gente puede aprender de mi trayectoria: no solo de c�mo asum� la responsabilidad y rend� cuentas por mi delito, sino de todo lo que hice despu�s. C�mo decid� replantear mi vida, c�mo supe abrazar la educaci�n por mi cuenta y c�mo me dedico ahora a servir a los dem�s.Cuenta Senghor con la calma de un monje budista que cuando entr� en la c�rcel era un cr�o �cabreado y destrozado�. Atr�s quedaba una infancia marcada por el crack y las pel�culas de kung fu, por un intento de abuso sexual cuando era solo un chaval, por los malos tratos y el abandono de su madre. A los 14 Shaka se escap� de casa, a los 16 imagin� su suicidio con una escopeta y un bote de pastillas en el s�tano de su casa y a los 17 casi le matan de un tiro. A los 19 dispar� �l.�El primer d�a en prisi�n sent� ira y verg�enza. Estaba enfadado porque pensaba que mi vida acababa ah��, explica.Durante sus primeros a�os encarcelado acumul� 36 sanciones disciplinarias. �No cre� que hubiera otra posibilidad para m��, insiste. Hasta que algo empez� a cambiar en su cabeza...Escribe en su libro: �Me di cuenta de que ya hab�a entrado en prisi�n mucho antes de que me arrestaran�.Los libros, la escritura y la meditaci�n le dieron la libertad tambi�n mucho antes de que el tribunal le concediera la condicional. �Creo que la libertad es algo que viene de dentro�, cuenta. �A veces puedes moverte, pero la ira, la verg�enza, la decepci�n o la inseguridad te tienen atrapado en tu mente y eso es peor que estar f�sicamente encarcelado. Cuando te libras mental y espiritualmente, el cuerpo te acaba siguiendo�.�Cu�l fue el peor momento para usted en la c�rcel?El momento m�s oscuro fue cuando, despu�s de tres a�os en r�gimen de aislamiento, me di cuenta de que ten�a un talento como escritor, pero a la vez estaba atrapado en un lugar en el que no pod�a hacer nada con lo que escrib�a. Esa fue la parte m�s dura de mi condena: descubrir que ten�a un sue�o en un entorno destinado a ser una pesadilla.�La prisi�n est� hecha para quebrarte�, dice en la primera p�gina de su libro. �Las paredes, las reglas, la rutina; todo est� planeado para despojarte de todo lo que tienes hasta que olvides qui�n eres�. �C�mo reconstruye uno su identidad cuando durante a�os le han definido por un delito?Primero tienes que construir tu identidad por dentro. Y la historia que te cuentas a ti mismo tiene que importar m�s que la historia que el sistema cuenta sobre ti. En mi caso fue cuesti�n de ir acumulando peque�os logros que, aunque no me defin�an, formaban parte de qui�n soy. Escribir un diario, por ejemplo, me ayud� mucho a darme cuenta de que yo era m�s que mi delito. Era m�s que mi peor momento. Cre� que, si segu�a presente en el mundo, pod�a aportar valor a la sociedad. Y eso era m�s importante que algo que hice cuando era un chaval de 19 a�os.
Shaka Senghor, junto a la periodista
Oprah Winfrey en el Festival de Televisi�n de Tribeca, en el a�o 2017.NICHOLAS HUNT /GETTYSenghor sali� de la c�rcel en 2010 convertido en otra persona y convertido el mundo en otro mundo. �Cuando entr� en prisi�n no hab�a internet. Y, de repente, volv� a casa y hab�a un mont�n de formas diferentes para que la gente se conectara y comunicara. Yo no conoc�a ninguna de ellas y tuve que aprenderlo todo de golpe�, recuerda. �Lo m�s dif�cil fue darme cuenta de que una gran parte de m� segu�a siendo aquel chico de 19 a�os que hab�a entrado en prisi�n y tener que aprender de nuevo a desenvolverme en la sociedad, a sentirme c�modo y moverme libremente por el mundo�.�Qu� parte de usted sigue viviendo en aquella c�rcel?Dir�a que la �nica es el amor que siento por los amigos que dej� atr�s y mi deseo de ayudar a la gente en ese entorno. Nunca pens� que volver�a a entrar, pero ahora voy a prisiones de todo el mundo y siento amor por las personas que intentan encontrar sentido a su vida mientras est�n all� dentro.�Qu� aprendi� de los otros presos que nunca hubiera aprendido en la calle?Es dif�cil imaginar c�mo habr�a sido mi vida si nunca hubiera entrado en la c�rcel. Pero yo aprend� a ser responsable. Aprend� a ser diligente en mis estudios, a afrontar mis dificultades de frente. All� dentro conoc� a algunos de los pensadores m�s incre�bles: abogados, fil�sofos, educadores... Hab�a hombres incre�bles. Algunos de mis mejores mentores cumpl�an condena.Usted es ahora un firme activista a favor de la reforma de la justicia penal y la rehabilitaci�n de los internos. �Es la c�rcel s�lo un castigo o una oportunidad de transformaci�n?La c�rcel en s� misma es un castigo. Y creo que la transformaci�n depende de cada persona. La c�rcel puede ayudar a que la gente d� un giro a su vida, pero durante muchos a�os no ha sido as�. Yo tuve suerte, pero a m� no me cambi� la c�rcel, me cambi� yo a m� mismo.Cada cap�tulo de su libro, escrito como si el mism�simo Mr. Wonderful hubiera pasado media vida en Alcatraz, va titulado con un sentimiento. Todos por los que fue desfilando Senghor en prisi�n. Del dolor a la ira. De la alegr�a al �xito. El perd�n, la vulnerabilidad, la esperanza... Cada bloque tiene su tabla de ejercicios pr�cticos y una ristra de frases, a lo maestro Yoda, que le han convertido en un cotizado gur�.Dice que el dolor le ayud� a entender la importancia de la gratitud. �Me ense�� que somos resilientes y me ense�� a estar agradecido por las cosas que tengo en mi vida, incluso cuando es dif�cil. Si puedo superar el dolor del momento, puedo salir adelante en cualquier situaci�n�.Dice tambi�n que es m�s f�cil castigarse a uno mismo que perdonarse. �Una de las cosas m�s dif�ciles como seres humanos es perdonarnos a nosotros mismos cuando hemos hecho algo que ha perjudicado a otras personas�, filosofa. �Y si no puedes perdonarte a ti mismo, es dif�cil aceptar el perd�n de los dem�s. A m� me llev� un tiempo darme cuenta de que era digno de perd�n�.Y dice tambi�n que ya no le tiene miedo a ser feliz. �No, la verdad es que ya no�, celebra. �Me esfuerzo de verdad por vivir mi vida con alegr�a, amor, risas y todas esas cosas que conforman una vida muy feliz�.Cuando piensa hoy en el joven que era a los 19 a�os, �qu� ve?Veo a un chico que hab�a sufrido muchos traumas y que, a su vez, traumatiz� a otras personas. S�lo veo a un ser humano complejo que todav�a no hab�a terminado su camino. Todav�a hay cosas de m� en ese chaval. Mi sentido del humor, mi curiosidad, mi intelecto...Y si pudiera hablar con �l ahora, �qu� le dir�a?Le dir�a que estoy orgulloso del hombre en el que se ha convertido, y que estoy orgulloso de que no dejara que las circunstancias le derrotaran.