Hèctor Sanjuán 24/03/2026 05:30 Actualizado a 24/03/2026 06:51 La votación de los miembros de la
Sagunt" class="entity-link entity-organization" data-entity-id="58883" data-entity-type="organization">Cofradía de la Purísima Sangre de
Sagunt del pasado domingo fue un duro golpe para
Blanca Ribelles y las demás integrantes de la asamblea
Semana Santa Inclusiva del municipio que esperaban a las puertas de la ermita la decisión de los cofrades. Como también lo fueron los aplausos que se escucharon dentro del templo tras ratificarse, una vez más y pese a la presión social y ciudadana, el rechazo a que las mujeres puedan procesionar en la Semana Santa del municipio. Llevan desde 2022 intentado cambiar los añejos estatutos de la Cofradía sin éxito y todavía parece que les quede un largo camino por delante.Fueron los más jóvenes los que se movilizaron contra la decisión de dejar participar más activamente a las mujeres, ahora relegadas a coser las túnicas y tareas organizativas. El resultado fue contundente: de los 1.700 cofrades inscritos, votaron casi 400, de los que 114 lo hicieron a favor y 267, en contra.La historia reciente demuestra que este tipo de batallas contra tradiciones que excluyen a la mujer nunca fueron sencillas de ganar. Bien los saben las pescadoras de
El Palmar o las mujeres que
Alcoi que lucharon por sus derechos. Al final, su constancia tuvo recompensa y lograron corregir una injusticia histórica. La misma que parece perpetuarse, de momento, en
Sagunt.La portavoz del colectivo de la
Semana Santa Inclusiva,
Blanca Ribelles, y
Albert Llueca, cofrade que votó a favor de la entrada de las mujeres. Manuel Bruque / EFECarmen Serrano junto con otras cuatro mujeres denunciaron en 1997 la prohibición de ingresar en la
Cofradía de Pescadores del Palmar, una institución de origen medieval —fundada en el año 1238— que reservaba el derecho a la pesca a los hijos y nietos varones de sus miembros.La petición de las pescadoras fue vista como una afrenta por muchos de los varones que monopolizaban y heredaban estos derechos y el caso acabó en los tribunales. Después de varias resoluciones judiciales que daban la razón a las demandantes, el
Tribunal Supremo falló, en 2001, que ese derecho histórico que se arrogaban los hombres no dependía únicamente de la herencia, ya que también podía adquirirse por otras vías.Hubo que esperar tres años a un auto de ejecución de la sentencia que fijó que bastaba ser descendiente de un miembro de la comunidad para acceder a la misma. No obstante, este no se acató y, en 2007, dos mujeres, entre ellas
Carmen Serrano, y cuatro hombres, decidieron volver a denunciar a la cofradía por cumplir el dictamen judicial. Un año más tarde, la Cofradía acordó en una votación secreta dejar de recurrir en la vía judicial y admitir la incorporación de varias mujeres.Más aún tardaron en poder participar en las fiestas de Moros y Cristianos de
Alcoi. En 2005 un juez incluso llegó a señalar que no apreciaba discriminación en el rechazo de una filà a tres mujeres que pretendían formar parte de la misma. Sin embargo, la Audiencia de Alicante estimó la demanda. Con todo, en medio de un laberinto de recursos, no fue hasta abril de 2015 cuando las mujeres pudieron participar como festeras de pleno derecho, explican fuentes municipales. Antes podían desfilar como acompañantes, bailarinas o en los boatos.El porcentaje de mujeres en las 'filaes' de
Alcoi ha crecido de manera significativa y en algunas hay más niños que niñasDesde aquella fecha, ellas han ido ganando espacios en la fiesta y en la actualidad, 24 filaes admiten presencias. “Todas tienen un diseño del traje masculino y femenino, pero algunas están ahora dando un paso hacia adelante con una indumentaria única”, señalan desde el Consistorio. Además, el año pasado fue la primera vez que hubo una alférez mujer y se realizó la primera escuadra mixta. Este año, una mujer representará el papel de Estafeta. Y es que el porcentaje de mujeres en las filaes ha crecido de manera significativa y más que lo hará, pues en alguna de ellas hay inscritas más niñas que niños.Licenciado en Periodismo (2005) y Ciencias Políticas y de la Administración (2012). Redactor de La Vanguardia en la Comunidad Valenciana desde enero de 2021. Antes, en El Mundo. Ha participado en varios libros sobre la Comunidad Valenciana