España necesita sangre. La que hay en los bancos de los hospitales es insuficiente y, más aún, algunos de sus componentes, como el plasma, vital para decenas de miles de pacientes y para fabricar fármacos. De hecho,
España precisa de unos 600.000 litros de plasma, que compra mayoritariamente a EE.UU. a precio de oro. ¿No hay suficientes donantes? No los hay (para plasma, los requisitos son más complejos) y, además, los existentes son mayores. En una década, la mayoría de ellos habrá llegado a la jubilación, sin que los jóvenes se hayan incorporado a esta donación, lo que augura un futuro poco halagüeño, señalan desde la
Sociedad Española de Hematología y Hemoterapia (SEHH).¿Qué hacer? Pues ahorrar sangre, sobre todo, en el quirófano. Desde finales del siglo pasado, los hospitales, con los hematólogos a la cabeza, han puesto en marcha numerosas medidas para reducir las transfusiones. Por ejemplo, transfundir primero una bolsa, evaluar y, si es necesario, poner otra (se administraban dos de manera habitual). También administrar eritropoyetina, hormona que estimula a la médula ósea para producir glóbulos rojos. Se utiliza como medicamento para tratar la anemia severa, aunque fue usada como dopaje en deportes de resistencia para aumentar la producción de glóbulos rojos, explica
José Antonio García Erce, director del Centro de Donación del Servicio Navarro de Salud y miembro de la junta directiva de la SEHH.En una década, los donantes llegarán a la edad de jubilación, sin que haya reemplazo generacionalAdemás de estas medidas se han puesto en marcha otras como nuevas técnicas quirúrgicas mínimamente invasivas, autotransfusiones y, sobre todo, el uso de un fármaco, el ácido tranexámicos, que detiene sangrados intensos.Pero nada es suficiente ante la escasez de ese precioso líquido. Por lo que hay que dar más pasos, como lleva indicando la OMS desde hace casi tres décadas, y que no cesa de insistir en que alrededor del 50% de las transfusiones son inapropiadas o evitables.Y uno, fundamental, es conseguir que los pacientes lleguen en buenas condiciones físicas a la intervención quirúrgica, explica García Erce. Esto supone reducir el peso, no beber, no fumar y, sobre todo, que no tengan déficit de hierro o anemia en el momento de la intervención. Porque en esos casos, la transfusión será casi imposible de evitar. “Igual que un maratoniano se prepara para la carrera, es preciso que el paciente se prepare para la intervención”, señala este hematólogo.“Igual que un maratoniano se prepara para una carrera, es preciso que el paciente se prepare para la intervención”, dice García ErceEsto no solo “ahorra” sangre, continúa, sino que salva vidas. Porque un paciente que no precisa sangre mejora la recuperación y reduce la estancia en el hospital y la mortalidad, señala el hematólogo canario afincado en Navarra.El hematólogo insiste en que es necesario preparar al paciente para que llegue en las mejores condiciones posibles al quirófano y evitar las intervenciones de personas con anemia y con déficit de hierro, como recomienda el Ministerio de Sanidad, por el riesgo para la salud del paciente y por la necesidad de utilizar mucha sangre. Alrededor del 10% de la población tiene anemia (muchos no lo saben). García recuerda que la OMS puso en marcha el programa Patient Blood Management (PBM) (gestión de la sangre del paciente), que busca optimizar el uso de la sangre y mejorar los resultados clínicos, reduciendo al máximo la necesidad de transfusiones. Está apoyado por Europa y en
España, algunos hospitales lo están aplicando, como los de Navarra, Catalunya y Madrid.Redactora jefa de La Vanguardia en la delegación de Madrid, especializada en temas sociales. Licenciada en Periodismo por la Universidad Complutense de Madrid.