Mayka NavarroBarcelona 24/03/2026 10:53 Actualizado a 24/03/2026 13:34 La jueza de la sección de instrucción del Tribunal de Instancia número 4 de
Lleida ha ordenado reabrir la investigación por el asesinato de
Isaac Martínez, el joven de 26 años que fue asesinado a tiros cuando salía de su aparcamiento en el barrio de Cappont de
Lleida, el 9 de noviembre de 2006.La magistrada ha aceptado la petición presentada en noviembre por el abogado de la familia de la víctima,
Pau Simarro, para determinar si el hasta ahora único investigado en la causa utilizó el día del crimen un arma de fuego, como en su momento sostuvo el grupo de homicidios de los Mossos d'Esquadra de
Lleida.Salida del parking donde fue asesinado
Isaac Martínez en 2006 ACN / Ignasi GómezIsaac Martínez fue asesinado tras recibir siete disparos de un pistolero que se puso a la altura de la ventanilla del coche. El asesino llevaba un pasamontañas y un chaleco reflectante.La jueza ha enviado un oficio a la
Policía Nacional y a la
Guardia Civil para que su servicio de criminalística determinen si el hecho de que en el fulminante de los cartuchos encontrados en el lugar del crimen haya partículas de estaño —que no se encontraron en la ropa que llevaba el investigado aquel día— “hace incompatible que en la fecha del crimen (el investigado) utilizara un arma de fuego o pudiera hacer uso de ella”. Placa en un árbol cerca del lugar en el que fue asesinado
Isaac Martínez ACN / Ignasi GómezTambién les pide que indiquen si “es posible, e incluso frecuente, que en el fulminante de los cartuchos de armas similares a la utilizada en el asesinato haya partículas de metales (como el estaño) que no deben estar presentes en el contenido de la pólvora que se almacena en el cartucho para producir la deflagración cuando el fulminante sea percutido”. Lee tambiénEl objetivo es determinar y aclarar si el investigado utilizó ese día un arma, lo que conduciría a un nuevo indicio para reactivar la investigación. Los Mossos d'Esquadra de
Lleida siguen al frente de la investigación, lo que pide ahora la jueza es aclarar los aspectos contradictorios que pusieron sobre la mesa los tres informes de balística que en su momento presentaron la propia policía catalana, la
Policía Nacional y la
Guardia Civil.El tema es complejo y merece retroceder en el tiempo para ayudar al lector. Los Mossos detuvieron a J.R.M. poco después del crimen. La policía científica le realizó una prueba que entonces se conocía como la de la parafina y determinaron que el sospechoso tenía pólvora en las manos. El juez de guardia ordenó su ingreso en prisión acusado de un crimen que él siempre ha negado. De hecho, el individuo declaró que esas sustancias localizadas tenían que ver con la batería del coche que había cambiado esa misma mañana. Su abogado solicitó un informe a la
Policía Nacional que no confirma que esos restos sean del cambio de batería, pero tampoco que sean de un disparo. Con ese informe, la Audiencia Provincial de
Lleida dejó en libertad al sospechoso.Con el principal sospechoso en libertad, la acusación solicita un nuevo informe para tratar de desempatar los dos anteriores y el juzgado lo encarga a la
Guardia Civil. Y desde los laboratorios se firma un escrito que todavía complica más la situación porque en lugar de aclarar, lo que viene a decir es que en la ropa del acusado no se hallaron restos de estaño que es uno de los componentes de las vainas localizadas en el escenario del crimen. De ahí que ahora la jueza pregunte si el sospechoso pudo disparar y que no se encontrara estaño en su ropa.En su momento, el abogado de la familia de Isaac solicitó que fuera un laboratorio europeo de policía científica la que determinara la trazabilidad de los restos encontrados en las manos del sospechoso y si se podían relacionar con los disparos, pero la propuesta fue denegada y en contrapartida, se han solicitado ahora estas dos peticiones a los laboratorios de la
Guardia Civil y la
Policía Nacional.Escribe y cuenta historias de la mala vida desde que empezó en el oficio del periodismo, desde los tiempos del fax. Autora de 'Desmontando el crimen perfecto'. Convive con dos perros, Simón y Lola; y con todo por aprender