Han pasado casi 16 años desde que el último episodio de
Scrubs se emitió en Estados Unidos en la poderosa cadena
ABC. Por eso sorprende un poco que esta emblemática comedia rodada integramente en las instalaciones de lo que alguna vez fue un hospital, que visitó quien esto escribe décadas atrás, haya regresado con su elenco casi íntegro para una décima temporada. Y aunque ciertamente no podían faltar el doctor Turk de
Donald Faison o la doctora Reid de
Sarah Chalke (y ni hablar del doctor Cox de
John McGinley), no habría “
Scrubs” sin
Zach Braff, que con 50 años cumplidos retoma el liderazgo como el médico
JD Dorian, ahora con una sólida carrera tanto delante como detrás de cámaras. Disney+ estrena este miércoles 25 los nuevos episodios.¿Cuán complejo fue volver a convertirse en este personaje después de tantos años?No lo fue en absoluto. Una vez que te pones el estetoscopio colgado del cuello y el delantal, y te colocas la credencial que te identifica en el hospital, es muy fácil volver a conectarse con el personaje. Por muchas razones es probablemente algo inconsciente. Muchos actores te dirán que no se sienten dentro del papel hasta que se ponen su ropa y recuperan los elementos habituales de utilería. En mi caso puedo decir que una vez que estuve vestido como él la reconexión con JD fue inmediata.Una vez que concluyó la serie, ¿alguna vez pensó en cual sería el futuro para JD?Para serte honesto, no es algo en lo que haya pensado mucho, pero estoy encantado con lo que se va a ver en esta nueva temporada. JD ya está en la mediana edad y no está muy contento con la vida que lleva, y se siente un poco solo. Ha perdido la energía que tuvo alguna vez. Pero todo cambia cuando regresa al
Sagrado Corazón, el hospital en el que le entrenaron para ser un doctor maravilloso, porque ahora puede devolverle a la sociedad y aplicar todas esas cosas buenas que aprendió del doctor Cox, pero además se reencuentra con sus viejos amigos y descubre una comunidad. Me parece que es una buena propuesta para continuar esta historia.¿Cuán especial para Ud. es que JD se haya convertido en instructor en este regreso de “
Scrubs”?Me parece algo verdaderamente importante. Una de las primeras conversaciones que tuve con
Bill Lawrence sobre este regreso fue que yo quería conservar el humor y la locura, particularmente en su relación con Turk, porque así es como Donald y yo nos relacionamos en la vida real, pero también quería mostrar que JD, cuando se suma al equipo, se ha convertido en este maestro asombroso. Y yo quería que se sintiera como algo real. Mi intención siempre fue volver a asentar la serie en la realidad tal como lo hicimos en la primera temporada, cuando la propuesta era que la historia estuviese basada en la vida cotidiana en un hospital, y que la comedia surgiera de situaciones realistas que nada tuvieran que ver con el delirio. La idea de que JD fuera un gran maestro, en los hechos, está inspirada en una frase que el doctor Cox dice en el piloto, en la que él me dice que los practicantes necesitan que alguien haga por ellos lo que él ha hecho por mi. Y ese para mi es el tema que define a mi personaje en esta nueva temporada.¿Qué es lo que cree que ha cambiado en el mundo de la medicina desde 2009 al presente?Una de las cosas que aprendimos cuando empezamos a escribir esta nueva etapa de la serie, y que fue algo muy importante en el piloto, es que en la vida real no se puede tratar a los practicantes de la misma manera en que el doctor Cox lo hacía en “
Scrubs”. No se les puede reprender de esa manera y mucho menos gritarles, o decirles que están matando a los pacientes. Tampoco es posible hacerles trabajar sin descanso. Lo cierto es que eso se volvió una parte interesante de nuestra historia, porque podías ver como el doctor Cox trataba de ser un profesor aún cuando podía llegar a ser muy duro, áspero y muchas veces miserable, y aún así ser eficiente en sus enseñanzas. En cambio ahora hay programas en busca del bienestar, horarios destinados exclusivamente al sueño y un manual muy detallado sobre lo que se le puede decir a un practicante, por eso incorporamos al personaje de Vanessa Bayer, que es la encargada de administrar el programa de bienestar para los practicantes. Eso fue algo sobre lo que yo no sabía nada hasta que Aseem Batra, nuestro showrunner, y Bill empezaron a hacer su investigación para preparar el retorno de la serie.¿Siente que hoy los soñadores como su personaje son mas importantes que nunca?Por supuesto. Eso es algo que se nota en los guiones de Bill, y creo que una de las razones por las que “Ted Lasso” tuvo tanto éxito en los tiempos del covid fue porque todo el mundo necesitaba de un buen abrazo. Esa serie era muy cálida, positiva y celebraba la vida. Y creo que se puede decir lo mismo de “
Scrubs”, sobre todo en sus mejores momentos. Trata sobre gente que está luchando, que tiene que lidiar con sus defectos, pero que en definitiva se han dedicado por completo a tratar de salvar vidas y a hacer una diferencia en los demás. Y en ese sentido, me parece que este es un buen momento para regresar con una serie que tiene mucha calidez, que trata sobre la amistad y de las buenas cosas.¿Cuáles son las escenas de la primera temporada que nunca olvidará?Son muchas. Cuando el empleado de limpieza me dice que su esposa me ha hecho pantalones cortos para usar con el uniforme, y me cuenta que cómo solo tiene dos dedos, poder terminarlos ha sido una verdadera odisea para ella. El insiste en que me los ponga y yo le respondo que no puedo usar pantalones cortos en el hospital, que soy un médico y no hay discusión posible. De todas las escenas en las que me costó muchísimo contener la risa en las filmaciones de “
Scrubs”, esa fue verdaderamente irresistible. Recuerdo que Neil Flynn trataba de contenerme y me aseguraba que lo iba a poder hacer bien. Pero me reí muchísimo cada vez que le decía: “soy un médico, no puedo llegar al trabajo en pantalones cortos”. Otra escena memorable fue cuando mi scooter desaparece en un charco y yo le pregunto a Neil si hay un sistema subterraneo de tuneles debajo del hospital. Y luego le comento como al pasar que me pareció haber visto un manatí. Y él, como si nada, me responde: “¿acaso se llamaba Julian?”. Entonces le contesto que no se su nombre, porque no nos dijimos nada, y entonces el muy suelto de cuerpo me dice: “entonces era Julian”. ¿Cómo podría olvidarme de eso?