Sara Gómez, de 39 años y con dos hijos, falleció en 2022 en
Cartagena tras someterse a una lipoescultura realizada por un cirujano no especializado. Su caso desató un debate sobre la necesidad de una mayor regulación en la cirugía estética, que culminó con la promulgación de la ‘
Ley Sara’, aprobada en el 2024, pero que la
Audiencia Nacional posteriormente suspendió argumentando que una orden ministerial no tiene la potestad suficiente para modificar el Real Decreto de especialidades médicas.El
Consejo de Ministros ha aprobado esta mañana ese Real Decreto, que tiene como objetivo prioritario acabar con el intrusismo en el sector estético (en realidad, en todos los centros sanitarios) y para ello se requerirá que los que realizan su actividad en ellos posean la titulación oficial, así como las competencias y habilidades adecuadas a la asistencia que prestan. El objetivo es evitar lo que le ocurrió a Sara, natural de
Alcantarilla (
Murcia), que murió como consecuencia de las múltiples perforaciones y lesiones en el riñón, el hígado, el duodeno, el colon y el intestino que sufrió tras la lipoescultura que se le hizo el 2 de diciembre del 2021. Se trata de una intervención donde se moldea la línea corporal mediante la liposucción y que fue realizada por una persona sin la titulación requerida. Sara murió como consecuencia de las múltiples perforaciones y lesiones en el riñón, hígado, duodeno, colon e intestinoA través de la incorporación de un nuevo artículo, el Real Decreto establece la obligación legal a los centros y servicios sanitarios (no sólo estéticos) de asegurar que la atención sea prestada exclusivamente por personal con la titulación y competencias adecuadas.Para ello, los establecimientos deberán disponer de información actualizada de todo su personal sanitario, incluyendo de forma detallada su formación y especialidad oficial. Además, los centros tendrán la obligación de informar a los profesionales de nueva incorporación sobre las prácticas seguras implementadas para garantizar la seguridad del paciente.La nueva normativa entrará en vigor el 1 de julio de 2026. A partir de esa fecha, se dará seis meses para que los centros sanitarios dispongan de la información y expedientes actualizados de todo su personal en cumplimiento de las nuevas garantías de formación.Más del 40% de la población española utiliza servicios de medicina estéticaSanidad cuenta con el apoyo de la Sociedad Española de Medicina Estética (SEME). De hecho, esta entidad, como informó en el marco del 41º Congreso Nacional de Medicina Estética celebrado en febrero en Málaga, había pedido la creación de un Diploma de Acreditación en el Área Funcional de Medicina y Salud Estética (DAFME) dirigido a los médicos que ejercen la medicina estética, para garantizar la seguridad del paciente y la eficacia de los tratamientos.La creciente demanda de servicios de medicina estética por parte de la población (debido, entre otros factores, a la mayor longevidad y las nuevas necesidades sociolaborales en salud) y el aumento de la complejidad científica de las técnicas aplicadas requieren de una formación específica en este ámbito por parte de los médicos estéticos.Desde la Junta Directiva de esta sociedad médica se ha alertado de que la falta de formación adecuada en algunos profesionales está generando complicaciones clínicas que se observan en consulta y que, en ocasiones, trascienden a los medios de comunicación. Entre las patologías detectadas figuran infecciones, reacciones alérgicas, necrosis tisular, granulomas o deformidades, que pueden requerir atención en servicios de urgencias y el uso de recursos públicos y privados.La magnitud del fenómeno no es menor: más del 40% de la población española utiliza servicios de medicina estética. “Un uso defectuoso de estos procedimientos puede convertirse en un problema de salud pública”, advierte el comité directivo de SEME, que representa a los médicos estéticos en España.Redactora jefa de La Vanguardia en la delegación de Madrid, especializada en temas sociales. Licenciada en Periodismo por la Universidad Complutense de Madrid.