Antonio no sinti� que ascend�a a los cielos ayudado por querubines rojos prestos a garantizar su ingravidez mientras los aplausos de los pobres de la tierra pon�an m�sica a la escena de su toma de posesi�n como alcalde de
Puerto Real. Al contrario. Ese 13 de junio de 2015, a
Antonio Javier Romero Rori le invadi� una sensaci�n de miedo inesperada en un triunfador. Estaba rodeado de gente euf�rica celebrando su nombramiento, una cantidad de gente pocas veces antes vista, con pantallas en la plaza para que nadie se perdiese un detalle y �l se sent�a abrumado. Hab�a salido a calentar por la banda, sin intenciones de gobernar y se encontraba con el bast�n de mando en las manos, vestido con el traje de su boda, el �nico del que todav�a dispone, y con funcionarios rindi�ndole una pleites�a a la que no estaba acostumbrado y que ni siquiera le parec�a bien.El tiempo le dar�a la raz�n en lo del miedo, los siguientes cuatro a�os iban a ser un tremendo �bofet�n de realidad�. Pero ese d�a, Antonio Romero, al igual que Francisco Rodr�guez Quesada en el pueblecito granadino de
Atarfe o Vanessa S�nchez en
Villanueva de la Torre, en
Guadalajara, eran la punta de lanza municipal de
Podemos, el partido de la nueva pol�tica, junto a
Ciudadanos, que hab�a arrasado en las elecciones europeas con la promesa de acabar con los excesos del bipartidismo. 15 a�os despu�s, el asalto a los cielos se ha convertido en el descenso a los infiernos. S�lo dos o tres de los dirigentes gu�a permanecen en el candelero tras a�os de luchas fratricidas, y la izquierda va sumando derrotas sonrojantes. La �ltima en Castilla y Le�n, sin representaci�n y con un 0,74%, la mitad que el partido de Alvise.Los tres protagonistas cumplieron al frente de sus respectivas alcald�as, estuvieron sus cuatro a�os, pero tardaron poco en sentirse decepcionados por las peleas, las incoherencias y la intransigencia de la direcci�n y tratan ahora de realizar una taxonom�a para Cr�nica de c�mo todo lo perdieron quienes todo lo tuvieron.Francisco Rodr�guez pronuncia una frase terror�fica para cualquier militante de
Podemos que ninguno hubiera podido imaginar entonces: �Hay antiguos compa�eros m�os de asamblea que han acabado en
Vox. Es decir, que no ten�an tanto el componente de convicci�n ideol�gica, sino que han desarrollado malestar en funci�n de las pol�ticas que se est�n haciendo y lo canalizan a trav�s de quien puede estar dando m�s voces y utilizando el lenguaje m�s beligerante�.Poco antes de que la Puerta del Sol se llenara de
Ciudadanos de militancia transversal cuestionando la gesti�n p�blica de PP y PSOE al grito de 'no nos representan', Javier Romero Rori lleg� a un punto de hartazgo que no hab�a sentido antes. Trabajador social para la Junta de Andaluc�a, su funci�n hab�a sido hasta entonces la de valorar qu� tipo de medios ten�an que suministrarse a las familias que los necesitaban. �Pero con los recortes y la crisis pasamos a convertirnos en los encargados de ver si se les quitaban las ayudas a las personas que ya las ten�an y eso a m� me provoc� mucha angustia�, recuerda. �Al principio �ramos cuatro gatos, pero tras las europeas, aquello fue un boom. El director del instituto que nos prestaba un aula para celebrar reuniones tuvo que pedirnos que busc�semos otro lugar porque hab�a m�s gente en una asamblea que alumnos en el centro�.Antonio Javier Romero 'Rori', alcalde de
Puerto Real entre 2015 y 2019, ahora concejal del IMPRO por Confluencia de izquierdas.ARABA PRESSLas europeas son las elecciones celebradas en 2015 en las que Pablo Iglesias sac� cinco esca�os, preludio de las generales en las que la nueva formaci�n alcanzar�a los 69 diputados, frente a los 90 del PSOE.
Podemos, entonces, rehus� presentarse a las municipales, pero las asambleas decidieron concurrir bajo la firma S� se puede... y as� salieron como alcaldes los tres protagonistas. El paso a la gesti�n, seg�n cuentan, fue dur�simo. Por su inexperiencia, por la incompetencia de sus cuadros superiores y porque el bipartidismo segu�a imponiendo las mismas reglas que impondr�an los dirigentes de
Podemos cuando despu�s se prodigasen en las instituciones.�No ten�amos una trayectoria de experiencia en la gesti�n de gobierno y cuando �bamos a reuniones en instituciones como la Diputaci�n, como no �ramos de sus siglas, nos lo pon�an lo m�s dif�cil posible. Me sent�a muy hu�rfano y, cuando llamaba a los responsables, poco te orientaban porque tampoco estaban en la din�mica de un partido de gobierno que se las sabe todas�, relata Francisco Rodr�guez Quesada.La trayectoria de Quesada era un poco peculiar. Te�logo, fil�sofo, con un fuerte compromiso religioso, colaboraba con m�ltiples asociaciones en su inter�s por contribuir a la transformaci�n social desde dentro de la Iglesia. Su intento de aplicar los principios de aquel �primer
Podemos�, �orientando las pol�ticas municipales hacia la gente con problemas de vivienda o de exclusi�n social�, se vio frustrado por la realidad. Todas sus energ�as tuvo que dedicarlas a resolver trampas heredadas. �En
Atarfe ten�amos una deuda galopante de un PSOE que hab�a despilfarrado much�simo y todos los primeros de mes, los proveedores tocaban a la puerta para cobrar . Hubo un mes que lo tuvimos complicado para pagar las n�minas� dice.Una sensaci�n similar a la experimentada por Antonio Romero quien, adem�s, se dio cuenta de que el concepto de democracia asamblearia postulada por
Podemos era un espejismo. �Lo de la democracia representativa est� hecho por algo. La gente no tiene cultura de participaci�n�, explica.FALTA DE EJEMPLARIDADLa primera vez que Francisco Rodr�guez se dio cuenta de que nada era lo que parec�a fue cuando empez� a comprobar que �la toma de decisiones se produc�a de manera vertical y que determinadas imposiciones ven�an desde arriba sin contar con el proceso de escuchar a las bases�. Le molest� especialmente que le negaran desde Madrid los nombres de los militantes en su pueblo impidi�ndole as� que pudiera convocar asambleas, porque ni siquiera sab�a qui�nes pod�an votar. Antonio Romero identifica el momento de su primer desencanto en el Congreso de Vistalegre en el que Pablo Iglesias fue investido. �Hab�amos trabajado mucho, pero, all�, la gente que particip� de una forma cr�tica fue invisibilizada y en la votaci�n se demostr� que los liderazgos eran la clave y los c�rculos ten�an una importancia menor�, admite.�Enseguida te encuadraban. 'Si no est� en la l�nea de Pablo est� en la de Errej�n', dec�an, y ese tipo de conflictos se extendieron a las bases. Y eso quem� las asambleas municipales y locales con la agravante de que �ramos un partido de gobierno y est�bamos intentando sacar adelante un ayuntamiento�, a�ade Francisco Rodr�guez, que se reconoce errejonista en aquellos momentos. �Aunque, con todo lo que ha llovido despu�s...�. Deja caer esta frase con estupefacci�n mientras se arrellana en la habitaci�n el enorme elefante de las acusaciones, impensables entonces, de acoso sexual contra el otrora col�der.Rodr�guez ya hab�a quedado tocado por la falta de �ejemplaridad� que hab�an demostrado Irene Montero e Iglesias con el asunto del chalet, del mismo modo que Romero considerar�a un s�ntoma de alejamiento de todo el hecho de que, mientras todav�a era alcalde, se encontrase en un acto con los dos y ni le saludasen.Vanessa S�nchez, ex alcaldesa de
Villanueva de la Torre (
Guadalajara), actualmente concejala por A tu lado VillanuevaANTONIO HEREDIAVanessa S�nchez, que se sinti� interpelada pol�ticamente cuando comprob� c�mo �los poderes p�blicos no proteg�an a una poblaci�n que lo hab�a perdido todo�, admite que cometieron �muchos errores�. �Me di cuenta de que, al final, el funcionamiento era muy similar al de otros partidos. Los perfiles que van ocupando los puestos con mayores competencias no son los m�s cualificados ni los que tienen mayor experiencia sino los m�s serviles�, explica.Tambi�n hizo mella en la edil la �agresividad� que rezumaban los mensajes de la direcci�n de
Podemos, que atribuye igualmente a los dirigentes del resto de las fuerzas pol�ticas. �Han polarizado totalmente la sociedad y nos han enfrentado vecinos contra vecinos. En los pueblos vivimos situaciones dram�ticas y lo vemos cuando vas a tomarte un caf� o a comprar. Hay vecinos que casi se dejan de hablar por las ideas pol�ticas. Hay que saber comunicar tus ideas a la poblaci�n de una manera que �sta no se vea agredida. Nos hace falta mucho di�logo, llegar a puntos de encuentro porque si hacemos bandos de ganadores y perdedores al final perdemos todos�, defiende.ESC�NDALOS DIARIOSLa que fuera alcaldesa de
Villanueva de la Torre tambi�n considera que la actitud mostrada por
Podemos ya dentro del Gobierno de coalici�n fue un error. �Critico que lo pusieran tan complicado para la gobernabilidad porque creo que hay que apretar, pero hay que saber soltar para que los objetivos se cumplan. Y critico que no consiguiesen que el gobierno funcionase sin dar esc�ndalos diarios�, expone.En su an�lisis del desmoronamiento de
Podemos, los alcaldes no incluyen los asuntos de la gesti�n del gobierno de coalici�n que m�s controversia despertaron o que m�s contradicciones hicieron aflorar en la izquierda. Asuntos como las modificaciones legales que permitieron salir antes a violadores y maltratadores, o el establecimiento de la filosof�a queer; o que la cuesti�n de la vivienda y los desahucios no hayan quedado resueltos ni de lejos. Ellos m�s que nadie son conscientes de que, una vez en el poder, hay limitaciones que hacen imposible que un prop�sito se cumpla. No s�lo por la estructura del sistema sino porque, a veces, los votantes no quieren en realidad lo que dec�an querer.Francisco Rodr�guez lo comprob� cuando se percat� de que sus conciudadanos, en realidad, no quer�an cerrar la plaza de toros o se sent�an m�s orgullosos de unas buenas fiestas que de desviar esos recursos a gente necesitada. Y a Vanessa S�nchez le pas� lo mismo cuando el gobierno de Castilla-La Mancha anunci� que iba a colocar un centro de menores no acompa�ados en Villanueva y los votantes emigraron. Al final, Francisco Rodr�guez huy� de la pol�tica y se dedica a cuidar ancianos, y Vanessa y Rori huyeron de
Podemos y han fundado otras formaciones que les permiten seguir trabajando en lo que creen. Lejos de las ruinas de ese becerro de egos en que se convirti�
Podemos.