HISTORIASIdeasFuera brillan nuestros tenistas, cantantes, cocineros, novelistas, directoras de cine, arquitectos, entrenadores de f�tbol, bailarinas... �Y qu� pasa con los fil�sofos? El pa�s de
Ortega y Gasset lleva a�os siendo irrelevante en el intercambio global de ideasActualizado Martes, 24 marzo 2026 - 00:06Como si se tratase del escenario de una gira de los Globetrotters, en el �ltimo a�o y medio ha pasado por Espa�a lo mejorcito del pensamiento contempor�neo. Brevemente: la soci�loga israel�
Eva Illouz y la polit�loga estadounidense
Wendy Brown coincidieron en la edici�n inaugural del Festival de las Ideas; el bot�nico italiano
Stefano Mancuso y la Nobel alemana de Literatura Herta M�ller participaron en los Encuentros de Pamplona; el pensador surcoreano
Byung-Chul Han vino a recoger el Premio Princesa de Asturias de Comunicaci�n y Humanidades; el fil�sofo franc�s Jacques Ranci�re departi� en la Bienal de Pensamiento de Barcelona; el historiador estadounidense
Timothy Snyder habl� en la Fundaci�n Rafael del Pino; el neurocient�fico argentino
Mariano Sigman se dej� ver en el Espacio Fundaci�n Telef�nica; el antrop�logo galo
David Le Breton se desplaz� -no necesariamente a pie- hasta el Foro de la Cultura de Valladolid; otros ilustres visitantes fueron Peter Sloterdijk, Carlos Moreno, Slavoj Zizek, Johan Norberg, Hartmut Rosa, Pankaj Mishra, Michael Ignatieff, Yascha Mounk, McKenzie Wark, Rob Riemen, Mar�a Ressa...Semejante desfile de celebrities de las ideas en nuestro pa�s confirma: 1) que el pensamiento ha traspasado el �mbito acad�mico y se ha convertido, sobre todo despu�s -o por culpa- de la pandemia, en una opci�n m�s de infoentretenimiento o consumo pop para un p�blico curioso capaz de llenar centros culturales y plazas al aire libre; y 2) que los intelectuales globales se empiezan a sentir de verdad en casa en Espa�a ahora que ya no acuden s�lo por el buen tiempo y la comida. De hecho, el fil�sofo estadounidense Michael Sandel reside en Madrid medio a�o desde que consigui� la nacionalidad gracias al origen sefard� de su esposa.Cuando se cumple una semana de la muerte de J�rgen Habermas, considerado la conciencia cr�tica de Europa, las preguntas surgen naturalmente. �Cu�les de las mentes espa�olas que trabajan espec�ficamente con el logos se mueven en el mismo circuito que Pascal Bruckner, Susan Neiman y Markus Gabriel? �Muestran Alemania, Corea del Sur o Estados Unidos algo parecido al inter�s rec�proco? En definitiva, �le importa a otros lo que podamos discurrir nosotros acerca de los principales asuntos del presente y el futuro?Javier Gom�, Premio Nacional de Ensayo 2004, lo tiene clar�simo: no.Hace unos d�as, el fil�sofo -nacido aqu� o no- que m�s a fondo ha reflexionado sobre la idea de ejemplaridad, a la que ha dedicado media docena de libros, public� en EL MUNDO un breve pero contundente art�culo de opini�n sobre la relevancia del sabio local m�s all� de los Pirineos. Lo titul� Concepto espa�ol."Espa�a no participa de la conversaci�n cosmopolita, el pensamiento espa�ol no cuenta en la opini�n p�blica internacional. De nosotros se esperan cocineros, bailaores, toreros, tenistas, actores, incluso novelistas, pero pensadores, no. El concepto sigue siendo germ�nico, anglosaj�n, italiano o franc�s y ahora, cuando lo occidental ha perdido su car�cter normativo, tambi�n oce�nico y subsahariano, pero no espa�ol", lamentaba Gom� en su minicolumna de los domingos.Y conclu�a el director de la Fundaci�n Juan March: "Nadie quiere de nosotros la luz de la raz�n, sino la del sol que calienta nuestras playas. Nosotros los leemos a ellos y ellos no a nosotros. Nos colonizan los ensayos extranjeros, traducidos a granel y premiados a la diabla, y nos aplicamos sumisamente las categor�as con que ellos nos entienden: la espa�ola es una cultura festiva y recreativa. De esta autoconciencia servil nace nuestra devoci�n papanatas: preferimos citar a un senegal�s � la page que a uno que estudi� en nuestras mismas aulas. Mejor alienarnos en ingl�s que pensar en nuestro idioma".Para saber m�sEl gran negocio de los pensadores pop. "Hay fil�sofos que se comportan como estrellas del rock con un gran tir�n medi�tico"Redacci�n: VANESSA GRAELL (Texto)Redacci�n: JOSETXU L. PI�EIRO (Ilustraciones)La corn� de Gom�, como la tr�gicamente famosa de Pozoblanco, tiene dos trayectorias: una hacia fuera y otra hacia dentro. La primera apuntar�a a la "relaci�n problem�tica" que Espa�a ha mantenido con la modernidad. Una fricci�n que �l achaca a los tres d�ficits -burgues�a empresarial, ciudadan�a plena y sujeto autoconsciente- que el pa�s present� durante siglos. Y que no empez� a paliar casi hasta el final del XX, con la Transici�n. Para entonces, sin embargo, el boquete ya era un agujero negro: el discurso filos�fico de la modernidad se hab�a escrito sin la aportaci�n de obras en espa�ol."No encontramos en nuestra literatura tratados como los de Descartes, Spinoza, Hume, Kant o Hegel, con los que se form�, extramuros, la conciencia europea moderna, perfectamente aut�noma sin el ingrediente hisp�nico. De esta constataci�n dimana un arraigado prejuicio hist�rico que todav�a hoy perdura", hab�a denunciado el fil�sofo en 2024 en una conferencia titulada Las lecciones del maestro. En ella ya esbozaba la idea-fuerza de su columna: "El mundo s�lo espera de nosotros sensualidad, fiesta, pasi�n, juego y lecciones sobre el arte de vivir, pero nunca trabajo en el concepto".No ser� por falta de materia gris. El legado de Miguel de Unamuno (1864-1936), Juli�n Mar�as (1914-2005), Eugenio Tr�as (1942-2013) y, por supuest�simo, Jos�
Ortega y Gasset (1883-1955), convive en la actualidad con las ideas de Emilio Lled�, Marina Garc�s, Daniel Innerarity, Jos� Antonio Marina, Adela Cortina, Gregorio Luri, Santiago Alba Rico, Jos� Carlos Ruiz, Jorge Freire, Ernesto Castro...La presencia de los pensadores en peri�dicos y revistas tambi�n es abundante. Diego S. Garrocho escribe en El Pa�s y en Ethic, Iv�n Caja Hern�ndez-Ranera es coordinador editorial de la Revista de Occidente y Pedro Garc�a Cuartango ha hecho de su Tiempo recobrado en Abc (y antes en EL MUNDO) un espacio imprescindible para la reflexi�n sobre las peque�as grandes cosas.En la esfera pol�tica resulta que hay m�s fil�sofos que nunca. �ngel Gabilondo, Defensor del Pueblo y ex ministro de Educaci�n, fue catedr�tico de Metaf�sica en la Universidad Aut�noma de Madrid. Salvador Illa, presidente de la Generalitat de Catalunya, se licenci� en Filosof�a en la Universidad de Barcelona; lo mismo que Manuel Cruz, ex presidente del Senado y ex director de la colecci�n Pensamiento Herder.Y volviendo al territorio de la filosof�a pop, el humorista Ignatius Farray se anim� a reunir en Meditaciones (Temas de Hoy, 2022) el corpus de su pensamiento, en absoluto risible.Nada de esto ha calado fuera, donde insisten en vernos con la mano en la raqueta, en el micro o en la sart�n antes que en el ment�n. La pensadora y activista Elizabeth Duval reconoce que "existe el prejuicio de que Espa�a no es un pa�s de fil�sofos" y que el problema tiene que ver con el mismo "d�ficit hist�rico" al que apunta Gom�. A lo que a�ade la tendencia a sobrepensar unamunianamente Espa�a como problema. Resultado: "A diferencia de Italia, no existe una Spanish Theory ni escuelas bien articuladas, quiz� tambi�n por la tendencia de parte de los pensadores a quedarse dentro del �mbito universitario"."El pensamiento espa�ol no cuenta en la opini�n p�blica internacional. De nosotros se esperan cocineros, bailaores, toreros, tenistas, actores, incluso novelistas, pero pensadores, no"Javier Gom�La segunda corn� se refiere a las consecuencias que tiene para la calidad del debate p�blico la masiva importaci�n de ideas tanto por parte de la industria editorial como por entidades que invitan, citan o premian a cerebros for�neos... en detrimento de los aut�ctonos. Algo que en alguna ocasi�n Gom� ha sufrido en carne propia. Y que, al mismo tiempo, ha detectado Victoria Camps, la gran pensadora espa�ola de nuestro tiempo y una voz imprescindible en el campo de la �tica."Es verdad que para dar una conferencia llamamos antes a un extranjero que a un espa�ol", observa la autora de El gobierno de las emociones (Herder, 2011) y La sociedad de la desconfianza (Arpa editorial, 2026). "Adem�s, traducimos much�simo ensayo, quiz� m�s que ning�n otro pa�s europeo. A un fil�sofo espa�ol le cuesta m�s publicar en Espa�a que a un franc�s, un alem�n o un italiano. Que te traduzcan en Francia es dificil�simo; en cambio, a los franceses los traducimos enseguida. Nos falta autoestima", a�ade la catedr�tica em�rita de Filosof�a Moral y Pol�tica de la Universidad de Barcelona.El caso es que se cumple medio siglo desde que Espa�a inici� el viraje de la dictadura a la democracia y el pa�s, como generador de nuevos puntos de vista de puertas para fuera, parece estar donde estaba entonces: en la intrascendencia, cuando no en la m�s absoluta invisibilidad. Todo lo contrario de lo que ha logrado en otras disciplinas creativas. O en el deporte, donde s� se comporta como una potencia mediana en lo individual y en lo colectivo."Rosal�a puede triunfar en el mundo entero, pero un fil�sofo espa�ol no", se reafirma por tel�fono el autor de Dignidad (2019) y Universal concreto (2023, ambos en Taurus)."A m� me llaman de fuera muy poco, aunque en Portugal e Italia s� he estado. En Francia alguna vez, pero nada comparable con lo de Alain Finkielkraut o Gilles Lipovetsky, que van a todas partes", comparte Camps tambi�n al otro lado de la l�nea. A Duval le sorprendi� que su ensayo Despu�s de lo trans (La Caja Books, 2023) fuera traducido en Alemania, pa�s con el que no tiene ning�n v�nculo personal. De su pensamiento se hicieron eco los principales peri�dicos germanos, y no los suplementos literarios.No hay muchas excepciones a la filosofobia espa�ola. El sevillano David Pastor Vico, experto en �tica de la comunicaci�n, ha adquirido estatus de rock star en M�xico como divulgador del pensamiento cr�tico a ra�z de instalarse all�. La hispano-mexicana Carissa V�liz se ha proyectado desde Oxford como referente de la �tica aplicada a la tecnolog�a. Menci�n especial merece el burgal�s formado en Francia Paul B. Preciado, reclamado orbi et orbe por sus aportaciones a las pol�ticas de g�nero y las transformaciones contempor�neas del cuerpo y la subjetividad.�Por qu�, supuestamente, no nos quieren (m�s)? Por lo pronto, y aunque suene a Perogrullo, porque no nos prodigamos lo suficiente en la lingua franca internacional. "Para ser cosmopolita y optar a premios hay que escribir en ingl�s, aunque publiques desde tu pueblo; si lo haces en espa�ol ser�s considerado provinciano", alega Gom�."A un fil�sofo espa�ol le cuesta m�s publicar en Espa�a que a un franc�s, un alem�n o un italiano. Que te traduzcan en Francia es dificil�simo; en cambio, a los franceses los traducimos enseguida"Victoria CampsEl fil�sofo Javier Moscoso es uno de los espa�olitos que mejor conocen el concept�dromo global. Por dos motivos: ha estudiado y trabajado en Londres, Berl�n, Harvard y Chicago; ha departido en foros de tres continentes sobre las pasiones humanas -principalmente la ambici�n, los celos, la envidia y el resentimiento- y codirige el Festival de las Ideas desde su nacimiento hace un par de a�os.Moscoso compra parte de las tesis expuestas. "Gom� denuncia que hay cierta xenofobia acad�mica hacia el pensamiento del Sur, y eso me parece innegable", subraya el autor de Historia cultural del dolor (Taurus, 2011). "Existe una especie de complejo de superioridad hist�rico que de alguna forma nos coloca en una posici�n subsidiaria, como si los espa�oles s�lo pudi�ramos hablar de nuestras cosas mientras otros se atribuyen el derecho, a veces muy inmerecido, de hablar en nombre de todos. �ste creo que es el verdadero debate... Por cierto, ese desd�n hacia Espa�a tambi�n se da desde Espa�a hacia Am�rica Latina".En lo que s� se desmarca es en lo que tiene que ver con la actitud del pensador espa�ol. No detecta exclusi�n, sino -como Duval- automarginaci�n. Y aqu� reaparece la barrera idiom�tica. El fil�sofo local no tiene inter�s en conversar en el contexto internacional. "Cita a gente que no le lee y �l tampoco hace un esfuerzo en establecer comunicaci�n. En consecuencia, se queda aislado", remarca el profesor de Investigaci�n de Historia y Filosof�a de la Ciencia en el CSIC.Con todo, el debate acerca de la irrelevancia del concepto espa�ol no es nuevo. A finales de los 80, Manuel Reyes Mate afront� como director un proyecto editorial para que el que le hizo falta algo m�s que arremangarse: la Enciclopedia Iberoamericana de Filosof�a. Sobre los hombros de este pensador reconocido por su trabajo sobre la memoria y la filosof�a despu�s del Holocausto recay� la responsabilidad de cribar a los autores hispano y lusoparlantes que merec�an una entrada. Para hacerse una idea de la magnitud de la empresa basta recordar que la Enciclopedia Iberoamericana de Filosof�a (Trotta) consta de 35 vol�menes.Por cierto, la experiencia acumulada le sirvi� a Reyes Mate para publicar Pensar en espa�ol (Libros de la Catarata, 2021). En su alegato, sosten�a que nuestra forma de pensar se expresa mejor en ensayos que en tratados y en la literatura y el arte que en discursos filos�ficos convencionales. Algo que el propio Gom� hab�a defendido en su mencionada conferencia Las lecciones del maestro. Ejemplos de ese modo literario (no cient�fico) de pensar ser�an las Coplas de Manrique; las canciones de San Juan de la Cruz; El arte de la prudencia, de Baltasar Graci�n; La celestina; La vida es sue�o...Y as� llegamos a la l�nea de meta: la posteridad. Los crujientes laureles. Los chisporroteantes likes. Moscoso se remonta al legendario intercambio epistolar que mantuvieron el fil�sofo Diderot y el escultor Falconet -uno de los debates est�ticos m�s intensos del siglo XVIII- y a la ausencia de los grandes tratados de Rousseau en la lista de bestsellers de su �poca para relativizar la importancia de la gloria. Y tomando distancia incluso consigo mismo, en un viaje para que el que no hace falta hacer check-in, concluye: "Los fil�sofos tienen la man�a de pensar que son ellos los �nicos que piensan".