Desde que se estrenó en Mérida, en el
Festival Internacional de Teatro Clásico, las Memorias de
Adriano que protagoniza
Lluís Homar no han parado de reunir éxitos. Ahora llega al teatro
Romea, que la coproduce, donde hará funciones hasta el 10 de mayo. Desde una especie de despacho oval, y como si fuera un líder del siglo XXI, el todopoderoso
Adriano escribe su discurso de relevo: el médico le ha dicho que no le queda mucho tiempo de vida y por eso decide dar el paso.Así es la adaptación que
Brenda Escobedo ha hecho de la celebérrima novela de
Marguerite Yourcenar, que dirige
Beatriz Jaén. Fueron Escobedo, Jaén y Homar los que se pusieron manos a la obra, a partir del encargo de
Focus, para hacer una versión “con los ojos del presente”, refiere el actor. “Trabajamos los tres en
Madrid, aportando cada uno su punto de vista”. Y todo se ha llevado a cabo desde la traducción “maravillosa” de
Julio Cortázar.“Me gustaría hacer este espectáculo con la platea llena de la clase política”, dice al actor catalán“
Marguerite Yourcenar es un referente de mujer libre y de artista comprometida –cuenta la directora–. Hemos querido ser muy fieles al libro de Yourcenar y a la traducción de Cortázar, de manera que los otros personajes están presentes, invocados por
Adriano, pero hablan a través de él”. Es decir, que el monólogo del libro de Yourcenar se mantiene en la voz de Homar, aunque está rodeado de otros intérpretes, que son Clara Mingueza, Álvar Nahuel, Marc Domingo, Xavi Casan y Ricard Boyle. “Son como unos asesores en el despacho presidencial que hemos creado, y se van convirtiendo en personajes en esta especie de despacho oval –continúa Jaén–. La intimidad del libro la hemos convertido en una intimidad rodeada de gente. Y con la aparición de Antínoo, la obra da un vuelco y descubrimos muchas cosas de
Adriano que todavía no habíamos conocido”.Porque el enfoque político desde los ojos del presente es el leitmotiv de esta versión: “La obra nos permite ver el poder de los líderes de cambiar las cosas, para bien o para mal. Adrià apostó por la paz y forma parte de los cinco emperadores buenos. Por tanto, hay opciones, y hoy en cambio se ha optado por el genocidio de Gaza y otras barbaridades”, manifiesta la directora.Lee tambiénPor su lado, Homar apunta: “No me gusta hablar de teatro moderno, sino de teatro contemporáneo, pero en este caso la directora hace que la función interpele al espectador de una manera muy moderna y nos habla de ahora. De hecho, me gustaría hacer este espectáculo con la platea llena de la clase política, para ver si en veinte siglos algo se ha perdido por el camino.
Adriano es un pacifista, que tiene la voluntad de resolverlo todo por la vía del diálogo, pero reconoce que ha fracasado en la guerra de Judea. Por lo tanto, todo viene de antiguo”. Efectivamente, el emperador
Adriano cambió el nombre a la región de Judea por el de Siria Palestina, para borrar el rastro de los judíos.Entre los otros intérpretes que rodean a Homar está Álvar Nahuel, un joven bailarín de Burgos que es quien interpreta el papel de Antínoo, de quien
Adriano se enamora de un modo obsesiva, “lo que provoca que lo pase mal y que también lo hace pasar mal a los otros”, puntualiza Jaén. “Cada personaje, aunque no tengamos texto, sí que tenemos una aproximación a
Adriano –describe Nahuel–. El reto ha sido hacer una obra lenta pero que avanza decidida. Antínoo, a quien interpreto, hace que
Adriano, que se siente dios por el hecho de ser emperador, vuelva a vivir unos momentos de duda por haber vuelto a enamorarse”.“Aunque es un monólogo, los otros intérpretes acompañamos a
Adriano, pero en el escenario no hablamos. Él prepara el relevo y nos convierte en todos los personajes que lo han rodeado a lo largo de su vida, hasta que aparece Antínoo, que lo trastoca todo”, añade Xavi Casan. Y Ricard Boyle lo resume así: “Son personajes y al mismo tiempo testimonios del viaje de
Adriano”.“La obra permite ver el poder de los líderes de cambiar las cosas, para bien o para mal”, asegura la directoraEl equipo artístico rememora el estreno en Mérida, “un marco incomparable”, bromea Homar, porque el propio escenario del teatro romano le daba todavía más fuerza a las palabras de Yourcenar. Y sobre el papel protagonista, la directora declara: “
Lluís Homar hace una interpretación muy porosa y difícil, solo apta para un gran actor”. Con el estreno barcelonés de hoy, estas Memorias de
Adriano adaptadas por
Brenda Escobedo habrán hecho 46 representaciones y el protagonista anuncia que, además de estas siete semanas en el teatro
Romea de Barcelona, la obra seguirá haciendo gira, hasta llegar a un centenar de funciones.Redactor de Cultura y coordinador de los libros de estilo de las ediciones en castellano y en catalán del diario. Profesor asociado de la UPF y miembro de la Secció Filològica del IEC